Capítulo VII

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Todo había sido muy normal en el colegio donde estudiaban los hermanos Kendell . todas las chicas muriendo por el par de rubios, unas más que otras (la pelirroja), siempre como perrito fiel detrás del mayor, se le acababan las excusas para evadirla, pero como todo buen "caballero" la toleraba, era la diferencia entre ellos, Scott siempre había tratado bien a las mujeres, no le gustaba jugar con ellas, y siempre era el que se enamoraba más rápido.
Connor, en cambio, siempre tan patán con todas, jugaba con una y con otra, ya se había enredado con el 60% de chicas en el colegio (incluyendo catedráticas).

- ¿Que harán mas tarde?- Preguntó uno de los integrantes del "club de los populares" a los hermanos.

Ambos se vieron los rostros, tratando de recordar si tenían algún plan.

-Nada supongo ¿que tienes en mente? - Habló Scott.

-Hoy se inaugura un restaurante de comida china. Saben que todos los restaurantes, bares, discos, gyms y demás, tiene que pasar por nuestra aprobación antes que nada - Respondió presumido.

-Te veremos allí - dijo Connor tomando sus cosas y marchándose del lugar seguido de su hermano.

Ambos llegaron al estacionamiento del colegio y tomaron sus respectivos asientos en la motocicleta del mayor.

-¿Seguro quieres ir?- Preguntó Scott.

-es mejor a quedarnos en casa escuchando como papá y mamá se amenazan con divorciarse y al final siguen jodiéndonos la vida.

Scott asintió.

Mientras tanto en el Barrio Bajo:

-Bueno chicos, ya saben. Dentro de dos horas tenemos que estar todos en el restaurante, ta tenemos las mesas recervadas, y recuerden, nada NADA de bebida ni toques. - Recalcaba Ángela mientras cerraban el Taller y dejaban todo en su lugar.

-¿Puedo pasar por ti? - Preguntó Trevor emocionado. Tenia esperanzas de que la Rubia aceptara.

Ángela un tanto comprometida, aceptó. No quería hacerlo sentir mal (de nuevo) aunque no sabía si darle estas esperanzas falsas era lo correcto.

Sonrió victorioso.

-Perfecto. Pasaré en el auto de mi padre.

- solo estaciona el auto unas cuantas casas atrás, Adam es amigo de tu padre y reconocerá el auto. Recuerda, es todo sorpresa.

Trevor entendió perfectamente.
Todos se esparcieron en la calle a sus respectivos destinos.

-¿Quieres que te acompañe? - Preguntó el caballero.

-No, debo pasar antes a un lugar.

Él un tanto confundido pero sin hacer ni una sola pregunta, comprendió y tomó el colectivo. Ya que su bicicleta si había surgido dañada después de el incidente con la rubia.

Ángela tomó su patineta, subió un pie en ella y con el otro se impulsó hasta tomar velocidad, se incorporó en una calle un tanto solitaria. Unos callejones oscuros y vacíos, ella no le tenia miedos a nada, era mas ruda que cualquier acosador.

Luego de 20 minutos de viaje, llegó a las afueras de la ciudad. Allí estaba, justo frente a su destino.
Abrió la enorme reja, se incorporó dentro del lugar y dejó atrás el enorme letrero que decía:

                   CEMENTERIO

La rubia buscó con desesperación su objetivo hasta que por fin lo encontró.

-Hola mamá, perdón por no venir a verte antes, pero en casa y en el trabajo ah sucedido de todo.

Ángela se acomodaba sobre una tumba aparentemente familiar. Y seguía hablando...

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