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Jungkook.

No entendía qué demonios era lo que estaba planeando o intentar hacer Taehyung pero en cuanto Mía dijo eso yo le contesté:

Te sacaré de ahí, amor.

Ella rápidamente volvió a su posición normal pues los pasos de él ya se hacían resonar sobre la madera vieja y gastada de aquella cabaña. Me pegué un poco más a la ventana para saber qué era lo que decía exactamente mi hermano sin que el me viera.

Anda, hazlo, quiero ver cómo te cortas tú misma la garganta. —Soltó una risotada —Quiero sentir tu sangre en mi piel, Mia.

Ella lloraba, empezaba a entrar en pánico y eso lo veía en su cuerpo tembloroso y a pesar de la distancia podía ver pequeñas gotas de sudor bajar por su blanca frente.

Quiero que este pequeño bastardo vea morir a su madre. —Se agachó hasta quedar a la estatura de mi hijo y le tomó de las mejillas tan fuerte hasta hacerlo llorar, entonces rió nuevamente disfrutando el dolor que le causaba a Mía y a mi pequeño, la sangre me hirvió pero no podía actuar aún.

De pronto escuché pisadas detrás de mi sobre las hojas secas, la espina dorsal se me congeló por completo, giré de a poco y entonces le vi:

—A Donnie no le gusta que espies, tío Jungkookie. —No tardó nada para hacerme sentir la vieja y oxidada pala sobre mi cabeza.

Eso había sido lo último que recordaría de ese día.

...

Mía.

No sabía qué hacer, no sabía si tomar ese cuchillo en mis manos y matarme o por lo menos herirme.
Jungkook estaba aquí pero ya no sabía si en realidad iba a salvarme o no.

—¡Lo haré, maldición, lo haré! —Grité en desesperación al escuchar a mi hijo llorar mezclado con su risa maléfica.

Tomé aquél filoso artefacto, y en el reflejo pude que ver que Jungkook no estaba más fuera de la ventana: se había ido.
Pero eso no había sido todo, cuando apunté el cuchillo hacía mi garganta, la puerta principal se abrió de golpe haciendo que la madera de ésta chocara con la de la pared.

—¡Dueño Tae, he capturado a alguien! —Trató de recuperar el aliento pidiendo su mano derecha sobre su pecho —¡Debes venir a ver esto!

El corazón se me encogió, seguramente Donnie había visto a Jungkook y lo había encerrado para que Taehyung le matara.
El último mencionado chasqueó la lengua y muy furioso regresó a erguirse para darle una mala mirada a Donnie.

—Bien, bonita, tendremos que posponer esta hermosa y muy satisfactoria celebración. —Me arrebató el cuchillo y lo aventó a alguna parte de la habitación, tomó mis muñecas y nuevamente las ató así como mis pies. —Andando, Donnie.

Ambos salieron de la cabaña y me dejaron ahí tirada en el frío suelo, lloré al unísono con Jiminie y le dije:

—Vamos a estar bien, amor, papá esta aquí, el nos va a sacar. —Entre sollozos continué diciéndole frases para tranquilizarlo como si de alguna manera me entendiera.

Exactamente no sabía cuánto tiempo había pasado, yo lo había sentido como una eternidad pero a penas pasaron unos minutos cuando ambos entraron de nuevo a la cabaña, Donnie entraba gritando y llorando como si le estuviesen matando, por su parte, Taehyung no dejaba de bufar y de gritar cosas sordas.

ᴇɴ ʟᴏ ᴘʀᴏғᴜɴᴅᴏ ᴅᴇʟ ʙᴏꜱϙᴜᴇWhere stories live. Discover now