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Mía.

Luego de ver su cuerpo y sonreír, todo volvió a su curso pues sabía que Jungkook no es malo, nunca lo fue, sino que, Taehyung lo hizo así.

El último mencionado no dejaba de reír macabramente pues creía que por fin se había deshecho de su hermano y manejó montaña arriba por varias largas horas, incluso se había salido del camino en varias ocasiones para adentrarse más al bosque; comenzaba a asustarme pero luego de un largo trayecto topamos con una gran cabaña vieja y solitaria en medio de la nada, ahí sería mi final.

Bien, amor, hemos llegado. —Dijo Taehyung tomándome con brusquedad de la barbilla —Aquí te enterarás de toda la verdad. —Guiñó un ojo.

Bajó de la camioneta y con prisa abrió la puerta de mi lado para hacerme bajar jalándome del brazo.
Parecía como si en Nara nunca saliera el sol o mas bien, como si específicamente en ese bosque no hubiera vida; comenzamos a caminar sobre las ramas y hojas secas de la tierra húmeda, a mas paso que daba el miedo mas comenzaba a consumirme las entrañas.

Una vez frente a la puerta él se acercó a mi oído y susurró un "Bienvenida a casa" para luego soltar una risilla socarrona y aventarme dentro.

—¿Dónde esta mi hijo? —Pregunté por primera vez después de no haber dicho nada en todo el camino.

—Descuida, no esta solo. —Dijo quitándose el abrigo echándolo al perchero —Tiene un nuevo amigo, linda.

Mis ojos se abrieron de par en par y pegué un saltito en cuanto de su garganta salió un "¡Donnie he vuelto!", entonces creí que se trataba de un perro pero en cuanto unas pisadas duras y estremecedoras rechinaron la madera de aquellas escaleras viejas me di cuenta que estaba equivocada.

Giré poco o poco para ver de quien se trataba, Taehyung ya se había acercado y le había quitado al niño.

—¿No le hiciste nada verdad? —Refunfuñó el castaño en cuanto recibió a Jiminie en brazos.

—Donnie no le ha hecho nada a bebé. —Replicó el susodicho con una voz de pequeño pero con un tono de un hombre.

Entonces no quise terminar de girar y me quedé estática en mi lugar hasta que sentí su respirar en mi nuca.

—Donnie tiene una nueva muñeca. —Comentó con un tono asqueroso, incluso, había podido sentir su saliva caer en mi hombro.

Al no darle respuesta, éste me jaló del cabello para luego hacerme caer de rodillas al suelo.

—Mia, mi amor, olvidé decirte que a Donnie no le caen bien las maleducadas. —Dijo Taehyung riéndose de la situación.

Entonces, por primera vez me atreví a girar para mirarle de frente; mi mirada comenzó por sus pies que tenían un sinfín de cicatrices, luego por su torso y finalmente por su cara, el hombre no tenía un ojo, el cabello parecía que él mismo se lo había arrancado con las manos, tenía cortadas en el rostro, cuello y brazos, era horrible.

Mi boca solo formó una "O" y la tapé con mi mano derecha.

—Bien Donnie, suficiente, la estas asustando, lárgate ahora. —Dijo Taehyung al chico quien rápidamente obedeció. —Enciérrate en tu cuarto y haz lo de siempre, haremos cosas de mayores.

¿Y bebé? —Preguntó el tal Donnie.

Yo negué viendo a Taehyung a los ojos, implorando que lo dejara conmigo pero él no accedió.

—Mia, ya viste que esta bien, este bastardito se quedará con Donnie hoy.

Las manos asquerosas de aquel ser tomaron a mi bebé y juntos desaparecieron en la oscuridad de la escalera.

—Ahora si mi amor, no hacemos esto hace mucho —Se puso de cunclillas y olió mi cabello —Si no te molesta que mi hermano te toque sabiendo que eres mi esposa, no te molestará que ahora yo lo haga ¿no?

