1era parte.

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Lunes 5 de marzo del 2018.

En el día de hoy tuve que ir junto con mis compañeros de clases a un instituto ubicado en la ciudad para presentar una prueba vocacional, una prueba que nos ayudara a decidir que profesión eligiremos cuando seamos grandes.

Por otro lado, tenia que ir junto a una compañera para imprimir una historia corta que habiamos escrito entre los dos, bueno, escrita cada quien por su lado con la misma tematica y fusionada por ella, el punto es que ella y yo teniamos que ir a un cyber (alquiler de computadoras) para imprimir la historia usando su memoria digital.

Empecé el día como siempre, pararse, cepillarse, comer, vestirse y salir, nada interesante. Al salir de mi casa tuve que echarme una eterna caminata a la parada de autobuses que quedaba a kilometros de mi casa, pero no estuvo tan mal, mi mente se desconecta del mundo cuando no hago nada importante y lo realiza automaticamente, lo que me dá tiempo para ocuparme mentalmente de otros asuntos, por ejemplo en como habría quedado el micro-relato (cuento) que habiamos escrito Jay y yo. La profesora de castellano y literatura nos pidio entregar un micro-relato hecho en parejas a toda la clase, Jay al saber que yo escribía por pasatiempo me pidio unirme a ella, acepte, no solo porque fuera una chica, sino porque ya había leido unos cortos poemas y frases escritas por ella y si sabe escribir muy bien.

En fin, al terminar mi caminata llegué a la parada de autobuses, el sol me derretía lentamente, espere varios minutos hasta que divise dos figuras caminando hacia a mi, distorsionados por el calor y la distancia pero me era imposible no reconocer a esos dos idiotas.

-Javier, pana ¿que pasó?, estabamos esperando a ver si pasabas y no te vimos. -dijo Ronie, supuestamente debíamos encontrarnos en la parada.

-Yo te dije que nos veríamos aquí. -le respondí.

-Esperamos frente a la casa de este loco a que pasaras para llegarnos los tres hasta aquí, pero casí nos salen raices esperando. -dijo Eduard señalando a Ronie.

-A pués entonces nos hicimos invisibles porque yo pase por ahí y no los ví. -conteste encongiendome de hombros.

-¿Cuanto llevas aquí?

-No lo se, 30 o 45 minutos.

-¡No vale! -se quejaron ambos.

-¡Tú madrugaste hoy! -dijo Eduard, yo solo me encogí de hombros.

Esperamos un tiempo a que llegara el transporte, la buena noticia: No tardó mucho, la mala: Tuvimos que compartir el espacio personal con otras docientas personas más que iban de pie, era horrible, pero no había otra opción. Al bajarnos nos toco pagar el pasaje completo aunque estuvieramos vestidos con el uniforme estudiantil, (maldita piratería de transporte público) por lo tanto quede con los bolsillos vacios, pense que tendría que regresarme a casa caminando, pero Ronie y Eduard propusieron pagar mi pasaje de vuelta (los mejores y unicos amigos reales que tengo).

-¿Como creen que sea la prueba esa? -pregunté, ya nos encontrabamos cerca a la plaza en la que nos reuniriamos con nuestros otros compañeros.

-Una profesora nos dijo que nos iban a preguntar cosas personales y uno respondera si esta de acuerdo, totalmente de acuerdo, en desacuerdo y así. -dijo Eduard.

-Osea, ¿eres un pendejo? totalmente de acuerdo. -dijo Ronie señalandome y riendo como psicopata, ese era su estilo, bromear con malos chistes y reir esperando a que a alguien se le contagie la risa.

-Estúpido. -dije apartando la vista.

-Yo soy estúpido, pero tú un pendejo. -dijo volviendo a reir. Yo mire a Eduard y los dos negamos con la cabeza.

Maldita ley de Murphy.¡Lee esta historia GRATIS!