Parte 6: Sesión de Visión Remota

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Saúl se había sentado con las piernas cruzadas y la espalda pegada a la pared, había colocado el código numérico y unos folios que le había dado Taylor sobre un cojín de meditación que puso en su regazo a modo de mesa. Respiró de manera profunda y rememoró las palabras del maestro Yoda: <<utiliza la fuerza, Luke... siente la fuerza...>>. Se mantuvo en silencio unos instantes, tratando de visualizar en su mente las coordenadas numéricas, intentaba percibir algo, ver algo entre la maraña de su mente, pero no parecía ocurrir nada, solo vislumbraba alguna anomalía en la pantalla color rojo oscuro que le ofrecían sus ojos cerrados. Volvió a intentar centrarse en repetir los números, su cuerpo estaba calmado, pero su mente daba saltos entre la habitación, ligeros vistazos que lanzaba a Paula, que parecía inmóvil, tumbada bajo la pashmina que la cubría al fondo de la habitación. Había otras mil historias que le distraían. El único modo de centrarse era volver a repetir los números en la cabeza, pero ese tampoco era el camino; solo veía los números. Se levantó de golpe, suspirando sonoramente y agitando la cabeza hacia los lados.

Taylor, que se encontraba en el centro de la sala haciendo oscilar un péndulo sobre un mapa, levantó la cabeza y se acercó a su amigo.

--Tranquilo, Saúl, es normal que al principio no se obtengan resultados, no te frustres.

--¿Cómo?, ¿Cómo sabes que estoy frustrado? --Saúl, de pié se dirigía hacia una botella de agua que reposaba sobre una bandeja junto a unos vasos, hablaba en voz baja para no despertar a Paula, que parecía dormir, algo agitada.

--Te has levantado resoplando y agitando la cabeza, como un caballo. Los caballos resoplan cuando se encuentran en situaciones de frustración o estrés. ¡Vas por buen camino!

--¿Cómo? --Saúl estuvo a punto de atragantarse con el agua-- Si no soy capaz de concentrarme: solo veo mi propio parloteo mental y mis historias. Respecto a los números, solo eso: números, como si estuviera repitiendo la tabla de multiplicar dentro de mi cabeza; nada más.

--Confía en el proceso, Sául --Taylor le puso una mano en el hombro-- vas mejor de lo que imaginas, no se trata tanto lo que creas ver dentro de tu cabeza, como de lo que sientas con la totalidad de tu cuerpo. El caballo resoplando es un buen indicio, vas por buen camino, por favor, sigue intentándolo por ahí.

Saúl se encogió de hombros. Echó un vistazo al fondo de la sala, donde Paula parecía mover las piernas ligeramente en sueños y volvió a sentarse contra la pared. Agarró de nuevo el cojín y los folios y respiró hondo <<no lo intentes, hazlo o no lo hagas>>. Agarró el lápiz y comenzó a escribir.

-Jadeos.

-Respiración agitada.

-Mi cuerpo se zarandea.

-Olor a cuero.

-Placer, siento placer, tengo una erección.

-Vuelo, estoy volando, veo algo desde arriba, es un campo enorme, vallado, hay caballos corriendo, arremolinándose, levantando polvo. Veo que en la finca hay distintas construcciones me llama la atención un pequeño cuartucho, es de allí de donde emana el placer, pero... hay algo... hay algo más.

--¡Aaaahhh!

Saúl parecía defenderse con las manos de algo que se le hubiese echado encima, gritaba y pataleaba, Taylor dejó caer el péndulo y trató de ayudarlo, pero en ese momento también empezó a gritar Paula, que daba patadas y puñetazos al aire enredada en la tela que la cubría. Parecía querer despertar y no poder hacerlo, sus agudos gritos hacían erizarse el vello de la nuca.


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