Capítulo 9: Sudadera Verde.

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Si bien, ha vivido dieciocho largos y muy raros años pero nunca, jamás, en su vida, había sentido tal bochorno y vergüenza.

—Entonces, ¿Como se conocieron?

Francamente, esa era una pregunta normal que podría ponerse en otro contexto tomando en cuenta la situacion en la que estaba junto con el rubio hace unos minutos.

Ninguno de los dos pensaba responder.

La repentina aparición de John en la casa había hecho que se separarán bruscamente chocando sus frentes por accidente. Sentían como si hubiesen sido descubiertos cuando solo fue un simple roce de labios que no llego a más por culpa del moreno quien se sentía un poco intimidado con la intensa mirada que le dirigia el Alfa.

Andy no quería llegar a un beso, solo trataba de provocarlo, a sabiendas de que él no le haría nada, lo cuál era aún peor para él, ¿Cómo pudo confiar tan ciegamente en Carter? ¡Él no hacía eso! Con trabajo y hablaba con su familia acerca de sus problemas y resulta que se confió en que un Alfa que acaba de conocer no le haría nada.

—El director me obligó a ser su tutor. —habló Carter, casi igual de avergonzado que él.

—Sí, pero eso no explica porque estaban a punto de besarse. —insinuó con tono pícaro.

—Eso... Sí. Ni de coña te lo voy a decir. —el Omega tenía una sonrisa forzada que hacía notar sus hoyuelos—Y ya me tengo que ir, mi padre me espera y el transporte público está hasta la madre a esta hora.

Se levantó del sofá y tomó sus cosas mientras tecleaba un mensaje rápido a su padre diciéndole que ya iba en camino. Se dirigió a la puerta.

—¡Andy, espera! —gritó de prisa John a la vez que iba hasta el Omega—Te llevamos.

—¿Qué? —se escucharon dos voces, Andy y Carter, vaya sincronización.

—¿Como que "te llevamos"? —preguntó el rubio metiéndose a la conversación.

—Sí, podemos llevarlo en tu auto, sacaste tu permiso el mes pasado.

—¿Y eso qué? Manejo horrible, apenas pude pasar el examen.

—Yo creo que mejor me voy. —fue abriendo lentamente la puerta.

—¡No! Solo... espera afuera. —le abrió la puerta y lo empujó fuera de la casa.

Se quedó parado en el pórtico mirando sus pies, esperando.

—No pienso llevarlo, ¡Sus padres me odian, John!

—¿Y eso que? Solo lo vas a llevar no a pedir su mano en matrimonio.

—Además, tú mismo dijiste que no te volverías a subir a un auto conmigo al volante.

—Pero al menos esta vez iré en los asientos de atrás y así tengo menos probabilidades de morir.

Las voces de ambos amigos se escuchaban desde el otro lado de la puerta.

—Que incomodo, escucho lo que dicen. —hizo una mueca mientras se sostenía el cabello en una media coleta algo desordenada.

—Esta bien, lo haré, pero después no digas que no te quiero. —gritó Carter como veredicto final para después abrir la puerta—Te llevaremos, solo déjame ir por mí permiso.

John y él fueron hacia el garaje de la familia Winchester mientras que Carter volvía dentro por su permiso de conducir. El de cabello rizado abrió la puerta con toda la confianza del mundo y entró de la misma manera.

Dentro se encontraban dos autos, una minivan suzuki y....

—¡Por las bolas de los pájaros! ¡Un mustang del 67! —gritó Andy con entusiasmo y fanatismo poco común debido a su expresión de seriedad casi eterna.

Un Amor Que No Quiere Ser¡Lee esta historia GRATIS!