El tronco seco

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Flotando solo encallé en la playa, anduve salado surfeando olas; quedé podrido e inservible.

Cómo un árbol puede desprenderse de uno de sus miembros, qué rechazo más injusto, por brotar de él hojas negras y dejar anidar pájaros foráneos, aventurarlo a un profundo trance del que no podrá renacer.

La tristeza opacó mi alma, consumiendo sueños y esperanzas de ser madera fresca y dar poderosas lumbres, marchitó mi espíritu, hasta quedar tendido en la orilla de este inmenso mar rabioso.

La playa es un manto de sequías capaz de vencer la moral hasta la inanición de conciencia.

Tendido bajo el sol indiferente lo último de dulzura de mi interior se transformó en una sábila de alcohol, para que al arder en las fogatas, las sirenas de otros mares olvidaran al árbol y recuerden al tronco seco de la orilla.



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