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Capítulo 8: ¿Expecto patronum? - Parte I

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Lamento la demora de tres semanas, es que he estado un poco como los chicos de "Auschwitz" y tenía cosas laborales que atender de urgencia.

El capítulo 8 trae muchas cosas importantes y es larguito, por eso estoy publicando la primera parte y el viernes estaré publicando la segunda y a más tardar la otra semana estaré publicando el capítulo 9, donde sabrán la respuesta a la pregunta del concurso que estoy realizando en mi blog, ¡atentos todos!.

Myo Portella.

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Otro día de ocho horas laborales avanza a paso de tortuga para Sandy, quien se sumerge en toneladas de papeles para alejarse del amargo predicamento en el que está: la que fue la amante de su novio la tiene en sus manos y luchará para recuperarlo. Es seguro que Herr Linda usará cualquier arma para destruirla, eso sin contar que tiene vara alta con los accionistas mayoritarios de TestPharma.

- Sandy - se acerca Mildred, una de sus compañeras - ¿podrías ayudarme?, me gustaría que revisaras esta gráfica que emula la prueba de pureza para tretinoína.

- Me encantaría Mildred pero... - Sandy quita la vista del monitor de su computador de dotación para mirar a su compañera, a quien la angustia ha invadido cada músculo de su rostro deformandolo en una mueca aterradoramente desagradable que evita que la pelirroja de ojos esmeralda termine su frase.

- ¡Si no termino esto hoy, Herr Linda me va a matar! - le responde Mildred a la interrogante que brota en el rostro de Sandy - ¡por favor!, ahora que vino con semejante resaca seguramente no tolerará que entregue después de la hora que me dijo ¡y sólo me quedan veinte minutos!

Sandy no sólo accede a revisar lo hecho por Mildred, sino que le explica cómo corregirlo en la gráfica de la plantilla de excel para emular corridas de los cromatógrafos del Laboratorio de Control de Calidad de TestPharma S.A. Sandy sabía muy bien las consecuencias de no entregarle a Herr Linda los trabajos en los plazos establecidos por ella, ¿cómo sería la humillación sufrida por parte de una Herr Linda con resaca? Así que decide meterle mano al archivo en el computador donde se armó la corrida, en el puesto de Mildred.

- ¡Esta curva no la puedo corregir! - lamenta Sandy y la respuesta a ese predicamento a cinco minutos del temible plazo aparece en su mente y sale de inmediato de su boca - ¡Mario!

La solución aparece a los pocos nanosegundos después de haber sido invocada. Ya Mario estaba al lado de su amor imposible como caballero rampante en aras de rescatar a su damisela en apuros.

- ¡Estos es fácil! - exclama Mario, quien se regodea en su habilidad en los gráficos, pero mucho más en la necesidad que súbitamente emergió de su amada por él - Déjame hacerlo por ti Sandy.

- Te voy a dejar esta vez que lo hagas porque estamos de prisa - Sandy establece las condiciones para recibir la ayuda de Mario - ¡pero para la próxima vas a enseñarme ese truquito!, esta es la enésima vez que me pasas por manteca, ¿entendido? - Sandy le cede la silla plástica del puesto de Mildred.

- Si te enseño no me vas a necesitar jamás - se queja el muchacho y le dedica a su amada una mirada melancólica antes de sentarse y rápidamente clava sus ojos en la pantalla del monitor que tiene enfrente.

- ¡Como sea Mario! - se harta Mildred de sobrar en la conversación, a dos minutos del tiempo límite - ¡termina…!

La muchacha enmudece al ver la facilidad con la que Mario arregla la gráfica y manda el archivo a imprimir, Mildred sale como disparada por un cañón hacia las impresoras del área, empujando sin intención con su costado izquierdo a una compañera que estaba frente a la impresora, esperando una impresión.

Mientras tanto... ¿mato a mi jefe?¡Lee esta historia GRATIS!