Capítulo 55

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Lauren POV

Había llegado el día que nos tocaba volver a Miami. Teníamos las maletas listas y ahora iríamos al aeropuerto. Nos lo habíamos pasado muy bien, y teníamos muchas ganas de volver a repetir un viaje como este. Haremos otro más adelante seguramente porque llevábamos solo un mes de vacaciones.

Cuando llegamos al aeropuerto tuvimos que esperar un poco antes de subir al avión. Pero no tardamos en estar en nuestros respectivos asientos del avión. Sentadas de la misma manera que cuando vinimos.

No había pasado nada durante las vacaciones. Ni siquiera algo que nos hiciera sospechar de que ocurriría algo. Me alegraba mucho de que no hubiera pasado nada. Ojalá todo siga así, pero lo dudo porque seguramente Miller tienes otros planes. Espero que antes de que quiera hacer algo lo encuentren y lo metan en la cárcel.

Llegamos a Miami, y mi padre estaba esperándonos para llevarnos a casa a mi y a Camila. Nos hizo preguntas sobre el viaje y sobre si no vimos nada extraño. De todas formas los guardaespaldas tampoco vieron nada sospechoso, pero aún así se mantuvieron alerta.

Keana POV

El viaje había sido tranquila e incluso un tanto aburrido porque no podíamos hacer nada. Miller no nos dio órdenes, solo quería que viéramos que hacían las chicas.

Ahora me encontraba en mi apartamento esperando la llamada de los investigadores sobre como fueron los días en Cancún.

Miller estaba muy callado. Se me hacía raro que no hubiera aprovechado la estadía de las chicas en Cancún para hacer algo. Quizás supuso que sería muy obvio hacer algo y por eso ha decidido esperar. Lo más probable es que quiera hacer algo ahora que vuelven a estar en Miami.

No creo que a Ferrer y a mi nos diga algo. Habrá contratado a otras personas para lo que quiere hacer. Nosotras solo le proporcionamos información.

Lauren POV

Los días de vacaciones eran tranquilos. Me pasaba el día en casa o quedaba con Camila. Y también solía quedar con las demás. Seguía yendo al gimnasio, pero siempre con mi guardaespaldas por seguridad. No había vuelto a ver a Alexa. Lo cual agradecía.

Me encontraba fuera de la casa de Camila, dentro de mi coche, esperando a que saliera. Unos minutos después vi como la puerta se abrió y ella vino hasta mi coche y se subió en el asiento del copiloto.

— No me has abierto la puerta. Se acabó el romanticismo —dijo con una sonrisa antes de darme un corto beso en los labios.

— Lo siento, se me ha olvidado —puse en marcha el coche y me dirigí hacia un restaurante de sushi.

— No pasa nada. No hace falta que me abras la puerta —dijo mirando la pantalla de su móvil y después lo dejó apoyado en su muslo derecho con su mano sobre el.

— Me gusta tener esos detalles contigo —dije consiguiendo que volviera a sonreír —. Tu también me abres la puerta, a veces.

— Es que así parece que soy muy educada —se rió —. En realidad, también me gusta tener esos pequeños detalles.

La miré brevemente, dedicándole una sonrisa antes de volver a mirar al frente.

Aparqué el coche y nos bajamos para ir al restaurante de sushi. Nos dieron una mesa y disfrutamos de todo lo que pedimos mientras hablábamos y nos reíamos. Después decidimos ir a la playa. Nos gustaba ir de vez en cuando para ver el atardecer.

Cuando llegamos, paseámos cerca de la orilla con nuestras manos unidas. Me encantaba estar así con ella.

Me separé de ella para mojar mis pies descubiertos en orilla del mar. Cuando vi que Camila estaba desprevenida, la salpiqué con un poco de agua provocando que pegara un pequeño grito. Ella se vengó, tirándome agua a mi también. Empezó a correr cuando vio que iba a intentar volver a tirarle agua, y yo no dudé en empezar a correr detrás de ella. Conseguí alcanzarla, abrazándola por detrás y levantando su cuerpo. Ella se reía e intentaba zafarse de mi, pero no podía. Acabé soltándola, y continuámos paseando por la playa y haciendo tonterías.

No quedaba mucho para que empezara a hacerse de noche. Por eso, decidimos sentarnos en la arena para poder ver el atardecer.

En ese momento, quise decirle a Camila lo que llevaba días pensando. Sería la primera vez que se lo decía, y estaba nerviosa.

Ella tenía su mirada fija en el cielo. Apreciando los colores que este tomaba a medida que anochecía. Era una vista hermosa, pero Camila lo era aún más. Se dio cuenta de que la estaba observando, entonces giró su rostro y me miró con sus profundos ojos marrones.

— Te quiero, Camila —confesé, sintiendo una presión en mi pecho.

— Te quiero, Lauren —cuando salieron esas palabras de su boca, sentí una gran felicidad que invadía mi cuerpo.

La besé intentando transmitirle ese sentimiento. Quería a Camila. Y ella me quería a mi. No podía ser más feliz.

— En serio, tus ojos me encantan —dijo cuando finalizamos el beso.

— Lo sé —dije con una sonrisa —. Me lo dices siempre y me gusta oírlo.

Me besó, poniéndose a horcajadas encima de mi. Empezó a dejar un montón de besos por toda mi cara, provocando una gran sonrisa de mi parte.

— Eres preciosa —dije dándole un suave beso en los labios.

Nos seguimos besando un poco más antes de seguir viendo el atardecer.

Cuando se hizo de noche, nos fuimos y llevé a Camila a su casa.

— Me mandas un mensaje cuando llegues a casa —dijo desabrochándose el cinturón de seguridad.

— Lo haré —dije haciendo lo mismo que ella para bajar del coche e ir a la puerta del copiloto y abrirla.

Ella bajó con una sonrisa y rodeó sus brazos alrededor de mi cuello antes de darme un beso de despedida.

Esperé a que entrara en su casa para poder subir a mi coche e irme. Una vez en casa, le envié un mensaje avisándole de que había llegado.

Estuvimos hablando el resto de la noche hasta quedarnos dormidas.

Loving You Despite The Obstacles | CAMREN¡Lee esta historia GRATIS!