Capítulo 5 / Chequeo de rutina

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ANIA despertando (Antes Alfonso) / Unas horas después...

¿Qué me pasó? ¿Dónde estoy? ¿Acaso sigo vivo? ¿He vuelto? Me siento extraño... No lo sé... Quizás el problema sea la anestesia... ¡Un momento! La anestesia... ¿Acaso finalmente volví a la vida? Quisiera comprobarlo.

Mmmmmggh... Ahhh... No, no puedo moverme, al menos no por ahora. Aunque puedo mover los ojos, puedo ver dónde estoy y no siento la frialdad, lo que significa que... Sí, finalmente estoy vivo. Puedo sentirlo... Puedo respirar, aunque con un poco de dificultad. Y con lo que respecta al resto de mi cuerpo... Me siento como si hubiera bajado mucho de peso. Y eso que siento como bulto sobre mi pecho... Ah, si es cierto, se me olvidó que ahora soy una mujer. ¡Qué ocurrencia de parte de esos tipos! No pudieron hacer que vuelva como el hombre que era, pero sí que vuelva como otra persona, una que, para acabarla de amolar, padece de una enfermedad cardiaca.

Creo que ya se me está pasando los efectos de la anestesia. Ya no siento tan dormidos los brazos ni las piernas. Y ya puedo recordar mejor lo que pasó, aunque hablando de recordar... Recuerdo haber tomado una especie de brebaje morado, según para olvidar todo lo ocurrido en el más allá. Pero se me hace que no surtió mucho efecto, aún me puedo acordar de lo que pasó. Incluso hasta puedo recordar que tuve una batalla casi a muerte contra alguien al que ni siquiera tuve el placer de conocer amistosamente. Y me puedo acordar de todo... ¡incluso de mi otra vida! Mi madre, Elena, Francisco y Humberto, Rosalinda... ¿qué serán de ellos? ¿Acaso será que ya se habrán olvidado de mí? Porque todavía me acuerdo muy bien de todos ellos. Desearía verlos una vez más, más a mi mamá y a Elena, quien por cierto ha de estar sufriendo. ¿Me reconocerán todos ellos siendo ahora una mujer? Y en caso de que no, ¿qué es lo que sigue ahora?

Ahora que lo veo, tengo unas manos muy delgadas, y parece que muy bien cuidadas. Hasta puedo sentir la piel bastante tersa, y con ese color rosa pintado en las uñas. Se ve que quien cuidó de este cuerpo, sí que se percató de darle el cuidado necesario a las manos, pero. ¿Qué hay del resto de mi cuerpo? Y lo del bulto en mi pecho... ¡Válgame el Cielo! Visto desde una perspectiva entéricamente masculina, podría decir que estos pechos no están muy grandes, pero sí pasables. Podría decir que si fuera de nuevo hombre podría incluso hasta enamorarme de estos maravillosos pechos. Y ahora resulta que soy mero dueño de los mismos. ¿O querré decir ahora mera dueña? ¡Válgame, Dios! Ahora caigo en la cuenta de que ahora tengo que aprender a mirarme y referirme como una fémina y no como un macho. Eso todavía, como que lo hace un poco más... irónico. Supongo que ya me puedo levantar. Voy a intentarlo.

NARRATIVA

Y Alfonso—en adelante simplemente Ania—se levantó poco a poco de la cama y caminó un poco hacia un lado de la pared donde había un espejo colgado. Se miró allí por un largo tiempo, y se sintió bastante sorprendida por su propia belleza. Además de bonita de las manos, también se veía hermosa del rostro, pese a que no llevaba nada de maquillaje.

¡Y qué decir de su cuerpo! Pese a su estado de salud, se veía increíblemente atractiva. Cualquier hombre podría acabar enamorándose de ella casi al instante. Pero lo que más le había llamado la atención era su propio rostro. No dejaba de mirárselo, era como si se hubiese mismamente encandilado con ello. Y ahora no quería dejar de mirarse al espejo. Interiormente buscaba creer que aquella maravillosa y hermosa mujer era nada menos que ella misma, la que había vuelto a la vida y ahora tenía nuevamente la oportunidad para vivir de nuevo. Se sentía fascinada y complacida con el resultado.

Ania no dejó de curiosear con su nuevo cuerpo, misma de la que por cierto, parecía haberse sentido bastante satisfecha. Y pese a que como mujer se veía sumamente atractiva, todavía seguía en desacuerdo en haber vuelto a la vida como tal. No obstante, y tras haberse autoexplorado un poco, se sintió bastante contenta con el resultado.

La pasión de Ania (Versión Corta)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora