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Capítulo 8: ¿Expecto patronum? - Parte II

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Aquí les dejo la segunda parte del capítulo 8, ya estas son todas las pistas que necesitan para participar en el concurso por os seis meses de mi blog y responder la pregunta.

Les recuerdo: Primero deben seguirme por facebook y twitter, después deben mandarme la respuesta a myoportella12@gmail.com y escribir esa misma respuesta como comentario de wattpad o en el blog de la novela. 

Dedicado a mi ahijada (¡si, tengo ahijada por fuera del proyecto de Nozomi!) @AnnHale

¡Éxitos a todos!

Myo portella

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A media mañana citan a toda la Gestapo para reunirse en pleno en la oficina del Director para rendir cuentas una vez más, al parecer “Auschwitz” está en la mira de los altos mandos ejecutivos de TestPharma y todo por cuenta de la jugarreta que Herr Linda le hizo a Sandy y que le salió el tiro por la culata. Los coordinadores de los otros grupos le muestran su descontento a la señora tenebrosa, ninguno quiere acercarse a ella ni para asuntos del área, el Herrmentor queda resagado y marcha detrás de sus compañeros para dirigirse a la oficina del alto mando del área de Control de Calidad, afortunadamente no se da cuenta del atrevimiento al cual ella misma hizo que sus subalternos llegaran. Nuevamente es momento de balonear para los empleados rasos y están obligados a hacerlo, ¿cuándo han baloneado dos veces en una misma mañana?

Sandy y sus compañeros aprovechan la ausencia de los jefes inmediatos para rodear a Mildred y brindarle su apoyo total como cuasi-colegas y amigos.

- ¡No me he graduado aún! - exclama Mildred, hipando - ¡No me van a contratar en ningún lado sin título! ¿Qué voy a hacer? ¿Cómo hago para terminar mi proyecto de grado si no tengo plata?

Mildred llora a moco tendido como reacción tardía a la decisión repentina e injusta que tomó el Herrmentor. Eduardo, quien ha sido un amigo para ella, está haciendo lo propio en estos casos, está sentado a su lado, prestando su hombro luego de haberla ayudado a recoger algunas cosas que son de su pertenencia. Sandy yace al lado de su compañera abatida, la pelirroja arde discretamente en la intriga sobre el proceder inmediato de Herr Linda. Cuando los compañeros le preguntan sobre lo que sucedió con su jefa en la “sala de juntas” ella simplemente les dice que no la han despedido y que en este momento no es relevante saber el resto, que lo importante ahora es Mildred y las maneras de cómo ayudarla. Sus ojos parecen esmeraldas perfectamente pulidas por el efecto de las lágrimas contenidas sobre la faz de cada globo ocular, traga saliva para regresar su ansiedad a los lugares remotos de su interior. A pesar de la amenaza que le hizo a la señora tenebrosa, aquella que logró hacerla tambalear, Sandy tiene serias dudas sobre si su rival la ve como igual, capaz de usar armas poderosas en su contra con tal de conseguir lo que quiere, una vez más Sandy está en manos de su jefa. El sudor que pasaría desapercibido como evidencia cuando se está dentro de “Auschwitz” por la ausencia de aire acondicionado la delata ante Mario, su amigo, quien quiere que ella sea suya y de nadie más. El moreno aprovecha que Mildred se ausenta por un momento para ir al baño que se encuentra lejos de allí, acompañada de su séquito de compañeras y se lleva a su sexy amiga hacia cierto lugar prohibido para los maquilladores de TestPharma a esa hora, no sin antes permitir que Sandy agarrara su celular para llevarlo consigo.

Mientras subían las escaleras que los llevaban al tercer piso donde está la cafeteria, Mario no puede evitar soñar despierto ante la panorámica que está teniendo de Sandy, quien va delante de él, evidencia de su voluptuosa figura. El sofoco que trae consigo la imagen que tiene en frente lo mantiene más callado que de costumbre y con pañuelo en mano procede a secarse el sudor de su frente, no vaya ser que la pelirroja pregunte por la razón de tan extraña transpiración en un lugar tan fresco como ese, por no decir frío.

Mientras tanto... ¿mato a mi jefe?¡Lee esta historia GRATIS!