15

4.3K 487 15
                                        

El padre de Lisa permanecía como un recuerdo en la memoria de su hija y ella quería que le sucediera exactamente lo mismo con sus seres queridos. Su deseo estaba lejos de morir sin más, no lo permitiría.

Cuando su padre desapareció siendo niña, nadie le dijo que había dejado de respirar y había sido convertido en el jarrón de cenizas al que su madre hablaba todas las noches, hasta armarse de valor y dejar que el dolor fluyera por sí solo. No, por supuesto que no. A la pequeña Lisa de cinco años le contaron un dulce cuento con final amargo pero con la suficiente pizca de esperanza como para no dejarla desmoronarse.

En su memoria, su padre perduró en forma de recuerdos felices y del día a día, pero la contaminación de una enfermedad consiguió que la pequeña fisura en su corazón se convirtiera en una grande y profunda grieta que alborotaba sus pensamientos de por sí dispersos.

En el momento que el doctor hizo que su madre escuchara las mismas palabras que años atrás con su marido, Lisa solo pensó en una cosa:

No, otra vez no.

Era una enfermedad hereditaria, trasmitida hasta ahora solo por los varones de la familia. ¿Quién hubiera pensado que Lisa sería una más de la larga lista? Su madre. Esa idea pasó más de una vez por su cabeza, lo notó especialmente por su comportamiento luego de recibir la noticia, como transformó su trato hacia ella y la forma en que las palabras fueron cada vez menos a medida que las conversaciones avanzaban.

Lisa podía imaginarse por todo lo que su madre había tenido que pasar durante y luego de la marcha de su padre y todas las emociones que tuvo que combatir durante ese tiempo para sacar a delante a su familia y a ella misma. Pero solo era imaginación y compresión las que trabajaban en esa historia jamás contada, pues su madre y ella evitaban el tema tanto como fuera posible.

Su madre nunca se abrió con su hija tanto como ella hubiera querido y Lisa sabía que hurgar en la herida, solo haría el dolor más grande.

Seis sesiones de tratamiento.

Eso es lo que determinaría si su corazón podría soportar latir un poco más o no.

Entre todo esto, Lisa no sabía exactamente que sentir o que era esa puñalada que recibía cada vez que pensaba en un mundo sin nadie a su alrededor, o más bien en uno sin ella presente. Al fin y al cabo, los demás no eran quienes se alejarían de Lisa, sino ella de ellos.

Pero era justo eso lo que ella evitaría a toda costa.

𝐆𝐈𝐑𝐋𝐅𝐑𝐈𝐄𝐍𝐃 𝐆𝐀𝐌𝐄 ── LISOO + CHAENNIE 《BLACKPINK》Donde viven las historias. Descúbrelo ahora