Mientras Rosé se estaba fundiendo con su cama sonó el timbre y segundos más tarde los pasos de su madre caminando hacia la puerta de la entrada la avisaron de que alguien interrumpiría su calma.
"Calma".
Rosé no estaba para nada calmada, en su interior había una tormenta que la hacía parecer una persona completamente diferente, definitivamente desde aquella madrugada no estaba siendo la misma de antes.
¿Pero cómo serlo?
¿De qué manera ignorar algo como aquello?
No le había dicho nada a su madre, no podía. Decirlo en voz alta solo significaría que aquel pensamiento no lo sería más y pasaría a ser tan real como ella misma.
Dos toques en su puerta fueron lo único que escuchó antes de que la manta que la cubría fuera alejada de su cuerpo, obligándola a a taparse los ojos por la repentina luz.
¿Quién...?
-Te he traído la tarea de hoy.
Frente a ella estaba la chica.
La.
Chica.
-Pero le dije al profesor que me la mandara por email... -susurró con pesadez la menor rascándose la frente y enderezándose un poco.- ¿Por qué viniste, Jennie?
Jennie y ella habían empezado a hablar luego de su encuentro en el baño. Su acercamiento no sucedió porque Rosé lo quisiera, la verdad. Fue la mayor quién parecía haberse acercado más y más a ella aquellos días, preocupándose por cada una de sus acciones. No era algo que se notara a plena vista, pero era fácil de descubrir.
Jennie era una de las razones por las que no se había vuelto loca pensando en el secreto que ahora guardaba. Ella le hacía compañía, pero el hueco que Lisa había dejado era cada vez más notable.
Le dolía.
Y sabía que iba a doler aún más cuando eso ocurriera.
-Tengo algo que contarte.
Rosé dio un profundo suspiro y miró a Jennie.
-¿Y ahora qué? –preguntó desganada.
La mayor dio unos cuantos pasos hasta estar al borde de la cama, en la cual terminó por sentarse, estando más cerca de Rosé de lo jamás había estado. Sin contar cuando esta se había desmayado, claro.
-Me niego a seguir viéndote así Rosé, puede que tú no lo notes, ¿pero te das cuenta de que te estás alejando de todos?
"Sí, lo sé"
-No me estoy alejando... -distintas palabras salieron de su boca.
-Ya, claro... ¿Y de esa amiga tuya?
"Lisa"
-Ni idea de quién me estás hablando.
Mentir había dolido, ¿pero qué más podía hacer? Lisa tampoco estaría junto a ella mucho tiempo...
Jennie pareció darse por vencida en ese leve interrogatorio, pero continuó hablando.
-Si tan claro lo tienes, espero que no te moleste esto. –sentenció luego de acostarse junto a Rosé en la cama y agarrar su mano.- Pero necesito sincerarme de una vez por todas.
La verdad es que Rosé pudo alarmarse y levantarse rápidamente de la cama o incluso echarla de su dormitorio, pero no era una situación que la alentara a hacerlo.
Jennie tenía una mirada muy triste, casi tanto como la suya.
-Una vez me dijiste que tu ataque de ansiedad fue por Lisa, o almenos eso crees. También me contaste que jamás te había ocurrido y menos tantas veces.
Eso era cierto. Luego del suceso del baño, Rosé volvió a sufrir ataques de ansiedad los siguientes tres días, aunque ninguno tan fuerte como el primero.
-Yo tengo ansiedad desde hace mucho tiempo, aunque todo empeoró luego de la muerte de una persona a la que quise.
El estómago de Rosé se revolvió y apretó un poco el agarre de su mano con la de Jennie.
-Esa persona... Estaba muy mal, peor de lo que creía. Así que realmente aún no entiendo como no pude notar en ningún momento que podría llegar a quitarse la vida. Supongo que esas cosas no se notan, o puede que yo me creyera siempre la víctima sin dejar espacio a sus problemas y su dolor. –Jennie tenía los ojos cerrados y hablaba con una voz muy suave, para nada entrecortada. Rosé se preguntó cuantas veces su cabeza había estado llena con todo lo que le estaba diciendo.- A pesar del tiempo que llevábamos juntos, nunca nos regalamos nada realmente especial. Así que luego de que él se fuera solo me quedó un llavero, el llavero más penoso que podrías llegar a imaginar.
Una leve sonrisa asomó en los labios de Jennie, pero enseguida desapareció. La chica a su lado no dejaba de mirarla, atendiendo a cada una de sus palabras.
-Tiene forma de oso de peluche, aunque uno muy pequeño. Lo ganó en uno de los juegos que hay en la feria que pasa todos los años por su pueblo y en el momento en que me lo regaló uno de sus ojos se desprendió y la costura de una oreja se rajó. A pesar de eso a día de hoy ese llavero es algo indispensable para mí.
Jennie alejó su mano de la de Rosé y se giró, mirándola a los ojos.
-Una antigua amiga me lo quitó hace tiempo, creo que pensó que lo mejor era que me desprendiera de lo que más recuerdos me traía de él. Pero lo único que hizo fue hundirme más de lo que estaba, hasta que apareciste tú.
Rosé contuvo la respiración por varios segundos inconscientemente.
¿Qué acababa de decir Jennie?
-Lo que intento decirte es que alejarte de los demás no es la solución. Yo estuve atrapada por mucho tiempo entre recuerdos tanto felices como dolorosos, pero gracias a que mi atención de repente se centró en ti y en tu bienestar, sin darme cuenta empecé a abrir la puerta de una jaula que yo misma había creado. Esta tarde la amiga que te dije me devolverá ese llavero, pero no creo poder reencontrarme con tantos recuerdos yo sola.
La cabeza de Rosé había dejado de dar vueltas y la tormenta en su interior se había calmado, así que volviendo a agarrar la mano de Jennie contestó a la pregunta que nunca fue formulada con palabras, más bien con miradas.
- Iré contigo, yo nunca te dejaré sola.
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𝐆𝐈𝐑𝐋𝐅𝐑𝐈𝐄𝐍𝐃 𝐆𝐀𝐌𝐄 ── LISOO + CHAENNIE 《BLACKPINK》
Fanfiction·˚( ♡ ) Lisa solo quiere que alguien la quiera, tener pareja como todas sus compañeras de clase. Pero por mucho que Jisoo le repita que no debe preocuparse por eso, la tailandesa es demasiado testaruda como para escucharla, hasta que se le ocurre un...