Me quedé petrificada en el piso, el estaba repartiendo besos por todo mi cuello, tocaba mis pechos con desesperación y apretaba mis muslos con lujuria, yo por mi parte solo soltaba sollozos y las lágrimas empezaron a caer por si solas.

—Dios mío, ayúdame. —Susurré y el solo rió, me tomó de la cadera y me cargó para llevarme arriba.

Iba soltando patadas pero el apretó tanto mi pierna que la debilitó y no pude hacer nada; cuando me arrojó al colchón lo único que vi para defenderme fue una estúpida almohada, le propiné unos golpes que obviamente no le dolían pero que si le enfurecieron.

—¡BASTA CARAJO! —Me soltó un puñetazo en la cara partiéndome el labio, caí rendida a la cama y fue el momento para que él me abriera el pantalón a su gusto y se bajara el suyo.

Entonces tomó mis piernas con fuerza, el sonrió con picardía, grité por ayuda pero era obvio que nadie iba a llegar.

—Antes lo pedías a gritos, Mía ¿o te recuerdo la facultad? —Le miré con desprecio y el se lamió el labio inferior.

Lo estaba haciendo, me estaba haciendo suya a la fuerza, giré a todos lados tratando de encontrar algo, me tomé de una de las columnas de la habitación y sentí que una de las piedras estaba floja.

—Tae... —Susurré.

—¿Mmm?

—Recuerdo la facultad.

—¿Aja si?

—Si y ¿recuerdas que teníamos tres palabras clave para parar?

—No, mi amor. —Dijo sin detenerse y agitado.

—Yo tampoco, las acabo de inventar, hijo de perra. —Tomé la roca suelta y le propiné un golpe muy fuerte en la cabeza, me lo quité de encima, me puse la ropa y corrí fuera del cuarto, bajé las escaleras y fui hasta la entrada pero tenía seguro.

Escuché el grito de ira de Taehyung, le escuché correr por el pasillo, vi que había un sótano así que no lo pensé y entré dentro aún cuando el olor a putrefacción ahí dentro era terrible.

Caminé sin luz y descalza ahí abajo, había alzo viscoso y áspero en las escaleras pero no me importó, me iba tomando de la pared así que sentí un apagador y lo encendí, ojalá nunca hubiera visto nada de lo que había ahí.

Estaba rodeada de cuerpos de mujeres mutilados, ensangrentados, muchas de ellas no tenían cabello apenas unos mechones, no pude evitarlo y grité.

Corrí hasta la puerta otra vez, cuando la abrí Taehyung ya estaba del otro lado.

—¡Eres una estúpida! —Me tomó con la nuca y arrojó al suelo haciendo que mi cabeza chocara con la chimenea, tomé un puño de cenizas y se las eché a los ojos.

Corrí arriba de nuevo pero el me seguía de cerca, entré al cuarto de nuevo y sin pensarme dos veces las cosas me aventé desde la ventana sin importarme las heridas de después.
Caí a la tierra, podía sentir que mi cara estaba llena de pequeñas cortadas pero me puse de pie y sin mirar atrás corrí hacia el bosque.

—¡MIA, MALDITA SEA, VOY POR TI! —Gritó Taehyung, ya no tenía más fuerzas así que me tiré atrás de un árbol y me quedé ahí.

Estaba oscuro, no veía nada y cada movimiento me ponía los pelos de punta, me quedé dormida un momento pero esa voz en mi oído me despertó:

Mía, tu crees que te puedes esconder, pequeña, pero como un animal puedo oler tu esencia desde kilómetros atrás.

La pala de metal que tenía en las manos la estrelló en mi cabeza y es lo único que recuerdo de esa noche.

ᴇɴ ʟᴏ ᴘʀᴏғᴜɴᴅᴏ ᴅᴇʟ ʙᴏꜱϙᴜᴇWhere stories live. Discover now