O rose, thou art sick

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― ¡He terminado con los hombres! ¡Basta de drama! Ahora entiendo a las mujeres que se quejan

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― ¡He terminado con los hombres! ¡Basta de drama! Ahora entiendo a las mujeres que se quejan. Realmente apesta ser una damisela en apuros. ― Dije bebiendo mi cerveza con un shot de ron.

―Allan estamos celebrando que aprobaste los exámenes y ahora eres libre. No estamos discutiendo tu vida sexual. ― Dijo Georgie acariciando la melena de Shabby. Camdem me miraba desconfiado.

―A parte eso es muy sexista no eres una damisela en peligro, eres un hombre peligroso, lo que es verdaderamente lo opuesto bebé. ―Me dijo Shabby extendiendo su mano sobre mi hombro con una sonrisa dulce.

Desde lo de Pigglet, todos me trataban con guantes de seda y era una sensación que apestaba. Él único que me trataba para la mierda como siempre era Camdem y yo se lo agradecía eternamente. Ahora me estaba taladrando con la mirada, seguro para decir algo increíblemente lleno de desdén hacia mi persona. Reunirnos había dejado de ser lo usual. Ya no éramos Without Chemicals. Ahora apenas fingíamos tener tiempo para vernos porque lo de Pigglet nos había explotado en la cara como la bomba que había sido y nosotros habíamos sido los daños colaterales.

Hacía más de un mes que no los veía y aquí estaba yo quejándome de los hombres como una adolescente hormonal. La verdad es que yo no quería a todos los hombres del planeta. Yo quería a Pigglet y él me había prometido volver verme pero ¿Cuándo? Quizás, con mi suerte todo pasaría cuando fuése un anciano de la edad de la señorita Hamilton y ni pudiera levantarla para jugar... si saben a que me refiero. Pero aún así era algo por lo que esperar, una esperanza.

―No puedo creer que no nos ves hace un mes y ya nos estés evadiendo de la realidad con tus excusas de damisela en apuros. ― Se quejó Camdem y de un golpe depositó sobre la mesa una tarjeta de negocios.

Fruncí el seño porque la conocía muy bien, pero evité decir palabra alguna.

―¿Detective Paranormal? ¿Qué es esta mierda? ― Preguntó Camdem visiblemente irritado con sus ojos celestes indolentes. Sus cejas pobladas estaban tan fruncidas del enojo que parecía un vampiro uniceja peligroso. Georgie y Shabby miraban con expectación.

―Es mi nuevo emprendimiento. Dejé un par de tarjetas por aquí y por allá. ― Dije sin inmutarme. Era una decisión que había tomado hacia mucho tiempo...bueno exactamente dos semanas, pero eso es como un montón de tiempo para mí. Ya me había encargado de dejar algunas tarjetas a potenciales clientes... por potencial cliente, quiero decir que realmente había puesto un flyer en la puerta de la tienda de antigüedades de William y le había pasado una tarjeta a Shiobann y a algunos clientes de Will. ― ¿De dónde la sacaste?

―Tengo mis medios. ―Rebatió el vampiro.

― ¿Acaso me estás vigilando? ― Dije enarcando una ceja. Había dado en el clavo, estaba casi seguro que Camdem me había estado echando el ojo para que no hiciera locuras. Claro que mi velocidad para armar desastres es más alta que la tasa promedio de un humano real.

Te veré, mañana... (Allan Woodhouse #2)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora