Capítulo 20: La Gala Final

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Quedaba sólo media hora para que diera comienzo la última gala, la gala que ponía el broche final a la mejor época de su vida. Y ella no podía estar más nerviosa. Había actuado ya muchísimas veces encima de ese escenario, pero lo de hoy era diferente. Era diferente porque tendría que volver a cantar No puedo vivir sin ti con Luis, después de que él le confesara que sentía algo más por ella, después de que se hubieran besado. Y con Vicente ahí.

Se había visto casi obligada a traer a su novio, él no había parado de repetirle las ganas que tenía de verla cantando en directo, de lo raro que iba a parecer si su pareja no estaba ahí dándole apoyo y de lo mucho que le apetecía disfrutar de aquella oportunidad única de mostrarle lo orgulloso que se sentía en una gala. Desde que hablaron aquella noche en el hotel, Vicente parecía una persona distinta. Y a Aitana le gustaba esa faceta tan cariñosa de su novio. Así que decidió hacer de tripas corazón y pedirle que fuese a plató como público. Iba a estar sentado en las gradas con el resto de familiares y amigos de los concursantes. Y Luis no tenía ni idea todavía.

-Aiti, ¿se lo has contado ya a Luis?- le preguntó Amaia, aprovechando que estaban solas en la sala en la que se vestían las chicas. Aitana negó con la cabeza.

-Le he estado buscando, pero no sé dónde está. Además, me da mucho apuro- muchísimo, para ser exactos. No sabía cómo afrontarse a esa coyuntura.

-Ya sabes que tienes que hacerlo. Entrar al escenario y encontrarse con Vicente sin que le hayas advertido sería un palo bastante grande. ¿Has mirado en la terraza? Quizá está ahí, fumando.

Haciendo acopio de toda su determinación subió a la terraza del edificio. Ahí estaba él, con la misma ropa que le habían puesto en la primera gala. Recordó lo nerviosos que se encontraron aquel día antes de la actuación y como, durante esta, se habían olvidado de todos. Cuando cantaron aquella canción se olvidaron del público, del jurado, del resto de compañeros. Estaban ellos solos, cantándose, mirándose a los ojos. Una conexión que nunca antes habían sentido con nadie. Ahí empezó todo. En ese preciso instante, aún sin ser Aitana consciente, había empezado a sentir algo por él. Y ahora tenía que poner fin a esos sentimientos por el bien de su relación, si era capaz.

-Hola- le saludó tímidamente.

-Hola pequeña- respondió él, expulsando el humo del cigarro.

-Deberías dejarlo- ella señaló el pitillo con la cabeza, él le dedicó una media sonrisa llevándose la mano a la nuca.

-Lo sé. Algún día lo intentaré, pero hoy lo necesitaba.

-¿Estás nervioso?- el afirmó con la cabeza- Yo también- confesó ella.

-Estarás magnífica, como siempre- acortó la distancia que habían estado manteniendo para darle un beso en la cabeza. Aitana adoraba ese gesto.

-Quería hablar contigo...- él la miraba, expectante. Llevaba esperando esa conversación desde la noche del beso. Había procurado actuar normal con ella, pero en el fondo estaba atacado. No haber podido tratar ese tema lo tenía mal, por eso se alegró al ver que, por fin, iban a poder aclarar las cosas. Como vio que ella no decía nada, decidió echarle valor y confesar.

-Antes de que digas nada, pequeña, me gustaría que me escuchases. El otro día fui muy brusco al confesarte que sentía algo más allá de la amistad por ti y me gustaría poder explicarme mejor- ella asintió, sin apartar su mirada de los ojos de él. Ambos estaban apoyados en la barandilla, a escasos centímetros del otro. Luis dispuesto a sincerarse, por fin- Mira, Aitana, cuando nos fuimos a casa por Navidad, Graciela y yo tuvimos una discusión un tanto fuerte. Ella creía que yo sentía algo por ti y yo lo negaba, la quería a ella. Muchísimo. Pero esa noche estuvimos juntos y noté que algo no andaba bien dentro de mí. Yo seguía negando lo que pasaba, quería seguir con mi relación. Pero cuando volvimos a la academia y traté de alejarme de ti, me di cuenta de que eso no era posible. Que ni podía, ni quería estar alejado. Fue ahí cuando empecé a sincerarme conmigo mismo sobre lo que sentía por ti. Después de Nochevieja, de haber estado a punto de besarnos... En ese momento terminaron mis dudas. Ahí decidí que tenía que dejar a Graciela porque me estaba enamorando de ti- la cara de ella debía ser un poema, porque él añadió- Sí, Aitana. Estoy enamorado. Lo comencé a intuir en Fin de Año y me lo confirmé el día que me expulsaron y te vi llorando. En esos momentos sentí que el mundo se venía abajo, me dolió muchísimo dejarte ahí, así. He tenido muchas relaciones pero creo... Creo que nunca me había sentido así.

Se hizo un silencio incómodo. Él ya había movido su ficha, era el turno de la catalana.

-Luis... -se había quedado totalmente bloqueada. La situación se volvía más complicada por momentos- No sé qué decir. Yo no sé qué me pasa contigo, de verdad. No lo entiendo. Yo sigo con Vicente y le quiero, Luis. Pero a la vez, cada vez que estamos juntos me olvido de todo y eso me gusta y me asusta a la vez. Debes creer que soy imbécil.

-Eh, nada de eso- la interrumpió- Aitana, yo no te he dicho todo esto para presionarte. Tú eres libre y decidas lo que decidas, debes saber que siempre estaré ahí para ti. Te quiero, joder. Y me da igual que tú no sientas lo mismo, yo no voy a dejar de quererte, ¿vale?- Aitana lo miraba entre apenada y maravillada. Era un ser humano extraordinario. Y ella odiaba no poder corresponderle. Pero tenía que pensar en Vicente.

-Luis, hay algo más. Vicente estará aquí esta noche- Aitana se sentía fatal y no acababa de entender porqué. Vicente era su novio y tenía derecho a estar ahí. Pero a la vez no podía negar que sentía muchísimas dudas en ese momento. Dudas que no tenía ni idea de cómo resolver. Estaba siendo demasiado para ella.

-Lo sé- respondió el, con una sonrisa tranquilizadora al ver el estado en el que se encontraba su compañera.

-¿Cómo?

-Colgó una historia hace un rato y lo han comentado por Twitter. Se te olvida que tengo una legión de informadores, pequeña- le guiñó un ojo- Borra esa cara de preocupación y disfruta de esta noche. Nos lo hemos ganado- Rodeó los hombros de la chica con su brazo y depositó un dulce beso en su cabeza. Ella lo miró, atenta. Casi sin pensarlo, dejó un tierno beso en los labios del gallego. Y siguió su camino hacia plató.

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Perdón por no haberlo podido subir ayer!!! Pero es que entre el trabajo y el máster no he tenido tiempo! Intento subir al menos un capítulo al día, pero hay días que me es imposible! Espero que os guste, besitos!

Te quiero más | Aiteda¡Lee esta historia GRATIS!