Capítulo 2 - Cuarta Parte

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Dormí hasta bien pasadas las once de la mañana y me giré mirando el techo, no había dejado de soñar con él y ese maldito calor seguía empecinado en no querer abandonarnos, me levante empapada y me metí en la ducha, tenía unos días libres que decidí tomarme antes de que me diera algo y salí con Lobo hacía la playa, hacía años que no pisaba una. Consulté el mapa y torcí por una de las salidas, si no recordaba mal la cala estaría por allí, solía ser bastante tranquila y poca gente la conocía, seguí trazando curvas y por fin vi el senderito, me metí con cuidado y reduje hasta llegar al final, aparqué y miré distraída los otros tres coches que había. Hice bajar a mi compañero y cerré el auto bajando el resto de camino a pie.

Una vez abajo extendí la toalla y me tumbé al sol, a un lado había una pareja y a otro un grupito de chicos, el resto estarían surfeando o en el agua ya que había toallas vacías. Llevaba ya un buen rato relajada bajo el sol tras jugar con Lobo cuando una gota de agua me cayó en el estomago y me hizo encoger  ; una figura me tapo el sol.

__Volvemos a encontrarnos ¿debo suponer qué esto es acoso policial?

Abrí mucho la boca, no podía creer lo que estaban viendo mis ojos ¡¿Qué hacía él allí?! ¡de todas las playas y calas que había en Acapulco tenía que estar precisamente en esa! Y joder… que imagen…

__Estoy de permiso, así que tranquilo.

Él se hecho el pelo atrás y tras mirar hacia el horizonte clavo la punta de su tabla en la arena y se agachó a mi lado para que el sol dejara de darme en los ojos ya que me había sentado de golpe.

__¿Y te han dejado tomarte unos días? Increíble.

__Nadie es imprescindible – le miré ya que volvía a mirar al agua ausente.

Dios… porque tenía que ser tan atractivo… Lobo lo olisqueó y él le rascó tras las orejas sonriendo. Si Lobo se le acercaba no podía ser malo… ese perro tenía un buen instinto para eso…

__¿No vas al agua? Hace mucho calor y se nota que no has pisado una playa desde hace tiempo.

__Que observador.

__Anda vamos, esta estupenda – me tendió de nuevo la mano.

Se la miré y acabé sonriendo negando con la cabeza.

__Debo estar loca de remate – se la cogí y deje que me ayudara a levantarme y fuimos hacía el agua.

Nos metimos y nadamos un rato en silencio.

__¿Por qué policía? – me miró curioso

__¿Por qué no?

__¿Qué te marco en tu pasado para que decidieras meterte en eso?

Tragué, juro que tragué ¿Cómo podía decir aquello? ¿Cómo podía saberlo o haber dado justo en el blanco? Sí… desde luego no se equivocaban en decir que era peligroso. No era para nada el chico descerebrado que aparentaba…

__No te gusta responder ¿eh?

__Suelo ser yo quien hace las preguntas.

Noche de Calor - Capítulo 1¡Lee esta historia GRATIS!