Y se hizo la luz

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Narra Alex: 12 años

Y ahí estaba yo. Enfrente de la puerta de mi nueva supuesta amiga llamada Akyra. ¿Que como me sentia? Sentía que mi cuerpo estaba dividió en dos. Una parte mía estaba hecha un maldito flan. Es decir, no conocía a aquella chica de prácticamente nada. Vale, si, teníamos gustos parecidos, ¡pero solo hablamos una vez! Y otra parte mía estaba muy emocionada. Sentía mi corazón saltar por todas partes de solo pensar que podría llegar a ser mi amiga. Claro que era muy poco posible, pero nada perdía por hacerme ilusiones. Además, ¿¡que narices!? ¡Esto era como lanzarse a una aventura!

- Espera...¿¡Que puerta me había dicho mi madre!?

Me odio.

Después de estar media hora llamando timbres, el mundo me sonrió y bajo una vecina. Supuse que leyó mi cara de "ayúdame por favor" ya que me dijo.

- ¿Pasa algo cariño? - me dijo con una amable sonrisa -

Era una señora mayor, pues se notaba por sus patas de gallo y las arrugas que se le formaban al sonreír. Sin embargo tenía un buen gusto para vestir.

- Que amable...Pues de hecho si. ¿Sabe usted dónde vive una chica joven, un poco más bajita que yo, morena de pelo y piel marrón claro? Creo que se llama Akyra Lopes. - dije esperando que lo supiera -

- ¡Ah si! La hija de helena, una mujer muy maja por cierto - sonreí al ver que lo sabia y me señaló el piso - Es el piso seis, lo que pasa es que están mal puestos.

- Ah ¡muchas gracias! Me ha salvado la vida - suspire aliviada - Si fuera por mí me habría tirado toda la tarde tocando timbres. - reí nerviosa -

Ella acompaño mi risa e hizo un gesto de quitar importancia al asunto.

- No es nada, ¡que lo pases bien! - dijo empezando a caminar por la calle-

- ¡Igualmente! - la despedí con la mano sonriendo y toque el timbre -

Unos segundos después sonó una voz femenina adulta y dulce.

- ¿Si?

- Ho-Hola helena, soy Sara, la hija de Amalia - dije algo nerviosa, siempre ponía una voz más suave cuando no conocía a alguien, cosa que me molestaba, ya que parecía una idiota, o al menos eso pienso. -

- Ah claro, pasa pasa. - dijo y automáticamente sonó el típico pitido que te indica que la puerta está abierta -

Cuando entre me quedé unos segundos observando el portal. Llegué al ascensor y por suerte si me acordaba del piso. Cuando llegué al piso suspiré y abrí la puerta del ascensor. En ese momento me quedé parada esperando a que por una de las tres puertas apareciera mi amiga o su madre. De repente escuche un repiqueteo de llaves y una puerta se abrió dejando ver a mi nueva amiga. No supe bien como tenía que reaccionar, así que actúe como las falsas de mi instituto cada vez que se encontraban con sus supuestas amigas.

- ¡Holaa! - dije y le abrace. Ella me correspondió el abrazo a los pocos segundos. -

No se si lo habré mencionado, pero en aquella época odiaba los abrazos, besos en la mejilla, etc. Prácticamente todo lo que significaba tener contacto físico con otra persona.

Al entrar a su casa me encontré a Helena sentada en el sofá viendo la tele. La salude tímidamente y en ese momento dijo Akyra

- ¡Vamos a Narnia!! - dijo pasando por un pasillo que llevaba a su habitación -

Al entrar me sorprendió pues esta estaba toda pintada de morado, color que hasta hacía unos meses era mi favorito. Después fue (y sigue siendo) el azul del cielo. Sin embargo decidí no darle más importancia de la que tenía y deje mi chaqueta en la silla de su escritorio. Ví que ella se sentaba en su alfombra mientras encendía su portátil.

- ¿Quieres que ponga música? - dijo amable -

Reconozco que me sorprendió un poco, porque hasta ahora las dos nos hablábamos de forma fría y cortante. Además, siempre que hablaba con ella su mirada transmitía una mezcla de odio y tristeza (no te ofendas sis xD). Aunque, había algo que me gritaba "¡No te equivoques! ¡Ella no es así! ¡Lánzate!" Y, por alguna razón, esa vez no tuve miedo de lanzarme a la piscina y hacerme daño. Bueno a lo que iba. Esta vez pude atravesar su mirada y vi alegría, ilusión...Una mirada totalmente distinta

Eso me confundió. ¿Estaba así por quedar conmigo? Imposible. Eso nunca me había pasado. Cuando la gente hablaba conmigo podía leer que se sentían irritados, con ganas de que me callara. O directamente pasaban de mi. La única que me miraba alegre cuando hablaba conmigo era Lucia. O eso pensaba...

- S-Si, claro. - dije despertando de mis pensamientos -

Ese día llevaba un vestido y unos zapatos. Zapatos que odiaba pero mi madre había insistido en que me pusiera.

- Oye...Em...¿Te importa si me quito los zapatos? - dije esperando una mirada rara por su parte -

- ¡Eso ni se pregunta mujer! ¡Claro! - el comentario me hizo sonreír y me quité los zapatos -

El comienzo de la tarde nos la pasamos jugando con su perrita Luna y escuchando canciones. En un momento se me  ocurrió la genial idea de poner a auronplay. Fuimos pasando videos hasta llegar a uno de un chico que se supone que cantaba algo, pero solo se le entendía cuando decía "Hey woman" y "Ambipur". 

- Hey, hey, mira - dije levantándome de su cama y cogiendo algo que mas adelante descubriría que era una lamparita de noche - Imagínate que soy una de esas rubias súper operadas y con unos dientes súper blancos. - me puse en pose de anuncio y me puse - Ambipur for me, ambipur for you, ambipur for woman-.

Las dos nos empezamos a reír hasta quedarnos sin aire y acabar llorando. Esa tarde, sin planearlo ni decirlo, nos convertimos en las mejores amigas. Nos pasamos la tarde viendo videos, compartiendo gustos musicales y cosas asi. Para mi eso de tener una mejor amiga era algo completamente nuevo, pero que pintaba extremadamente bien, asi que me lancé de lleno esperando la caída en el fondo de la piscina vacía.

Pero resultó que fuí recibida por una dulce y suave caída en el agua. Sin recibir. Ahi fué cuando empecé a ver una tenue luz que se abría como una brecha en mi oscuridad.

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