Capítulo 6. Hola, adiós

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—No necesitas estar tan cerca para saber qué dicen —le recordó Robbie.

Entre sus cualidades especiales, los Owen habían desarrollado un estupendo oído que les permitía escuchar a distancias lejanas, por lo que pudieron escuchar lo que se decía en el despacho.

Dentro de la habitación, Eric Levert, un hombre de edad avanzada con el pelo canoso y peinado hacia atrás, estaba sentado a un lado de la mesa. John y Sam estaban enfrente de él.

—Sabía que llegaría este momento —dijo Levert con cierto tono de avidez en su voz.

John no sabía lo que el doctor Mendoza le había contado, así que debía asegurarse del motivo de la visita de Eric Levert, aunque ya tenía sus propias conjeturas.

—¿A qué te refieres? —respondió encogiéndose de hombros.

—A esta visita de la que no hemos sido informados.

John había acertado: se trataba de los Owen.

—No creí que fuera necesario. No se quedarán mucho tiempo.

—Y Jimmy se irá con ellos. —No era una pregunta.

—Es lo más probable. ¿Te preocupa que se vaya? —dijo John.

Levert siempre había tenido en estima a Jimmy, a pesar de que el sentimiento no fuera recíproco y de que apenas hubieran interactuado. John se había ocupado de que fuera así.

—Mendoza nos ha estado enviando informes sobre él. Sobre sus capacidades físicas. Siempre ha destacado por encima del resto y sin embargo tú, nunca has permitido que entre en el Programa Élite.

A John y a Sam les dio un vuelco el corazón. Y también a los Owen, que escuchaban la conversación desde fuera. Jimmy no tenía ni idea de lo que era ese programa. Si Mendoza había estado enviado informes de Jimmy, toda la institución ya sabría que no era humano.

—Él nunca quiso entrar, así que yo no lo he forzado. Es decisión suya —respondió con un nudo en la garganta.

—John, esta es la última oportunidad que le ofrezco para entrar en el programa. Solo es un humano con unas cualidades muy buenas, pero créeme, no es tan especial. Sin embargo, dadas las circunstancias que ambos conocemos, necesitamos a todos los efectivos posibles.

Aquellas palabras tranquilizaron a todos. John sintió como su cuerpo soltaba toda la tensión que había acumulado. Al fin y al cabo, los informes de Mendoza no decían toda la verdad. Sam permanecía en silencio. No conocía en qué consistía el Programa Élite, pero sí había oído hablar de él. Se trataba de formar al mejor grupo de soldados, por llamarlos de alguna forma, para luchar contra los seres no humanos y proteger a la humanidad. Dado quién era Jimmy, no le extrañó que John nunca se lo hubiera comentado. No quería ponerlo en peligro.

—¿Quieres que le dé a elegir? Porque si es así, sabes muy bien que hará —dijo John.

Sam se estremeció. Aquello le partía el corazón pues sabía que tenía razón. Si en ese momento Jimmy tuviera que elegir entre quedarse con él y Sam o marcharse con sus hermanos, sin duda elegiría la segunda. Después de haberle costado siete años volver a reunirse con ellos ni siquiera se lo plantearía.

—Sé muy bien lo que elegiría. Tenerlo aquí es algo muy valioso para nosotros. No podemos permitir que se vaya —contestó.

John no entendió a qué se refería. O quizá sí. Si Levert no sabía nada acerca de lo que eran los Owen, tal vez se refiriese a que la presencia de Jimmy allí, era el poder que La División tenía sobre John; pero si Levert conocía la investigación de John sobre ellos, seguir manteniendo esa conversación ya era demasiado arriesgado.

Los Guardianes (I): OcasoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora