Capítulo 6. Hola, adiós

34 1 0

Durante la vuelta John les contó el funcionamiento de Wayback, aunque Jimmy ya lo conocía. Pese a que John había conocido de primera mano que los Owen no eran muy propensos a seguir normas, si iban a quedarse debían empezar a cambiar en eso.

Así, a efectos prácticos Wayback era un internado. El perfil de los alumnos se acercaba más a la madurez adulta que a la adolescencia, aunque siempre había alguna excepción. El tipo de formación era opcional: los alumnos podían elegir dar las clases universitarias a distancia a través de videoconferencias o asistir de manera presencial, aunque siempre elegían la primera. En cuanto a los exámenes, Wayback, como centro con un gran prestigio educativo, tenía acuerdos de colaboración con universidades de todo el país para que los alumnos pudieran realizar prácticas y exámenes de manera presencial.

A última hora de la tarde la institución se transformaba: los alumnos se distribuían por antigüedad de permanencia. Se instruían en lo que ellos creían que era el mundo mitológico y paranormal, que, en realidad, era Atanasia, además de en artes marciales y defensa personal. John les explicó que el alumnado ingresaba allí por haber experimentado algún encuentro con un ser sobrenatural, a menudo vampiros o licántropos, y la misión de Wayback era ayudarles a asimilarlo y superarlo. Algunos no lo lograban nunca y no llegaban a entender lo que sucedía, pero los que sí lo hacían pasaban a formar parte la institución de manera oficial. Jimmy desconocía qué pasaba a partir de ahí ni cuáles eran los trabajos que podían desempeñarse. Y John tampoco se lo contó en ese momento.

Al llegar a Wayback, Jimmy bajó del coche y observó la figura de John. Miraba hacia el frente con una expresión seria, en dirección al Área de Atención. John avanzó hacia el edificio seguido de Sam y de sus hermanos, dejándolo atrás. Una vez dentro subieron dos pisos por las escaleras, giraron hacia el ala derecha, y John y Sam entraron en el último despacho del mismo lado. Sus hermanos se sentaron en los sillones del pasillo, y él quiso saber lo que ocurría. Se detuvo frente a la puerta y agarró el pomo con fuerza, girándolo muy despacio. Al asomarse por el resquicio que iba formando la puerta al abrirse, vio a John y a Sam sentados de espaldas hacia él. Eric Levert estaba al otro lado.

Abrió los ojos de golpe al dar un respingo sobre su asiento. Su corazón latía a cien por hora y el sudor le chorreaba por la sien. De fondo sonaba «A Bad Dream» de Keane y John hablaba por teléfono con alguien sobre una visita inesperada.

Al llegar a Wayback, Jimmy fue el primero en avanzar incluso por delante de John. Éste ya sabía lo que sucedía, así que no pudo evitar mostrar su cara de preocupación.

—Todo saldrá bien, ¿de acuerdo? —le dijo John para tranquilizarlo.

Jimmy lo miró sin cambiar su expresión seria. Por la conversación del coche, sabía que la visita inesperada no iba a ser agradable. Había pasado demasiado tiempo con John como para saber los dolores de cabeza que aquel hombre le provocaba cada vez que venía.

Hicieron el mismo recorrido que en su sueño; todo era exactamente igual. Al llegar al punto de encuentro, Jimmy se acercó a la puerta y sujetó el pomo.

—¿Qué haces? —le llamó la atención Blair en voz baja.

Él la miró y después dirigió su vista al pomo. Las manos habían comenzado a temblarle.

—¡Jay!

Soltó el pomo y miró a sus hermanos, que lo observaban interrogantes.

—Quiero saber qué ocurre. Eric Levert nunca trae buenas noticias.

—¿Y quién es Eric Levert? —quiso saber Mark.

—Este lugar forma parte de una institución mucho más grande que se expande por todo el mundo. Levert es uno de sus líderes —explicó el mayor.

Los Guardianes (I): OcasoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora