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Alex tocaba libremente y sonriente la puerta de Rubén una  otra vez intentando causar molestia a este solo por un poco de diversión aunque, recordándolo todo, seguía un poco molesto por enterarse de que Rubén casi se acostaba con su propio ex-novio y aún así que hayan cortado seguía causándole que cualquier tipo de "perra" se le acercase a sus propiedades, aún contando con Rubén, aquella perra tan bonita y de reluciente nalgas que agotaba las babas de cualquier persona por tan heterosexual que sea. Frunció sus cejas al pararse a pensar en todo eso, respiró fuerte y hondo para intentar calmar las llamas dentro suya que crecían por segundos que oía los pasos del señor castaño acercarse a la puerta.

- ¿Pero que coño me está pasando?, compórtate puto retardado - se susurro a sí mismo intentando detener sus furias íntimas que se le estaban subiendo por la cabeza de un segundo a otro.

Sin poder darse tiempo a relajar los humos, Rubén ya había abierto la puerta blanca que los separaba reluciéndose completamente lindo y apetecible ante los depredadores callejeros de la oscura discoteca anochecida, hasta a Alex se le hacía notar muy lindo para su gusto...¡PERO SI ES SU AMIGO!

- Bueno...¿Qué te parece? - preguntó al asombrado Alex al tan inesperado cambio en el ser delante suya

- Estás muy bien, vaya que tardaste en ponerte guapo - dijo relajando sus alborotados sentidos y con una voz ahora más normal y tranquila

- Habrá que estrenar con buen cuerpo...

- Y culo... - Rubén sonrió a tal ofensa que soltó así de repente su querido compañero-.

- También - dijo entre pequeñas carcajadas y una sonrisa iluminada por la, tan potente, luz del pasillo

- Bueno, ¿Nos vamos? - dijo Alex rompiendo el silencio que se creó de una forma tan inoportuna y extraña, solo se encontraban mirando uno al otro con gran atención como si estuvieran apreciando uno del otro un tesoro entre sus brazos, sus ojos brillaban al verse, algo que nunca había sucedido entre ellos. Era...extraño, si, extraño es la palabra correcta

- S-sí, claro, vamos...

Subieron al esperado ascensor juntos, dejándose entre ellos una distancia de esquina a esquina, aún de ese tipo de momento no dejaban de lanzarse disimuladas miradas entre ellos. Alex no dejaba de ver la resplandeciente piel blanquecina que combinaba con esa vestimenta negra de camisa y baquero azul oscuro, todo acompañado con unas zapatillas GUCCI, lo cual parecía extrañadamente raro ya que Rubén no era de ponerse tales cosas.

Entrando en la piel de Rubén, este asaltaba muy disimuladas y numerosas miradas a su compañero lo cual lucía muy bello aquella noche, por algún caso se le resaltaban mucho los brillos corporales que obtenía, su pelo tan arreglado que resbalaba disimuladamente por su frente y se le hacía ver tan lindo. 

De repente, los minutos que duraba el ascensor se combirtió en horas para cada uno de ellos, todo desaparecía entre ellos, solo uno contra otro y diversas miradas lanzadas entre ellos, era completamente extraño, nunca, ninguno de los dos se había sentido de tal forma como en ese momento, se sentía muy...no sé...satisfactorio y raro a la vez.

Y por fin, las puertas del ascensor se abrieron de par en par dejando un pequeño timbre que sonó antes de la parada, salieron a coro y chocando sus manos terminaron por lanzarse una mirada continua

- P-Perdón, pasa - dijo Rubén tartamudo, odiando su nerviosismo de ese momento, era tan imbécil por ponerse así, eran solo amigos, nada más

- Gracias - dijo Alex riendo por darse cuenta de su singular nerviosismo y rojiza cara, decidió tomarle de la mano y llevarlo consigo, entrelazó sus dedos con los del castaño y prosiguió su camino hasta su localidad preferible, la cual deseaban ir desde la última llamada, la discoteca en la cual los dos obtuvieron su primera noche de fiesta y acabaron lujosos de sus afortunados encuentros amorosos, borrachos y disfrutando de sus experiencias, era una puerta al paraíso y al infierno del igual, extraño. Todo estaba siendo muy extraño en ese momento, Rubén y Alex con manos entrelazadas caminando por los oscuros callejones logrando llegar a su destino fiestero planeado.

Pasaron largos minutos que se acumularon y se comvirtieron en una larga hora, llegaron y entraron ansiosos, sentaron sus pesados culos cansinos en unas sillas, uno enfrente del otro mientras se tiraban leves sonrisas. 

Un amistoso camarero se les acercó y procedió a pedirles lo que iban a desear para esta increíble noche, los dos pidieron un vaso especial, juraron no beber pero parecía ser que la noche se les iba a poner muy interesante.

Terminaron de pedir y se dieron una mirada entre ellos acompañada de una sonrisa tímida, como si esta fuese a ser su primera vez, tímidos y rojizos se daban cortas miradas, aún con sus manos entrelazadas, de pronto, todo el murullo de la discoteca de ahogó y se conservó en solo uno, ellos dos mirándose y apreciándose uno al otro, cada uno se veía completamente lindo y diferente, era muy lindo, extraño, satisfacctorio, era...era...era un sueño.

Rubén se había quedado dormido completamente desnudo después de aquella llamada con Alex, todo sudado se inclinó en su cama localizándose, las 20:34, alguien tocaba su puerta, mierda. Todavía no se había preparado, que despistado y estúpido él.

- Joder, que raro sueño he tenido, tengo que irme a ver quién es - se dijo en susurro, levantó para proceder a abrir aquella puerta, poniéndose encima una bata de tela blanda.

Inclinó su mano sobre el pomo de la puerta y abrió lentamente, al ver quién era la persona sus pupilas se dilataron y un temeroso escalofrío se entremeció en su desnudo cuerpo.

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