Parte 7: Husmeando

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Huele a tierra, a gotas de rocío, estoy corriendo, todo a mi alrededor tiene un brillo plateado. Miro al cielo y la veo, está inmensa, brillante. Aúllo, estirándome hacia ella, sintiendo mis vértebras expandirse, crujir en un breve chasquido de placer. Aúllo y aúllo, una y otra vez, rujo de alegría. Miro mis patas: ¡soy una loba! Me revuelco por la tierra, rascándome el lomo, araño con mis garras la tierra dura, oliendo el polvo, me estiro sobre mis cuatro patas y agitándome con fuertes sacudidas, me quito la tierra de encima. Soy yo, soy más yo que nunca: ¡soy una lobaaaa!

Mis orejas se alzan y se mueven a los lados, parecen estar percibiendo algo, me acerco despacio en dirección al sonido, algo está resoplando, escucho golpes sobre la tierra, nuevos resoplidos, huelo su miedo. Me han visto, salen huyendo, son caballos. Se han asustado, pobres, no saben que no vengo aquí a por ellos, es por los números, sí, algo me dice que lo de los números es por allí. Husmeo el aire, un olor fresco y punzante impregna el aire. Es una higuera, parece brillar bajo la luz de la luna, sus ramas caen colgando desde detrás de un muro antiguo. El suelo está tapizado de higos maduros que impregnan el aire de un dulzor picante. Es por aquí, mi olfato me lo dice, hay algo más. Las vibrisas de mi hocico rozan el muro de adobe y cal vieja, el olfato me conduce a un hueco donde el muro está derribado. Mis orejas se ponen en punta, siento mi cola agitarse, es en aquel cuartucho, la puerta está entreabierta. Noto feromonas en el aire que entran cálidas por mi hocico y chispean en mi alargado paladar <<allí adentro están follando>>.

Aguzo el oído, suenan chirridos como de un mueble viejo arrastrado rítmicamente y respiraciones jadeantes. Me acerco con sigilo, hay un olor suave y sutil, un perfume, pero también huele a cuero impregnado de grasa de caballo, y a sudor, el sudor y aliento de un hombre que ha bebido vino tinto y que ahora exhala de sus pulmones a cada embestida. <<Jo, menuda movida con las coordenadas del Dr. Taylor>>. Quiero ver más, estoy cerca de la puerta, elevo el hocico y husmeo hondo, todo se intensifica el mi paladar. El chispear es de lo más placentero, siento ganas de participar. Unos pasos más de sigilo y alcanzo la puerta entreabierta, con cuidado, asomo la cabeza y los veo. Se alumbran con unas velas rojas que han colocado en el suelo, un hombre corpulento, con los pantalones bajados, embiste desde atrás a una chica esbelta y de piel muy blanca, cuyo redondo culo se mueve al vaivén de la silla de montar sobre la que tiene recostado el vientre, la silla reposa sobre un caballete de madera que chirría arañando el suelo. El hombre con una mano afianza la presión sobre la espalda de la chica, mientras que con la otra la agarra de una de sus caderas atrayéndola hacia sí. Ella gime, me fijo en lo firme de su postura, sostenida por sus altas botas de montar, sobre las que caen arrugados unos bridges blancos de montar y unas bragas de algodón. El hombre se ha parado un momento sin resuello, parece que va a exhalar hasta su último aliento aguardentoso. Entontes, ella, sin variar la posición, mira hacia atrás, veo sus ojos azules intensos enmarcados por un óvalo de cara perfecto, parece una modelo nórdica con esas finas cejas y su media melena rubia platino. No me ha visto, está centrada en su compañero, supercachonda, sonríe, alarga hacia atrás una fusta que lleva en la mano izquierda y lo azota en las nalgas.

--Come on! Fast! Faster!-- grita con acento extranjero.

El hombre parece recobrar la excitación y continua embistiendo y haciendo que el caballete de madera chirrié sobre el suelo.

Sigo el movimiento, como hipnotizada, estoy empezando a... <<¡Aaaay! ¡Dios! ¿Qué?>>. Algo se me ha echado encima, la puerta se ha cerrado de golpe atrapándome por el cuello. ¡Me duele! Me han echado algo en la cabeza, trato de morder, pero me tienen atrapada, husmeo es áspero casi no puedo respirar huele a cuerda seca y polvo, me han metido la cabeza en un saco y lo han anudado rodeando mi cuello con una cuerda, me asfixio. ¡Dolor! ¡Me crujen las costillas! ¡Me golpean fuerte en el morro! ¡Me están matando a palos! ¡Aaaaahhh!

Visión RemotaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora