|Narra _____|

Corrìamos y corríamos para llegar a esa colina, lo único que deseaba era que no sea ninguna trampa y sea un lugar donde poder vivir, y además que puedan haber visto el cartél los demás. 
Franky iba a la cabecera, Clementine detrás y yo última junto a Judith. Tenía que vigilarlos, pero no iba a ir primera ya que no los podría ver. Pero de atrás puedo mirar por si llega a ocurrir algo. Cuando llegamos a la cima, notamos que habían muros que la rodean, están hechos de madera y paneles de metal, y en lo alto poseen vigías que cuidan la entrada principal. Notamos que no había nadie cerca, ni ningùn tipo de señal para que nos puedan decir que alguien vive allí, pero ya que estaba tan resguardado, seguramente alguien se encontraba adentro. Solo necesitábamos llamar. Pero no gritando, eso atraería Walkers, debíamos golpear los muros.
Los cuatro comenzamos a golpear con los puños a la gran muralla. necesitábamos esta oportunidad.
Nose cuanto tiempo estuvimos golpeando, pero más tarde -por fin- se abrieron las puertas, si no lo hacían íbamos a rompernos las manos.

—¿Quienes son ustedes? -salió un señor con un arma apuntándonos. Rápidamente puse a Franky y Clementine detrás mio y protegí a Judith con mi mano.

—Somos personas, estamos vivas, no estamos mordidos. -lo miré, e hice una seña para que bajara las armas. Hay niños presentes. Él entendiendo mi seña, comenzó a bajar la pistola, pero luego se quedó mirándonos.

—¿Que desean?

—Necesitamos un lugar para sobrevivir. Perdimos a nuestro grupo. -susurré y luego nos miró desconfiados.

—¿Que ha ocurrido con su grupo?

—Una horda de Walker. -el señor nos miró y asintió con la cabeza.

—Lo siento. Y si, podrán quedarse, solo tienen que hablar con Jesús, yo soy Gregory un gusto. -me estiró la mano. 

—El gusto es mio. Soy ____. -estreche ambas manos y luego las separe, me di la vuelta y señale con mis manos a cada uno diciendo sus nombres. -ellos son Franky, Clementine y Judith.

—Bienvenidos. -les sonrió y luego se agachó a desordenarle el cabello a Franky, él le sonrió y luego volvió a ponerse de pie. -Entren así pueden hablar con el jefe, yo los llevare. 

Hicimos lo que dijo y luego cerró las puertas mediante un mecánismo, consistía en una soga que tenías que hacer demasiada fuerza para poder tirarla y que pueda dar contra un interruptor para poder abrirlas. Buen invento. 
Dentro de los muros había un pueblo, pero no era de casa, había varias tiendas de acampar y personas ambulando. También había casas rodantes aparcadas una alado de otra, y deberían ser las viviendas. Un gran tanque de agua estça ubicado dentro del pueblo y noté que hay como una mansión.

—¿Hay una mansión? -preguntó Clementine, tímidamente. Parecía como si me hubiera leído la mente. Gregory se dió la vuelta y le respondió:

—Si, la vieja mansión llamada "Barrington House", que antiguamente servía como atracción turística, está ubicada en la parte más alta del lugar y se puede divisar todo lo que ocurre en varios kilómetros a la redonda. La mansión fue transformada en hotel al fundarse la comunidad y adentro viven varias familias. -le explicó, al parecer conocía toda la historia de esta colonia.

Luego de esa explicación, nos llevo hacia una casa rodante, era la que destacaba. Tenía dibujado el número #3 en grande de color negro y la casa rodante de color azul fuerte para que pueda distinguirse entre todas. Gregory tocó la puerta tres veces y luego salió un hombre con barba y bigote. Supongo que es Jesús, el jefe. Y a decir verdad, se parecía a Jesús ¿sera una reencarnación? no lo creo, pero era parecido a él. Debe de ser por eso su nombre, o tal vez me confunda..

—Jesús, ellos son nuevos habitantes. Han aparecido en la puerta, te los dejaré a tu cargo. Tengo que regresar al trabajo. 

—Bueno Gregory, muchas gracias. -se despidió amablemente y luego dirigió su mirada hacia nosotros, Gregory se estaba yendo hacia el lado contrario de donde vinimos y luego fijé mi vista en Jesús. -Bienvenidos a la Colonia Hilltop, un lugar donde se puede vivir con tranquilidad y resguardo. -explicó. -Creo que ya notaron como se maneja la colonia y como esta conformada. -los cuatro asentímos.- Excelente, solo necesito sus nombres y luego les otorgaré una casa rodante, espero que no les moleste pero es junto a los anteriores -que eran nuevos- residentes, han aparecido unos cuantos ya nuevos. No entiendo lo que ocurré. Por cierto, ¿que les pasó a ustedes? -nos miró. -¿Es tu hija? -se refirió a Judith.

La pequeña Dixon. ~Chandler Riggs.¡Lee esta historia GRATIS!