DÍA 13

471 77 7

♬ CANCIÓN PARA EL DÍA 13: SHOUT IT OUT LOUD (KISS) ♬

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

♬ CANCIÓN PARA EL DÍA 13: SHOUT IT OUT LOUD (KISS) ♬


El debate entre las hermanas Valini fue intenso. Irina había arribado la madrugada anterior, exhausta, y se había recostado como si nada hubiese ocurrido.

Al mediodía se apareció en el comedor de El Refugio con su usual sonrisa despreocupada, sin sospechar que Delfina conocía la verdad de su aventura.

Todavía no había pensado en una excusa, pero no pensaba admitir la verdad. Quería evitar el enfado de su hermana a toda costa.

Irina se sentó a la mesa y saludó con amabilidad.

—Al menos estás viva —respondió Delfina, cortante.

—Sí, sana y salva. Perdoná que no te avisé que salía. —La mayor de las hermanas revolvió la sopa y se sorprendió al notar que su plato tenía puras zanahorias. No dijo nada, pero optó por no comer.

—¿Algún problema? —quiso saber la menor—. No pensé que volverías, así que cociné algo que sé que no te gusta pero que es bueno para todos los chicos.

—Ah, perdón. Pero no me mataron ni nada eh. Solo tuve que esconderme por ahí —mintió Irina.

—Seguro, lo que digas. —La menor no sabía si era prudente exponer la verdad frente a los niños o no.

—¿Estás bien, Delfi?

—Estaré bien cuando llegue el próximo cargamento de necesidades. Hasta ese entonces, no. Estoy preocupada —admitió—. Me preocupa tener a una hermana estúpida que pone su sentimentalismo egoísta por encima del bienestar de todos los chicos a los que debería ayudar a cuidar.

—¿Qué problema tenés ahora? —Irina se puso de pie, ofendida—. Ni que yo hubiera elegido estar acá. Me quedo por vos nomás.

Los pequeños dejaron de comer para observar la escena. Los mayores murmuraban en voz baja mientras que los más chicos temían que algo malo le ocurriera a El Refugio.

—Si no te gusta, ándate —ordenó Delfina al borde del llanto—. Es mejor para los chicos de todas formas. Siempre les ponés malos ejemplos, puteas un montón, desobedecés a don Lucio y hasta ponés en riesgo a tus amigos. Solo pensás en vos, Irina, aunque eso lastime a otros. ¡Siempre! —Sin esperar una respuesta, la menor de las hermanas salió corriendo del comedor. Con la vista nublada por el llanto, esquivó las mesas hasta alcanzar el pasillo. Sus pasos resonaban en el silencio de la habitación.

Atónita y sin palabras, Irina observó. Sabía que Delfina tenía razón en sus quejas, pero no toleraba que se las dijera de frente, ella ya las conocía. Sabía cuáles eran sus defectos.

Pensó en volver a marcharse, pero no podía dejar solos a los chicos, así que cambió su plato con el de su hermana —que no tenía zanahorias— y comenzó a almorzar con naturalidad.

—Ya se le va a pasar, no se preocupen —le dijo a los chicos con la esperanza de mejorar el ambiente.

—Ya se le va a pasar, no se preocupen —le dijo a los chicos con la esperanza de mejorar el ambiente

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


Purgatorio (pronto en librerías)¡Lee esta historia GRATIS!