Una disculpa

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Estaba de nuevo en Forks, era relajante, el clima frío, tan frío que no era capaz de sentirlo. Su piel podía exponerse al sol sin ningún tipo de problema (no había sol, sería mentir pero era una metáfora muy buena). Era tan liberador poder caminar entre las calles con la gente, sin estar tan protegido o usando grandes cantidades de ropa, claro que Italia era preciosa, la amaba, sus lugares, sus paisajes, pero nada como Forks para sentirse vivo de una manera realmente buena.
Había corrido hasta la casa de Bella luego de ir a su casa y siendo recibido por una muy emocionada Esme que casi le saca el aire con aquel abrazo tan potente.

—Mike, no espera—se preocupo al escuchar la voz de Isabella susurrar con voz ahogada—ahhh no lo hagas—un gemido ahogado lo confundió, ¿Por qué debería gemir la chica?

—¿Por qué?, No es como si Cullen fuera ha regresar por ti—menciono con una voz casi en un gruñido.

—Pero se enterará de que tuvimos algo—la chica suspiro con fuerza.

Y Edward quedó en blanco. Más blanco que el papel o su color de piel natural. ¿A caso había Sido un mal novio? Tal vez fue su error irse, dejarla sola para que alguien como Mike Newton haya logrado conseguir que Isabella saliera con él. Aunque no podía engañar a nadie, él había jurado y perjurado que Jacob Black sería quién aprovecharía la oportunidad.

—Oh vamos nena—la voz de Newton le causo náuseas—llevamos con esto desde que empezaron a salir y no se ha dado cuenta.

Claro que sabía todos los pensamientos para nada sanos que rondaban por la cabeza del idiota y torpe de Mike Newton. Más de una vez le había dado repulsión lo mal que pensaba de la que creía hasta ese momento inocente y dulce Bella. Estaba enojado, su ojos se dilataron ante la sola idea de clavar los colmillos en el cuello de la chica para darle un final poético pero claro sin convertirla, no sería capaz de soportar la toda la eternidad.

—¿Qué haces aquí chupasangre?—la voz ronca de Jacob le hizo temblar del susto, no había podido sentir su presencia de lo tan disgustado que se encontraba.

—Nada—le restó importancia observando a él menor con la mejor sonrisa falsa de su repertorio—solo descubro por accidente algunas mentiras.

—Que filosófico me salió el vampiro—rió confidencial haciéndole una seña para que lo siguiera.

—Tengo muchos más años que tú—reto siguiéndolo.

—Claro, apenas soy un polluelo—le siguió sin importar que eso le hiciera sonreír, ¿O sí le importaba?

Sólo la risa algo infantil y varonil de Jacob se escuchó durante todo el camino hacia el bosque, en realidad no estaba seguro de las intenciones del menor, pero él hecho de que su compañía sea lo más calmada posible y sin intenciones de lanzarse mutuamente a la yugular le resultaba completamente relajante.

—¿Y él lobito me trae al bosque para comerme?—cuestionó ya lejos de la casa Swan.

—Podría hacer eso—afirmo riéndose—pero también podríamos hablar como gente civilizada.

—¿Tú y yo?—le cuestionó usando su velocidad para rebasarlo un poco—¿Seguro que no quieres arrancar mi cabeza con tus dientes?

—Quisiera arrancarte otra cabeza y no a mordidas—bromeo esperando que el vampiro le entendiera.

Pero no lo hizo, simplemente ladeó la cabeza con el entrecejo fruncido en una mueca confundida y su nariz algo arrugada, sin que pareciera que estuviera oliendo algo desagradable, ahora parecía que estaba intentando descubrir el misterio más grande del universo con esa broma peculiar, una pequeña sonrisa surgió en sus labios rojos; qué tal vez adoraba en secreto, y sus ojos mostraron un brillo de interés genuino.

—¿Qué pasa?—le cuestionó al ver que en realidad no se había tomado a mal la broma; aunque aseguraba que no la había entendido.

—Nada, solo tengo un lobo enfrente mío—hablo casual, ya no se acordaba porque se encontraba molesto momentos antes—que me ha traído al bosque y qué tal vez planea destrozarme.

Jacob tuvo la decencia de sonrojarse hasta las orejas, evitando pensar demasiadas cosas “pervertidas” enfrente del vampiro que leía su mente como un libro abierto. Se había avergonzado hasta el grado de que sus orejas se sentían terriblemente calientes. Negó intentando calmarse y no ser tan evidente cuanto sus emociones.

—¿Y qué hacías con los Swan?—pregunto con calma buscando un lugar donde sentarse.

Encontró un tronco viejo y algo sucio por las hojas secas de los árboles a su alrededor, lo sacudió un poco (lo mejor posible de lo que puede esperarse en un tronco del bosque) y le indico que se sentará, aún con esa casaca de color vino que le quedaba de maravilla.

—Venía por Bella—se sentó un poco alejado por sí él chico perdía el control—pero me encontré que está siendo reconfortada por Mike Newton.

—¿En serio?—arrugo la nariz en un gesto claramente de disgusto—ya me lo imaginaba. Desde aquella cita en el cine.

—¿Te invito al cine?—se pego tanto al muchacho que su aliento le erizaba los vellos de la nuca.

—Sí—acepto alejándose un poco, su olor era tremendamente dulce, casi empalagoso—pero fue una cita con ese chico. En realidad me pareció una prueba para él mejor chico.

Se hecho a reír al recordar como el tipo salió corriendo ante una escena que le pareció terriblemente asquerosa y se tuvo que ir al baño para regresar todo aquello que ya había consumido.

—¿Por qué te ríes?—reto pensando que se burlaba de su situación.

—Es que ese tal Newton salió corriendo al baño a vomitar—se agarro del estómago ante sus claros gestos de burla—hubieras visto su cara de horror.

—Sonrió imperceptible, le parecía entretenido—Debí verla, así podríamos burlarnos juntos.

—Exacto.

Se quedó callado por un momento, casi parecía un funeral, pero para nada incómodo, parecía y se sentía como lo correcto. Hasta que la voz de su invitado (¿O era él quien estaba invitado?) Le hizo mirarlo.

—Te debo una disculpa?—le dió una sonrisa sin ofrecerle la mano.

—Y yo a ti—acepto sin réplicas—no te ofresco la mano, porque eres altamente caliente y...

No termino al darse cuenta de lo que había dicho, se avergonzó ocultando la cara entre sus manos con la risa completamente risueña de Jacob de fondo.

Escribiendo otra historia de esta hermosa pareja. Ksodos, espero les guste que yo los amo.

La luna nueva¡Lee esta historia GRATIS!