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- ¿¡QUÉ COJONES HACES EN MI CASA MANGEL!? ¡SAL YA! - dije gritándole todo mi enfado al parado enfrente mío, él me miraba con desprecio y con ganas de querer ahorcarme ahora mismo. Sentí tristeza cuando segundos después vi sus ojos cristalizarse pero mi cabreo todavía no yacía y seguía manteniendo mi ceño fruncido sintiéndome como un perro que plantaba mirada a un gato enfrente suya, tenía el tan valor, que no sabía que tenía, para plantarle cara a mi acosador

- ¿Cómo has podido hacerme esto? - dijo con una voz temblorosa que solo hacía que sus ojos cristalizaran más y más, derramando algunas gotas saladas que no se podían aferrar a sus párpados - Yo te entregué todo mi corazón y tu jugaste con él, acostándote con un puto americano que seguro no conocías de nada...- te equivocas señorito, lo conozco más que nadie en este planeta, por algo crecí con él - Y ahora...no sé ni qué pensar, no se si tomarme esto como un adiós para siempre o una simple discusión...

- Tomatela como un" vete de mi casa y no vuelvas a dirigirme la mirada en tu puta vida" - dije como río fluyendo, no sentí esas palabras salir de mi boca, simplemente surgieron y las solté sin pensar pero, algo que no se debía olvidar nunca es que, esto era solo un juego.

Habíamos dejado claro que aquí el enamorarse estaba prohibido y yo lo seguí al pie de la letra pero él ya me había entregado su corazón sin que yo me enterase de nada, a lo mejor estaba planeando decírmelo de una manera "especial" realizando un allanamiento de morada en mi habitación y despertarme para decírmelo con un beso y todo le salió al revés, todo mal, él nos había visto a mí y a Oliver en pleno acto, me avergüenzo de ello pero no podía hacer mucho más, él me miraba llorando a sangre fría y yo intentando que se largase de mi hogar para poder ver como se encontraba mi...¿Amigo...con derecho?, no sé lo que era Oliver ahora mismo en mi vida pero necesitaba ver como estaba ya que recibió un frío y fuerte golpe de parte del estúpido pelinegro este. Vi como Mangel se limpiaba las lágrimas con su sudadera azulada de Boston, alargándola de mangas y succionando por la nariz para salir de mi pequeña y rosada habitación, daba pequeña tristeza pero no podía soportar ese tipo de comportamientos en mi territorio.

Al justificar que Mangel se había largado por completo de mi casa procedí a ir a visitar al señor que estaba en el suelo tumbado todavía sin levantarse, me causaba bastante preocupación el hecho de que no se moviera de su lugar y procedí a investigar sin concretas imaginaciones que me hagan el mal en mi miente. Giré al nombrado ser semidesnudos los dos, yo tapado con una flácida sábana de fina tela y él a calzoncillos, vi como una gran mancha morada se había divulgado por el ojo de mi amigo y como esa zona se encontraba inflamada en esos momentos. Me alarmé, no sabía que hacer y lo primero que se me pasó por la mente es tirarse un vaso de agua fría para que se despertara y, como soy así de estúpido, lo hice. 

Bajé escalones abajo hasta mi cocina, recogí un gran vaso que obtenía allí y que lo utilizaba para, generalmente, hacer pequeños muffins de chocolate, lo rellené de agua helada y subí a proceder mi ingeniera idea. Cuando llegué a la habitación vi como Oliver seguía tumbado inconsciente, alargué mi brazo y comencé a doblarlo poco a poco hasta poder visualizar como el chorro de agua caía sobre la cara del pelirrojo, el nombrado se alarmó y despertó asustado pero, en segundos, comenzó a quejar de un fuerte dolor en su ojo golpeado mortalmente, tapándolo con su mano me miró. Comencé a sonreír y colorarme por el aspecto que obtenía en esos momentos, imagínate un adolescente semidesnudo, con el pelo revoltoso que le tapaba los ojos, sudado, colorido, con una sábana sujetaba por él que le tapaba todo el cuerpo menos una mano que sobresalía y sujetaba una taza para hacer muffins llena de agua y con el detalle de su sonrisa, ¡DIOS QUE ASCO Y VERGÜENZA!

- to laugh? (¿Te ríes?) - dijo mirándome serio pero, como soy tan estúpido nuevamente, comencé a reírme más fuerte, soy una de esas personas que no pueden soportar un momento tan tenso como ese y comienzan a reír por nerviosismo

- I'm sorry, I can't stand it (Lo siento, no puedo soportarlo) - dije entre risas, lo cual hizo reír también a mi acompañante y acabámos terminando entre carcajadas los dos juntos

- Stop, you spread the laughter (Para, me contagias la risa) - dijo intentando no reír y eso me causaba más gracia aún por aquellas muecas que realizaba

-  Okay, okay, I'll stop (Vale, vale, ya paro).....JAJAJSJAJJAJASJASJJDSHSAAJS- no soportaba más y partí a reír como foca desesperada, estaba muy avergonzado pero la risa no paraba y estaba quedándome sin aire por cada carcajada.

Terminamos entre una noche de risa contra risa ya que él se contagió de mi, al llegar a dormirnos comenzábamos a darnos mimos y a besarnos de vez en cuanto para llegar al sueño que nos revolcó pero nada más, pfff...otro intento fallido más.

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3,8K PARA NO LO VÍ LES AMOS SEÑORxS

Estamos además en el ranking #113 de rubelangel, que aunque sea el #113 para mí es muy importante, muchísimas gracias <3


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