Capítulo 0.2 / Pruebas de una verdad

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Narrativa

31 de Diciembre de 1986

Justo en el momento en que se encontraban celebrando, en medio de la algarabía y la música que sonaba casi a todo volumen, don Aurelio, delante de su mujer y familiares, dejó a saber a todos que finalmente la empresa para la cual trabajaba lo había ascendido a un puesto mucho mejor que el que tenía en aquel entonces. No obstante, lo que no comentó delante de todos—sino sólo con su esposa—fue que su nuevo ascenso implicaba que él tuviera que realizar un viaje hasta Estados Unidos, lugar donde comenzaría a realizar sus funciones. Eso se lo llegó a comentar a su esposa, quien por cierto, no se sintió contenta por eso. Lo que no era para menos. Para ella, hubiera sido mejor que su marido siguiera trabajando en la misma ciudad, con el mismo puesto. Pero al final, tuvo que aceptarlo.

Y así fue como comenzó la infelicidad de aquella feliz pareja. Aurelio se despidió de ella y de su pequeño hijo Alfonso. Y ya en el aeropuerto, al señor se le subieron los nervios hasta la punta de sus dedos, pues no sólo era la primera vez que se subiría a un avión, sino también era la primera vez que trabajaría fuera del país, de su lugar de origen, de su familia. No sabía lo que le depararía aquella nueva aventura, esa oportunidad que no cualquier persona recibiría en toda su vida.


Noviembre de 1987

Pasaron los días, las semanas y los meses. Cada semana, Aurelio enviaba cartas a su mujer junto con una generosa cantidad de dinero. Mientras que Mirsa enviaba de respuesta sus deseos de que volviera pronto, esto además de un te amo, te extraño, te quiero, etc. Hasta aquí, todo marchaba bien.

Eran finales de noviembre de 1987. Y un día, Mirsa recibe una carta. Pensó que era de su esposo, pero en realidad la procedencia de aquel sobre parecía ser de otra persona. Alguien que no quería ser reconocido ni ubicado, pues el sobre no contenía ningún remitente ni tampoco el nombre de quien enviaba dicha misiva. Tan sólo contenía de portada la dirección de destino y una gran frase escrito en grande que decía claramente: "URGE LEER".

Pese a que para Mirsa aquella misiva era extraña, ello no impidió que tuviera que abrir la misma y leer su contenido. Y lo que leyó la dejó tan impactada que casi se desmayaba. Lo que decía aquella carta no podía ser una verdad absoluta para ella. Básicamente, el escrito decía claramente que su esposo la había estado engañando con otra persona durante todo ese tiempo en que él había estado fuera del país.

¿Quién habrá sido la persona que le envió semejante y casi enfermiza misiva? ¿Por qué se lo habrá enviado y bajo qué fin? ¿Y además, cómo supo de que Mirsa vivía allí? ¿Será acaso alguien conocido de la familia? Y lo peor aún, ¿será cierto todo lo que dicho escrito decía?

Mirsa decidió hacer caso omiso de lo que decía aquella carta. Pero lo que no pudo hacer fue olvidar la idea del engaño de su mente. La sola idea de que su esposo la estaba engañando con otra mujer... ¿Acaso ello sería posible? Porque, de ser así... La incertidumbre comenzaba a invadirle no sólo el corazón y resto de su cuerpo, sino también su alma. No era para menos. Amaba tanto a su esposo, y tanto que no concebía la sola idea de que él le estuviese poniendo el cuerno con otra persona. No lo concebía en absoluto. Y él estando lejos de su país...

No obstante, había otra cosa que Mirsa no sabía. Y es que, como si la especulación del engaño no hubiera sido suficiente, Aurelio estaría llegando finalmente a México, sin que ella supiera de ello con anticipación.

La intención de aquel señor no era otra sino que darle la sorpresa a su esposa e hijo de que había regresado. No había enviado carta alguna porque su regreso resultaría ser una sorpresa, así como también su estadía, dado que estaría allí por una larga temporada. Pero he aquí un detalle: No llegaría solo, sino con un amigo. Un conocido de por allá.

Cuando llegó a la casa, su mujer no sólo lo recibió con los brazos abiertos, sino también con besos y caricias. No quería soltarlo por nada del mundo. Quería estar con él, pensando en que él había regresado para estar finalmente con ella y no volver a irse nunca jamás.

Y así, Mirsa se olvidó por completo de aquella carta que recibió hace unos días.

La pasión de Ania (Versión Corta)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora