Capítulo XVI

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-¡Mierda y doble Mierda! - reprendía el subconsciente de Connor.

Allí estaba. Frente a él, más bien. Frente a ellos.
¿Volvería a ser un patán frente a ella?
¿Volvería  a fallarle de nuevo?
Solo pudo inclinar su cabeza y hacer como si no había visto nada.

-¡Oh no!
Con miedo en sus ojos y su piel mas pálida de lo normal, la veía venir hacia ellos a toda prisa. Con furor en sus ojos y muchos deseos de romper una nariz más.

-¿Para esto querías verme?. ¿Crees que puedes hablar conmigo y luego verme la cara de estúpida? - gritaba en el parque. Pero... ¿Le gritaba a Scott?

No sabía que hacer. ¿Se crucificaba y aceptaba su culpa? O dejaba que su hermano recibiera la paliza de su vida muy bien no merecida... ¡CARAJO!

-Scott, ¿y esta quien es? - preguntaba Aliss muy desconsternada observando con desacuerdo a la rubia de la patineta

Sin esperar que el chico respondiera.

-¿disculpa? - preguntaba amenazante Ángela.

-Chicas, basta - contestó Connor,por fin. Mientras Elizabeth y Scott solo observaban como si se tratara de un problema de matemáticas sin solución alguna.

-¿tu porqué te metes?.

-P..porque yo soy quien te citó en la motocicleta.

Ángela abrió sus ojos y su boca formó una enorme O, retrocedió unos pasos y trato de descifrar lo que estaba pasando.

-pero...-logró decir- era la motocicleta de ese bestia,¿que hacías tu en ella?. Y ¿porqué querías verme después de lo que hiciste?

-¿Connor?- preguntó Elizabeth, esperando la respuesta del reclamo de la chica.

-No es nada. - fue lo único que pudo responder.

Ángela sintió una punzada.

-Es mejor que te vallas, no eres bienvenida entre nosotros chica. Tienes suerte que no te delatáramos con mi padre. Le quebraste la nariz a mi hermano y Rompiste su parabrizas, no tienes nada que reclamar.

La chica entendió que al parecer era todo parte de una broma que los hermanos querían jugarle en venganza hacia lo que ella había hecho anteriormente. Decidió marcharse.

-No me interesa ser aceptada en un grupo de descerebrados.

al concluir su oración decidió dar la vuelta sin recordar que había dejado su patineta a sus pies y tropezó con ekma haciéndola caer. Delante de ellos para su suerte...

Estallaron en risas y burlas. Todos excepto Connor. Decidió extenderle la mano.

-¡No me toques! - le gritó- ¡desaparece de mi vida! ¡Te odio!.

Sus lágrimas comenzaron a salir mientras corría lejos del tremendo espectáculo que había formado.

Connor se quedó en silencio y decidió irse sin decirle nada a sus compañeros. Elizabeth no lo justificó y se enojó con él.















No sintió a qué hora, cómo había llegado a su casa, cuando pudo reaccionar estaba en su cuarto escuchando alguna canción depresiva como Suicide - James Arthur.
O al menos, eso captaba.

Tenía un leve dolor de cabeza y de brazo, probablemente se debía al golpe que había recibido al caer de esa forma tan estúpida pero fuerte. ¿Era eso lo que en realidad la hacia llorar?.




Tomó su automóvil con el parabrisas roto y así salió a la calle en donde aquella noche junto a su amigo caminaban... Esa noche que había marcado a su queridísimo auto.
rezaba por que viviera cerca de allí. Rezaba por una tercera oportunidad o, ¿era mucho pedir?.

No sabía cómo preguntar ni dónde, no creía que su nombre fuera Ánge. Pero, aún así, no conocía su verdadero nombre... Era imposible preguntar sin un nombre o algo que la identificara. ¿Una rubia en patineta?, ¿que tantas habrían en el barrio?.
De repente comenzó a pensar en sus hermosos ojos, y esa sonrisa tan inusual que ella le había regalado aquella noche. Su mente seguía divagando y pensaba el porqué estaría triste esa noche, él solo había arruinado todo. Ya no podía con la culpa, debía disculparse. Sabía que hacer... Pues, cuando quieres encontrar a alguien y no puedes, existe el método mejor de todos: las redes sociales.
Pero ¿cual era su maldito nombre?

Quería tratar de aceptar en ella misma que solo lloraba cuando realmente tenia que hacerlo, ese no era un motivo. Era una estupidez, al menos podía decir que sus sospechas eran claras. Solo eran un par de idiotas que el destino había querido ponerle en el camino para molestarla.



Los días pasaban, las llamadas de Adam la animaban. Su papá la amaba, la escuchaba y al mismo tiempo le daba su espacio. En el taller todo iba bien, aunque se sentía muy incómoda al ver a Trevor siempre con Camila, pero ya no era de demasiada importancia, porque sólo confiaba en dos hombres, los demás para ella, eran simplemente basura. Y todo por culpa de dos chicos que no saben lo que quieren.

"Connor Z. Quiere ser tu amigo"

-¡no puede ser!.

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