El viento de la tarde se sentía especialmente agradable, sobretodo estando sentadas al sol en una tarde calurosa como lo era aquella.
Lisa no dejaba de ver como Jisoo insistía en arreglarse su pelo negro con las manos a pesar de saber que el viento lo enredaría al momento de alejar sus dedos.
Se veía tan tierna de aquella manera.
A la tailandesa le encantaba atesorar esos momentos donde su novia sin darse mucha cuenta le regalaba suspiros de satisfacción. No necesitaba regalos, tampoco es como si pudiera disfrutarlos por mucho tiempo. Dentro de su poco a poco más corta lista de deseos se encontraba lo que en esos días había podido vivir con Jisoo: felicidad, una tremendamente tranquila, una que se encontraba en cada movimiento que le regalaba su compañera.
Lisa sabía que no estaba en posición de soñar a lo grande, ya no. Pero eso no podía prohibirle sacar de las cosas más pequeñas, los sentimientos más grandes.
-Luego de esto podríamos ir a la cita que te dije. –comentó Jisoo muy casualmente.
-Claro.
La respuesta tan simple de Lisa la sorprendió, casi tanto como su expresión. La coreana solo se tomó un momento para ver la cara de su novia, pero fue suficiente para que pudiera trasmitirle lo que estaba sintiendo. Lisa estaba feliz, tranquila, no quería nada con prisas, tampoco lo necesitaba. Y Jisoo sabía que eran muy pocas las veces en las que Lisa lograba mantenerse en ese estado emocional, lo que le hacía preguntarse si era ella la que la hacía sentirse así y si le gustaba.
-¿Es ella? –preguntó Lisa entrecerrando los ojos encandilada por el sol y señalando a la otra punta de la acera.
Habían ido al parque fuera del centro comercial para que Jisoo completara de una vez por todas su promesa y le devolviera a Jennie lo que había estado guardando.
Pero al parecer las cosas no se quedarían ahí.
-Sí, es ella pero... ¿la que viene a su lado no es Rosé?
Jennie venía a paso ligero hacia ellas, trayendo a Rosé de la mano, casi tirando de ella. La menor se había arrepentido de ofrecerse a ir al momento de divisar a Lisa sentada en el banco, pues solo con verla su corazón amenazaba con hacerse pedazos.
¿Qué tan fácil era para Lisa actuar como si nada pasara?
Una vez las dos parejas estuvieron frente a frente, Jisoo se levantó y sacó un llavero y se lo lanza a Jennie, quien lo atrapa al vuelo. El tacto del pequeño peluche la llena de una nostalgia enorme, pero se niega a dejar escapar una sola lágrima.
-Espero que aunque te lo devuelva –empezó a decir Jisoo- , no lo necesites más.
-Nunca he sentido ninguna necesidad por este llavero, más bien por los recuerdos que me traen...
Jennie acarició el peluche por última vez y contempló la idea de tirarlo a la basura que había a su lado, pero terminó por guardarlo en su bolsillo.
Mientras tanto Lisa y Rosé no dejaban de mirarse, parecía que la mayor no creía lo que veían sus ojos y se debatía en si hablar o no. Ambas esperaban a que alguna se atreviera a dirigirse la palabra, hasta que cuando Jennie estaba dispuesta a darse la vuelta para irse, Rosé agarró con fuerza su mano y por fin gritó, liberando aquella espina que pronto iba a partir su corazón en dos.
-¡Eres una egoísta! ¿Cómo puedes hacer como si nada pasara?
Parecía haber traspasado el borde que la mantenía callada, mirando con una mezcla de rabia y dolor a Lisa, quien pudo haber adivinado lo que la boca de su amiga estaba a punto de dejar escapar de no ser por su confianza.
Su confianza de haber podido ocultar todo.
De haber evitado que sus ojeras resaltaran.
De no caerse al caminar.
De lograr que su tutor no hablara más de la cuenta.
De que su sonrisa no desapareciera un solo día desde que recibió la noticia.
De tragarse todo su dolor.
Ya quedaba poco, Lisa casi lo había logrado, pero eso Rosé no lo sabía y en su cabeza solo cabía una palabra.
-Lisa va a morir.
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𝐆𝐈𝐑𝐋𝐅𝐑𝐈𝐄𝐍𝐃 𝐆𝐀𝐌𝐄 ── LISOO + CHAENNIE 《BLACKPINK》
Fanfiction·˚( ♡ ) Lisa solo quiere que alguien la quiera, tener pareja como todas sus compañeras de clase. Pero por mucho que Jisoo le repita que no debe preocuparse por eso, la tailandesa es demasiado testaruda como para escucharla, hasta que se le ocurre un...
