"Camila es más inteligente que encontrarse a sí misma como una puta usada, Lau."

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"Lauren, tu novia caliente está llamando". Lucy agitó las cejas mientras le entregaba el dispositivo de llamada a su amiga no muy sobria.

"Este pequeño enamoramiento que tienes con Camila...necesita detenerse", advirtió Lauren mientras aplastaba la colilla de su porro en el alféizar de la ventana de Lucy. Ella tomó el teléfono de la mano de su amiga y contestó. "Hola, superestrella".

"En serio, Laur, me fui por veinticuatro horas y ya estás drogada?"

"Bueno, esa es una forma de saludar a tu novia". Lauren sonrió por el teléfono mientras Lucy dividía su dedo medio e índice, moviendo su lengua entre ellos.

"Hola camila!" Ella gritó solo para que Lauren le disparara una mirada.

"Dile a Lucy que te digo hola", respondió Camila. "Y que deje de darte drogas."

"Camila dice hola de vuelta". Lauren puso los ojos en blanco. "¿Qué hay en tu agenda hoy?" Ella enfocó su atención de nuevo a la llamada telefónica.

"Roger me arregló una entrevista de radio para poder anunciar que estoy volviendo a esta vida y promocionar un par de conciertos que me preparó. Nada demasiado loco".

"No, porque todo eso suena como el concierto habitual de cualquiera".

"Bueno, al menos tu sarcasmo no te ha dejado". Camila se burlaba del teléfono. "Entonces, ¿qué estás haciendo además de drogarte con Lucy?"

"Nada, le prometí a Sofi que la llevaría a tomar un helado más tarde esta noche, Al tiene un turno de noche en el hospital".

"Me encanta cuando sales con mi hermana", Camila sonrió al teléfono y Lauren prácticamente pudo ver sus ojos brillantes mirándola con esa adoración que aún no estaba segura de merecer. "Odio que seas tan perfecto a veces".

"Corta la mierda, Cabello, sabes que no lo soy". Lauren se burló. "Te echo de menos". Y tuvo que apartar la mirada de Lucy cuando confesó las palabras porque ya podía ver el brillo burlón en los ojos de su amiga.

"También te extraño", suspiró la cubano en la otra línea, ambos sintiendo la distancia de repente. Había pasado tan poco tiempo, pero Lauren se había aferrado a Camila como pegamento después de lo sucedido y el hecho de que ella no estaba allí la enojaba. "¿Estás durmiendo bien?"

"No vayas toda mamá sobre mi," se quejó Lauren.

"Tengo que poner a Lucy en el teléfono".

"Vete a la mierda, me estás hablando. Eres mi puta novia".

"Estoy bien consciente," se rió entre dientes Camila. "¿Quieres que me lo tatúe en la frente? Ponle tinta a algo como 'Lauren's'".

"No, no habrá tatuajes". Lauren se pasó una mano por el pelo y sonrió, deseando poder tener a la morena delante de ella mientras reflexionaban. Miró a su amiga, encontrando a Lucy frunciendo el ceño a sus propios dedos. "Ella quiere hablar contigo". Le tendió el teléfono a su amiga.

"¿Es extraño que mi segundo dedo del pie sea más alto que el primero?" Lucy miró a Lauren con los ojos muy abiertos.

"Joder, toma el teléfono", gimió la chica de ojos verdes. 

"Hola, estás hablando con Lucy Vives aquí, presiona uno para-"

"Dios, ¿realmente ibas a pretender ser un operador de sexo por teléfono?" Camila murmuró en la otra línea.

"Bueno, en cierto modo arruinaste eso", hizo un puchero Lucy a pesar de que la morena de la otra línea no pudo ver. "¿Qué puedo hacer por ti? Teniendo en cuenta que tu novia de mal genio está conmigo en la habitación y odiaría que arruine mi linda carita".

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