Parte 4: Informe de investigación

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Sevilla 7 agosto de 2017, Informe de investigación.

Nota preliminar: A pesar del anacronismo científico que supone elaborar un informe con datos obtenidos de la introspección, técnica que fue quedando obsoleta conforme fueron avanzando las diferentes técnicas de abordaje y estudio de la realidad psicológica (y por ende parapsicológica), el Dr. Raymond Taylor, investigador principal y a la sazón quien escribe estas líneas, considera justificada la plasmación de apercepciones introspectivas en el presente informe.

Durante la madrugada pasada, con fecha de 7 de agosto de 2017, el Dr. Raymond Taylor, en colaboración con Paula Luján y Saúl García, dos colaboradores adjuntos junto a quienes viví unos fenómenos de naturaleza extraordinaria que paso a detallar de inmediato para evitar la posible pérdida o alteración de los datos, toda vez que solo disponemos de la memoria, ya que, por circunstancias aún no esclarecidas, los medios de registro tecnológico quedaron inutilizados.

En la fecha antes indicada, nos disponíamos a la exploración de un cortijo situado en la provincia de Sevilla (no revelaremos el lugar dados los riesgos inherentes). La exploración está vinculada a una investigación de mayor calado en la que pretendemos aplicar técnicas de Visión Remota y radiestesia a la búsqueda de personas desaparecidas, los miembros del equipo somos los siguientes:

Saúl García, informático e investigador versado en cuestiones de física teórica y electrónica, desarrollador de aplicaciones informáticas y hardware, experto en artes marciales y practicante de la religión Jedi. En el momento del encuentro portaba dos cámaras para grabar posible fenomenología paranormal tanto con tecnología infrarroja como con lentes de visión nocturna.

Paula Luján, es una psíquica con amplia experiencia en investigación, atribuye su especial dotación sensorial a la Theriantropía y no suele usar medio tecnológico alguno, se basa en la intuición y las percepciones sensoriales acrecentadas por su supuesta naturaleza. Los sujetos therian tienen la firme convicción de estar conectados con la naturaleza y compartir ciertas características con alguna especie del mundo animal, en este caso con la especie cannis lupus. Paula considera que en su interior es una loba y tiene capacidades psíquicas y sensoriales asociadas a la especie, como puedan ser el oído, el olfato y cierta capacidad empática para intuir situaciones de peligro o posible agresión. Sea cierta o no su vinculación con el mundo de los lobos, la realidad empírica es que Paula ha demostrado objetivamente grandes dotes en percepción sensorial y precognición.

Yo mismo, Raimond Taylor: doctor en parapsicología de reconocido prestigio internacional tras la publicación de la tesis doctoral "Los Muertos Hablan", basada trabajos de campo centrados en experiencias psicofónicas y transcomunicación instrumental. La pasada madrugada utilicé un micrófono direccional de alta sensibilidad y un dispositivo spiricom portatil, desarrollado por Saúl García en base a los trabajos de William O'Neil.

Solo a efectos de investigación, reflejaré en este informe que Saúl y Paula mantienen entre sí una relación sentimental que incluye relaciones sexuales completas. Como investigador principal no puedo inmiscuirme en ese hecho, toda vez que se trata de sus vidas personales. Lo que no es óbice para que sea tenido en cuenta como variable extraña en la investigación, ya que en cierta medida, el elevado tono emocional puede incidir en nuestros resultados.

Pasaremos a continuación a relatar los eventos acaecidos en la pasada madrugada:

Tras varias sesiones experimentales de práctica de Visión Remota y Radiestesia, los tres participantes en la investigación obtuvimos varias coordenadas geográficas e imágenes que parecían tener cierta relación con el caso investigado: la desaparición de un conocido ganadero sevillano. Tras encontrar ciertas tendencias correlacionales nos dispusimos a visitar los lugares señalados por las coordenadas obtenidas en las prácticas experimentales. Los dos primeros intentos fueron infructuosos, pero la tercera tentativa nos condujo a un cortijo abandonado que habíamos percibido durante las sesiones previas. Aunque la temperatura era tan fresca y agradable como cabía esperar en una noche de verano de luna llena, un gran malestar físico nos invadió paulatinamente conforme nos acercábamos al lugar que consideramos el epicentro de los fenómenos: un pequeño cuartucho desde el que parecían irradiar unas ondas sonoras similares a las del maullido de un gato. Nos rodeaba una atmósfera extraña, todos los aparatos electrónicos dejaron de funcionar debido al agotamiento repentino de sus baterías, una sensación fría flotaba en el ambiente haciéndonos sentir cada vez más cansados. Era como si aquel cuarto desvencijado fuera una especie de sumidero o agujero energético que nos robaba la esencia vital. Llegamos a temer por nuestras vidas. Intentamos contactar en varias ocasiones con la posible inteligencia allí presente, pero no nos fue posible por los métodos ordinarios. Fue entonces cuando ocurrió un fenómeno aún más extraño. Experimenté una ausencia, una ruptura biográfica de unos diez minutos de duración durante los cuales, mis compañeros me informan que me comporté de un modo extraño y con un timbre de voz que no correspondía a mi persona. A pesar de lo inquietante que ello pudiera resultar, parece que esa conducta fue lo que nos salvó de la amenaza que se cernía sobre nosotros. Con voz imperativa y rasposa --según comentan mis colegas de investigación--, me dirigí a un ente extraño de gran envergadura física y aspecto desaseado, forzándole a liberar un gato al que supuestamente estaba torturando; así mismo, impelí a mis colegas al movimiento de huida. Solo recuerdo recuperar la consciencia una vez pasado el peligro, mientras me encontraba agachado y defecando junto al vehículo que habíamos utilizado para acceder al lugar de los hechos. En las últimas horas he experimentado diarreas y náuseas, los mismos síntomas que me reportan mis compañeros de investigación. Me estoy tratando con bebidas isotónicas para evitar la pérdida de electrolitos.

Con respecto a la explicación de mi pérdida de consciencia estoy abriendo diversas hipótesis:

-Posible posesión por una entidad sobrenatural con la que ya entré en contacto en el pasado, una entidad que, por su peculiar timbre de voz y la sequedad de sus expresiones vinimos a denominar "la voz rasposa" durante la redacción de la tesis doctoral "Los Muertos Hablan". La voz rasposa denotaba una inteligencia que, si bien no era amable en sus expresiones, sí resultó de ayuda en algunos momentos y, como se hace evidente, nos ha vuelto a ayudar la noche pasada.

-Posible brote psicótico, a lo largo de mi vida he experimentado algunos episodios de paranoia e ideación delirante. Pese a que los fenómenos experimentados la noche anterior han sido contrastados con mis colegas de investigación y podemos afirmar que la existencia de aquel ser enorme y amenazante del cortijo no se trata de una experiencia subjetiva ni de una alucinación, no podemos descartar una recaída en mi sintomatología patológica.

Por lo demás, dada la fenomenología observada, podemos inferir como un éxito la utilización de las técnicas de Radiestesia y Visión Remota. Los datos mencionados en este informe de investigación, así como la única evidencia física recogida: el gato muerto que nos lanzó la entidad del cortijo, pasarán ahora a ser investigadas desde el más riguroso método científico.  

Nota: te agradecería una estrellita y un comentario, gracias.

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