Senti un calor creciente en mi mejilla. Algo me estaba rozando, no solo la cara, si no tambien el brazo y el muslo. Abri los ojos para ver que era y me sonroje al ver que era Sean, que se habia dormido con medio cuerpo encima del mio. Algo se agito intranquilo en mi interior, mas vértigo en mi estomago. Esto ya me estaba mareando. Me corri como pude, sin intención de despertarlo. Me fui directo al baño para ducharme, necesitaba relajar mis músculos. ¿Como podia ser que estuviera en mi mente a cada segundo? Era inaceptable...

Pobre el agua y estaba a buena temperatura, asi que disfrute de una larga ducha. No se porque, se me antojo cantar, y sorprendentemente, lo hice bastante bien. Una canción en particular, que habia escuchado hace poco en la radio, no recordaba la banda, pero si la letra de la cancion y era bastante buena. Si no me equivoco, el titulo era "Drive by" y me transmitia mucha energia. Tanta que comence a bailar y pronto supe que era una mala idea. Resbale en la tina y me cai, golpeando mi pierna derecha contra el borde de la tina y el codo contra el suelo. Grite de dolor, sobre todo por mi pierna, podria jurar haber escuchado un fuerte estallido salir de alli. Sean entro corriendo y al verme tirada me alzo como pudo y me llevo hasta la cama. Yo no sabia porque preocuparme mas, si por el dolor o por el hecho de que me habia visto desnuda por segunda vez en cuarenta y ocho horas.

-¿Estas bien? ¿Duele mucho? -pregunto, tranquilo.

-Si... duele, creo que... creo que me quebre. -le dije entre sollozos. Realmente, dolia como en el infierno.

-No te preocupes, en un rato te sentiras mejor. -me dijo despreocupado. -Voy a conseguirte un analgesico para el dolor.

No lo podia creer, ¿como podia estar tan tranquilo? ¡Me habia quebrado una pierna! ¡Que analgesico ni que analgesico! ¡Debia ir a un hospital!

-¡Sean, necesito un doctor! -le dije enfadada.

Me observó unos segundos con el ceño fruncido, se acerco, tomó mi pierna suavemente, presionando para sentir la fractura. Una vez que encontro el desplazamiento, me clavo los ojos e hizo un movimiento seco.

-¡PEDAZO DE...! -expulse, junto con todo el aire de mis pulmones y una lagrima por el dolor.

-Listo. -dijo, incorporándose.

-Llevame... llevame por favor... -la pierna me pulsaba por los pinchazos de dolor.

-No, Alma, quedate tranquila y muy quieta. Tu sanaras en cuestion de minutos, como no es expuesta la fractura, no habra problema. Es parte de lo que aun no puedo explicarte. Pero tranquila. Enseguida vuelvo.

Salio de la habitación y yo me quede en soledad, pensando en lo que me acababa de decir. ¿Como podia ser que fuera capaz de sanarme en minutos una fractura que tardaria al menos un mes en curarse? ¿Que era lo que pasaba conmigo? Primero el fuego, luego esto... Todo era demasiado extraño para mi, no lograba atar ni un solo cabo. Si nadie hablaba conmigo ya, me volveria loca.

Al cabo de unos minutos, que gracias al dolor se me hicieron eternos, Sean volvio con una pequeña bolsa blanca en la mano. Me dio un vaso con agua y una pildora. La tome y espere a que mi cuerpo dejara de sufrir. El alivio no fue instantáneo, pero finalmente llego. La sensacion de dolor fue bajando poco a poco, hasta ser ligeramente soportable.

-Tendrias que tener mas cuidado. -me dijo, seriamente.

-Lo se, es que estaba contenta y se me dio por cantar... -me excuse como una niña que es encontrada haciendo alguna travesura.

-Si, te escuche. ¿Te gusta realmente esa canción? -pregunto extrañado.

-Si, la escuche hace poco... Y ahora le encuentro un poco mas de sentido. -conteste, sonrojándome sin motivo aparente. No lo habia pensado hasta ahora, pero me remitia un poco a lo que me estaba pasando con el.

Cronicas Elementales: El altar del druida (PARTE 2)¡Lee esta historia GRATIS!