Capítulo 23: "Nostalgia"

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Dentro de esa majestuosa construcción hecha de hierro y metal, no podían apreciar lo que les regalaba la noche en su planeta. Las estrellas estaban muy lejos, y encontrándose en altas profundidades, no podrían deleitarse observándolas. Sin embargo, aquello a lo que ellos llaman "base", se dedicaba a cubrir sus necesidades, y no podía hacer excepciones con respecto a su sueño. Por eso, para fingir un poco lo que era ese ambiente que les ofrecía la tierra, las luces bajaban su intensidad, y en el techo de las habitaciones, brillaban pequeñas estelas de luces que fingían unidades galácticas, o más bien astros. No olvidemos tampoco los sonidos nocturnos: los característicos grillos, o las ranas de estanque, entre otras criaturas de la noche que hacían acto de presencia en campos o pequeñas ciudades, ya que estos tampoco faltaban en la madrugada.

Aún no me acostumbro a dormir con todas estas cosas declaró Alan.

Yo creo que es un bonito intento de hacernos sentir como en casa sonrió a ojos cerrados el rubio mientras ayudaba a hacer la cama que habían improvisado entre ambos; por supuesto, se las arreglaron usando algunos colchones de otras habitaciones.

No lo sé, igual terminemos de hacer esto mencionó, y una vez finalizado el trabajo, cada uno se duchó. Alan lo hizo en su habitación, mientras que Abel fue a hacerlo en su anterior cuarto. Procesaron de esta manera para no perder demasiado tiempo, y una vez listos, cada uno ya con su respectivo pijama se fue a su cama correspondiente. Luego de acomodarse, por alguna razón el de ojos esmeraldas no podía conciliar el sueño, en consecuencia decidió que era mejor hacer una pequeña charla con su amigo.

¿Ya estás dormido Alan? preguntó al aire, pues no sabría si le respondería o no.

No, aún no le aseguró.

Creo que no puedo dormirme soltó esa pequeña queja en lo que se llevaba la almohada al rostro, eso hizo que su voz se escuchara un poco menos entre tanto ajetreo de sonidos.

No te escuchó bien. Quítate la almohada de la cara le sugirió. Yo tampoco puedo ratificó. El muchacho al parecer hizo caso de la petición de Alan, y se quitó la almohada para que lo escuchara mejor.

Extraño mi vieja vida... es decir, sé que no era muy buena, pero al menos no tendría que pasar por esto mencionó con cierta tristeza, y Alan, que se limitó por ahora a escucharlo, le dijo lo siguiente.

¿Cuáles eran tus planes antes de llegar aquí? la voz del morocho parecía estar en calma.

Quería terminar la escuela, trabajar, y con el tiempo... crear un pequeño negocio con el cual pudiera sustentarme. Quizás una cafetería o algo así informó. ¿Y tú Alan? aunque no lo pudiera ver por la diferencia de alturas en las camas, él volteó a hacia su amigo.

—Veamos —se puso a contar con los dedos—. Creo que son muchas cosas.

Bueno, tenemos tiempo, así que cuéntame.

Está bien, una era declararme a alguien, estar en pareja, casarme, y quizás estudiar algo que me permitiera trabajar en algún tipo de editorial le señaló.

¿Tenías a alguien que te gustaba? ante esta pregunta, Alan se encogió de hombros para luego permanecer en silencio. Lo siento, no debí haber preguntado.

No te preocupes un suspiro salió de entre los labios del chico y con gran melancolía observó el cielo artificial. Sabes... yo también.

Sueños Bajo el Agua ©¡Lee esta historia GRATIS!