Le pedi que me dejara sola, necesitaba pensar un momento. Despejar esta tristeza que tenia dentro. En un principio se nego, pero luego accedio. Aun permanecia vestida con esos colores rojos estridentes, aun sentia calor en el pecho, ese extraño poder pujando por desatarse, pero ahora simplemente no podia prestarle atencion. Noah ocupaba mi mente.

Eleve la vista al cielo preguntandome porque un alma tan pequeña, tan pura, estaba destinada a morir. ¿Que lo justificaba? Habia escuchado de vez en cuando la frase "todo pasa por algo", pero esto no tenia motivo alguno. Era doloroso y triste.

Segui llorando quien sabe por cuanto tiempo, ya estaba anocheciendo. No me senti capaz de moverme, tenia los musculos entumecidos. Solo podia fijar la mirada en el horizonte y seguir pensando lo absurdo que era todo. Porque yo seguia con vida y mi hermano no.

-¿Cuanto tiempo mas piensas quedarte asi? -una voz cargada de hastío me hablaba por detras. Gire para ver quien era, puesto que se me hacia muy familiar aquel tono. Una mujer vestida de la misma manera que yo, pero en tonos azules estaba apoyada contra unos caños que habia alli, de brazos cruzados, tenia una mascara del mismo tono que su ropa que tapaba mitad de su rostro, pero podia jurar que su expresión era molesta y soberbia.

-¿Y tu quien eres? -pregunte, irritada por su presencia. ¿Ahora todos me seguian?

-¿Que no es obvio? Soy la guardiana de agua, Almita. Y tambien soy Winter.

Me quede estupefacta. ¿Winter? ¿Ella tambien? ¿Como me habia encontrado?

-¿Como...? ¿Que...? -no lograba concentrarme en una pregunta en concreto. Tenia muchos interrogantes en mi cabeza y no sabia por donde empezar.

-Mira, es simple. Siempre me he quedado cerca de ti para cuidarte, no quise decirte la verdad porque no sabia como reaccionarias, pero he visto que me equivoque. Has corrido a los brazos de la gente que en el pasado solo te ha lastimado. Es culpa mia, lo siento. -su voz era monotona, sin brillo y sin sentimiento. Bien podria estar diciendome la verdad o leyendo las noticias del diario. -Se que te han visitado hace unas horas, te han contado una historia. Pero es falsa. Las guardianas de aire y tierra siempre te han temido y han deseado matarte, Alma, eso lo debes saber. De hecho, si hoy no recuerdas nada y has tenido que renacer, es a causa de una de ellas, Hawa. ¿Sabes quien es, no es asi?

Asentí.

-Bien, entonces debes saber que ellas fueron las culpables de la muerte de tu hermano. Tu me estabas ayudando a despertar a mi ancestro, la original, cuando ellas llegaron junto a los demonios elementales y en conjunto, han traido la desgracia a tu vida. Con ellas creyendo que estabas muerta, hice lo imposible por mantenerte oculta para salvarte. Y estuve bien, al menos hasta ahora. Debes mantenerte alejada de ellas Alma, porque harán hasta lo imposible por acabar contigo. Y trataran de confundirte, creeme. Solo ansian poder.

¿Que demo...? ¿Acaso intentaban volverme loca? Porque ciertamente lo estaban logrando. No podia estar segura de nada, no sabia a quien creerle, ambas me decian cosas completamente distintas. ¿Como podria saber quien era sincero?

-Winter, lo lamento, pero de verdad quiero estar sola. -le dije, sintiendome cansada. La energia comenzaba a bajar, lo sentia en mi interior.

-No puedo dejarte sola, te lastimaran... -comenzo a decir, sin ni una pizca de preocupación en su voz, nuevamente, parecia estar recitando un discurso.

-Puedo cuidarme sola, gracias. Ademas, no se cuanta ayuda podrias darme, ni siquiera fuiste capaz de ver que Francis era un psicópata. -le espete con hastio. Su cercania me ponia los pelos de punta, se sentia como el dia en el que vi a Ayla por primera vez, que ella me saco casi a rastras de la plaza. Como si no pudiera soportarla.

Cronicas Elementales: El altar del druida (PARTE 2)¡Lee esta historia GRATIS!