Eclipsa y Meteora.

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Estaba siendo perseguida. Había dejado a su esposo (y él que le daba la probabilidad de subir al trono real) para huir con un monstruo, como lo había hecho su hermano mayor y el Butterfly más poderoso de toda la familia. Querían alejar a su hija Meteora de ella, no estaba dispuesta a permitir tal atrocidad, ¿Y sí Shastakan despreciaba a su hija mandando la ha un internado? No estaba para permitir aquello.

Tomaron la desicion de refugiarse donde su hermano residía. Hace tiempo que él había negado su derecho al trono real de Mewni. Cuando fue obligada ha casarse para hacer que la línea Butterfly perdure, se sintió amenaza y menos preciada. Era ahora una reina fugitiva la cual la comisión de Magia creía que se volvería malvada.

—¿Qué sucede?—la voz algo fría de su hermano le hizo mirarlo.

—No creo que nos pase algo bueno cuando nos encuentren—le dió un intento de sonrisa—han prometido destruirnos Marco.

Estaba realmente preocupada, sus mejillas no habían brillado de felicidad desde que había llegado. Tal vez cuando Meteora empezó a reír y repetir con sus manos algunos gestos del castaño, así sonrió aunque sea un poco. Sabía que era lo que más quería el chico, su esposo había aceptado recibirla ha ella y a su familia. Aunque se veía que lo hacía por su hermano, tampoco fue descortés cuando se pusieron a hablar.

—¿Por qué, Eclipsa?—cuestiono mirando como Meteora intentaba mantenerse en pie.

—Ellos creen que soy malvada—susurro mirándolo—creen que soy como tú.

Él mayor de los hermanos (solo por un par de años) frunció el ceño con notable molestia. No era malvado y que su capítulo haya sido llamado de esa forma empezaba ha enervar su piel de una manera casi catastrófica.

—¿Tú crees que soy «malvado»?—cuestiono haciendo comillas imaginarias en la palabra malvado.

Estaba ha un paso de ir a destruir el reino y a la comisión de magia. Tan tonta y poco consciente lo que realmente significaba tener a los monstruos de su lado, podrían hacer un reino unificado y próspero.

—No, no es eso—nego de manera rotunda observándolo—ellos creen que eres capaz de «infectar me» o algo así se les metió en la cabeza—alzo los hombros usando un tono de voz despreocupado.

Sus dedos se movieron quitándole la importancia que necesitaba. Porque no era malvado, había tenido en su tiempo un gran interés en la magia oscura, siendo que utilizaba los guantes para ocultar las marcas que estos hechizos le habían dejado en la piel, pero en sí no era un ser malvado e inhumano como querían hacerle creer a los habitantes de Mewni. Sólo que estaba enamorado de un demonio, uno que entendía su gran interés por «magia negra», que podría ser usada para salvar vidas.

—Tomaré tú lugar—sonrió tomandola de los hombros. Su voz antes gélida se hizo suave y dulce, como si hubiera tenido chocolate en los labios y este se hubiera derretido.

Eclipsa lo observo con los ojos cristalizados por las lágrimas que intentaban bajar por sus mejillas de una manera más libre. Su voz se le entre corto y no buscaba las palabras correctas para decir lo que estaba sintiendo en esos momentos. No era justo, su hermano estaba casado, con una familia y su esposo parecía estar renuente a la idea de dejar que los tontos (y traidores) de la alta comisión de magia tomarán a su esposo. Pero estaba ahí, plantado, decidido, como todo buen Rey debería estarlo para salvar a su reino y habitantes.

—Ellos creen que eres influenciada por mí—aseguro abrazándola con cariño—me entregaré, es lo que quieren. Serás reina, Meteora seguirá la línea Butterfly.

—¿Qué pasará con Tom?—murmuro abrazándolo de vuelta, estaba insegura sobre todo lo que estaba pasando.

—Él es un demonio—rio un poco intentando animarla—vivirá por siglos aún sin mí. Así que solo le queda esperar.

—¿No sentirás odio hacia mí?—estaba llorando cada vez más—¿No me culparas? Porque odiaria estar en desacuerdo contigo.

—No—su voz se ahogó un poco sintiendo un par de lágrimas caer por sus ojos—no, serás la reina y cuando sea seguro regresaré. Esto es por tu bien, para que mi sobrina tenga una vida feliz.

—Prometo que cuando eso suceda, te dejare el trono—sus mejillas se iluminaron sin querer salir de ese abrazo—cuando regreses sin importar quien esté al poder serás el al que le pertenecerá la corona realmente.

—Gracias—sonrió abrazándola más—prometo que le daré el reino a quien en verdad lo merezca.

Las mejillas del mayor se iluminaron del igual manera, siendo sellado un trato mágico sin saber realmente como era eso posible.

—Eso espero Marco.

Se apartaron un poco y Marco limpio sus lágrimas que estaban bajando por sus bellos ojos. Las desicion estaba tomado. Cumpliría con su palabra como todo buen Butterfly.

Y lo hizo, a la semana en donde los atentados a su persona se intensificaron, se entregó. Meteora había llorado cuando vio a Rhombulus cristalizar a su tío. Eclipsa derramó lágrimas en la oscuridad de su habitación y cuando fue coronada como gobernante, los habitantes del reino temieron porque la chica les hiciera algo, habían corrido rumores que estaba casada con un monstruo, que su hija era un híbrido y que estaba involucrada en las cosas que su hermano mayor hizo antes de dejar el reino desprotegido. Los crímenes que pesaban sobre ella eran los más grandes, entre ellos estaba el más grande de todos, dejar que su familia resolviera sus problemas. De Tom no sabía nada, solo que había regresado a su reino para gobernar en silencio mientras esperaba algo, casi como si estuviera seguro de lo que pasaría en el futuro, Glossaryck había llorado en el capítulo de Marco, no quería salir hasta después de un par de meses cuando empezó el entrenamiento de Meteora.

Este es un Au. No sé realmente si existe. Pero esta idea rondaba en mi mente. Siendo Marco hermano de Eclipsa y siendo él quien toma su lugar en los sucesos del encarcelamiento.

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