Capítulo XII.Sin opciones

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Estaba en un descampado. Varios zombies se hallaban delante de mi. Mi subconsciente sabía que estaba soñando por lo que me atreví a acercarme a ellos sin arma alguna. Empecé a darles puñetazos, no eran muy reales ya que solo se movían al recibir mis golpes sin acer ningún intento de acercarse a mi. Parecian sacos de boxeo, pero me alegré, asi podía descargar toda mi ira en ellos. Puñetazos, patadas..les estaba dando una buena paliza. Aunque el estado de sus caras antes de golpearles y el de ahora no tenía mucha diferencia. Y entonces sonó un fuerte golpe.

Abrí los ojos y pude ver el comedor.Yo estaba en el sofá echada.Y Carlos...

Miré y miré y no lo veía, hasta que escuche una queja.

-Auuu,que bonito despertar...-dijo Carlos sarcásticamente desde el suelo

Le observé y no pude más que descojonarme de risa.

Por lo visto le había pegado una patada mientras soñaba, ya decía yo que mis patadas parecían muy reales..

Imposible de evitar, seguía riendome e incluso me notaba dolor en la barriga de tanta risa.

-Seras capulla...-y mientras me lo dijo se levantó y se puso a hacerme cosquillas.

Yo estaba hecha una bola en el sofa, moviendome mientras el no paraba de hacerme más y más cosquillas.

-¡Para! ¡Paraaa!.-dije mientras seguía riendome. Me defendí devolviendoselas, pero no surgía efecto. En vez de hacerle cosquillas conseguí romperme una uña.

-Auuu,¡Mi uña!.-no es que me importara mucho romperme una uña pero aquí la cuestión era dar algo de pena.

-jajaj, aii su uñaaaa,¡Que la niña se vuelve pijaaa!

-¡Pijaaa los huevos!.-y nunca mejor dicho porque le di una pequeña patadita que acabo accidentalmente en su zona más sensible, en su entrepierna.

-Au.-fue lo unico que dijo mientras se encogía.

-Losiento...-le dije mientras me agachaba para estar a su misma altura e impulsivamente le dí un rápido beso en la boca. 

-¡Estás perdonada!.-me dijo mientras se levantaba rápidamente como si mi beso le hubieran dado fuerzas, pero realmente fue porque había estado exagerando el dolor para que le hiciera la pelota..

-Idiota...-le dije cariñosamente mientras no pude evitar sonreirle.

Entonces se asomó Marcos al comedor.

-¡Por fin os habeis despertado! Son las 11 ya, venir para desayunar.

Nos sentamos en la mesa y comimos dulces que se habían traido de la guarida.

-He salido antes y parece todo despejado, iremos a comprobarlo en el coche y si es así por fin podremos entrar en la guarida.- nos comentó Marcos.

La verdad no sabía muy bien que iba a hacer, digo, despues de ir a la guarida. ¿Volvernos a ir enseguida? ¿O tal vez esperar unos días? Lo que si tenía claro que tarde o temprano iría de vuelta a Alicante, en específico al centro comercial y así poder darle ese líquido rojo a mi madre y comprobar si era la cura. Ojalá que fuera...

-Bien vamos.-dijo Carlos una vez que ya habíamos acabado todos de comer.

En poco tiempo ya estabamos al lado de donde debería estar la puerta de entrada a la guarida. Habíamos dejado el coche un poco mas alejado y fuimos andando. Menos mal que esta vez no habían zombies alrededor.

Bajamos por la puerta de la guarida de uno en uno, yo iba la primera.

Entramos al comedor y no había nadie. Unas 20 personas y ¿Nadie en el comedor?

-Que extraño.-dije cuando acabaron de entrar y estaban a mi lado.

Todos estaban igual que yo de extrañados.

-¿Hoooolaa?.-chilló Elena.

Pasaron unos pocos segundos y  apareció David.

-Chssss.- nos susurró mientras caminaba hacia nosotros lenta y sigilosamente.

Pero ya era tarde. Aparecieron varios zombies, pero no zombies cualquieras...pues eran algunos de los que antes vivían allí.

No teniamos opción. Si no los matabamos nos morderían. David se había puesto al frente de nosotros plantando cara a los seis zombies que salían de uno de los pasillos de las habitaciones y a la vez tapaban la puerta por la que David había entrado.

-Poneros allí.- nos dijo Carlos a Elena y a mi señalando uno de los rincones más alejados del comedor.

-Quiero ayudar.-le dije mientras les imitaba y sacaba una de las armas de la mochila.

Y no les dió tiempo a protestar pues los zombies se hallaban tan cerca que no daba tiempo a discutir.

Puum

Puum

Puum

Puum

Cuatro disparos perfectos en las cabezas. Por lo que solo quedaban dos. Entonces fue cuando me fije en ellos. Eran solo dos niños...eran... pero ya no. Aún así no pude evitar dejar caer unas lagrimas mientras me giraba para mirar a Carlos. El me miraba con pena, pero era muy arriesgado intentar encerrarles sin que nos rozaran o arañaran. Era inevitable.

Pum

Pum

Y calleron los dos al suelo junto a los demás.

Fue entonces cuando se asomaron unas cabezas por la misma puerta por donde había aparecido David. Entraron poco a poco el resto de los que vivían allí. Volví a mirar a los que se hallaban en el suelo.

Aparte de los pequeños eran 4 hombres. Eran los 4 que había visto volver de una expedición y uno de ellos era el que había recibido un arañazo.

-¡Os lo advertí! ¡Y no me quisisteis hacer caso!.-les gritaba bastante enfadada.

La mayoría agachaba la cabeza, sabían que si hubieran creido mis palabras y hubieran aislado al hombre no habrían tenido que haber más victimas.

-Esto ha pasado porque tenia que pasar. Es el destino.-dijo Silvia como si lo ocurrido fuera lo más normal del mundo. Como si cualquiera de ellos se mereciera morir así, como si aquellos pequeños se merecieran que su vida fuera tan corta como lo había sido.

-Pues espero que tambien sea el tuyo.-le dije con todo el odio que pude ante su frialdad mientras que pasaba por su lado para dirigirme a una de las habitaciones. Si me había contestado no la oí. Y tampoco es que me interesara mucho.

Aventura zombie *Parte 1 y 2 unidas* (Sin editar)¡Lee esta historia GRATIS!