— Cállate — Chase suelta, divertido —. Tú estás aquí porque si estuvieras solo te hubieras muerto de hambre… ya que no sabes cocinar.

— Soy bueno en otras cosas — Stefan dice como defensa.

— ¿Cómo qué?, ¿haciendo hielo? — Chase bromea, haciendo que Mateo suelte una risita divertida.

Stefan niega con la cabeza, sin embargo noto como la comisura de sus labios se alza.

— Soy bueno haciendo hielo, ¡no! Soy el mejor del mundo haciendo hielo — Stefan exclama, fingiendo orgullo.

Entre risas y bromas esperamos que nos traigan la pizza. Estoy tratando de no pensar en Seam, pero mi cerebro no parece querer dejar de tenerlo presente. Cuando la chica trae la pizza todos empezamos a comer y a tomar de la Coca-cola que la mujer trajo.

Estamos pasando un rato agradable, y yo intento dejarme llevar un poco por el momento, escuchando los chistes de Mateo, cuando tres chicas se paran a nuestro lado. Reconozco a dos de ellas: la rubia de cabello lizo y camisa rosada chicle se llama María y la morena de camisa blanca se llama Sky. Ambas estudian en la escuela local de Hemsworth, y una de ellas, Sky, comparte varias clases conmigo.

— Hola chicos — María saluda con una seña de manos y una sonrisa de lado.

— Hola — saludamos todos a la misma vez.

El silencio se adueña del lugar por unos minutos, solo nos quedamos en espera a que alguna de las tres diga algo. María golpe a Sky con el codo y la morena parpadea un par de veces antes de mirarla. María abre los ojos y le da un rígido asentimiento para que diga algo o haga algo.

— Bueno — la chica susurra, sin dejar de mirar a una de sus acompañante —… yo me preguntaba — ahora mira a Stefan — si tú… bueno… yo… no… es decir… — balbucea, y noto como el rubor se apodera de sus mejillas.

María suelta un bufido y dice —: Mi amiga lo que quiere saber es si quieres ir al baile con ella.

— Oh — Stefan exclama, un tanto sorprendido por las palabras de la rubia —. Bueno — mira a Sky —, yo no tenía pensado asistir — la disculpa aparece en su semblante.

— Oh — Sky susurra, notablemente desilusionada —, está bien. No hay problema.

— Lo siento — Stefan se disculpa en un susurro.

— Todo está bien — Sky asegura. Se nota que sus palabras son falsas. Se le ve desilusionado — Bueno, creo que lo mejor es irnos — dice después de unos segundos — Nos vemos chicos — se despide antes de darse media vuelta y caminar a pasos rápidos hasta la salida, sus dos amigas la siguen de cerca.

— Pobre… — Mateo susurra y mira a Stefan, quien no deja de ver la puerta por donde la tres muchachas salen.

— A la mierda — Stefan masculla, echando su silla hacia atrás antes de incorporarse y seguir el camino ya recorrido por las tres muchachas.   

— ¿Y este para dónde va? Mateo levanta una de sus oscuras cejas.

— A aceptar la invitación de la chica — Wendy informa, visiblemente celosa.

Después de unos minutos Stefan entra al lugar con una sonrisa bailando en la comisura de sus labios. Suelta un suspiro y luego toma asiento.

— ¿Aceptaste su invitación? — Chase pregunta, agarrando un trozo de pizza.

— Sí — dice, mientras sus ojos azules se clavan en los míos marrones —. Es lo mejor para todos. Iré al baile con Sky.

Mi ceño se frunce un poco y muerdo mi mejilla interna cuando Stefan mira en dirección a Wendy quién se dedica a mirar un punto fijo en la misa. El silencio se apodera del lugar y no puedo evitar sentirme un poco aturdida. Observo como Mateo mueve los labios pero ninguna palabra salen de ellos y entonces, escucho murmullos.

Parpadeo un par de veces y bajo la mirada hacia mis manos cuando siento un liquido espeso. Mis ojos se abren de golpe al notar la sangre que se mezcla entre mis dedos y parece salir de mi vientre. 

Un sordo jadeo se escapa de mis labios y levanto la mirada de golpe al escuchar como mis oídos empiezan a pitar. Mi vista se desenfoca un poco y entonces lo veo. Sus ojos rojos están fijos en los míos, una de sus manos descansa sobre el hombro izquierdo de Stefan y no logro entender cómo mierda él no puede notar la presencia del loco que quiere matar a su hermano y a mí.

De pronto, el sonido de un pájaro cantando se escucha en la estancia. Busco con la mira ese extraño sonido y me concentro en la mesa que se encuentra en el fondo. Una hermosa mujer se encuentra sentada ahí, con dos grandes y borrosas sombras a sus espaladas. Sus ojos de un azul muy intensos, casi tan intensos como los de los Lachowshi. Su cabello negro como la noche hace que ese azul resalte y su piel es de un blanco como la cal. Es hermosa, pero el negro de su ropa la hace ver macabra.

No sé qué mierda pasa, lo que sí sé es que las personas del lugar, incluyendo a mis acompañantes, no parecen notar la presencia de estas dos personas. De pronto, un escalofríos de recorre toda la espina dorsal y miro al frente, en dónde se supo que debería estar parado Seam. 

La confusión y el miedo me atenazan las entrañas cuando, de pronto, la pizzería a mi alrededor empieza a desvanecerse hasta el punto en el que ahora me encuentro en un habitación completamente blanca.

Estoy sola, completa y absolutamente sola, sentada en una silla y mirando un completo fondo blanco. El canto del pájaro no ha parado, y cuando miro sobre mi hombro siento como mi estómago se revuelve.

La chica de negro está sonriendo de forma aterradora, Seam le susurra algo en el oído sin dejar de mirarme de forma fija. Las dos sombras detrás de la mujer empiezan a hacerse más grande y, cuando voy a colocarme de pie para tratar de huir, caigo al piso. Lo primero que noto es la espesura que se siente en mi cara y que moja mi cuerpo. Desorienta, me levanto del suelo y abro los ojos al ver que hay una gran charco de sangre debajo de mi cuerpo. Siento como la bilis sube por mi garganta y, cuando miro un punto a mi lado, grito, grito tan fuerte como mi garganta me lo permite. Grito porque Chase está tirando junto a mí, con ojos grises bien abiertos y sangre saliendo de un corte profundo en su garganta.

Cierro mis ojos con fuerza y grito, grito, grito y grito, y cuando abro los ojos despierto.

Estoy en mi cama, jadeando y confundida hasta la mierda. Una parte de mí agradece que todo fuera un sueño. Paso una de mis manos por mis cabellos y noto como una fina capa de sudor me empaña el cuerpo.

Suelto un suspiro pesado y me incorporo lentamente con la respiración agitada. Miro la hora en mi reloj digital y bufo.

2am.

Es demasiado temprano.

Con lentitud me levanto de la cama y encuentro reconfortante el frío debajo de mis pies. Con pasos lentos me encamino hacia la cocina y abro la nevera en busca de la asquerosa bebida que tengo que tomar. Hago una mueca de asco cuando termino de hacerlo y, un poco más calmada, camino hacia mi habitación nuevamente.

Suelto un bostezo y cierro la puerta con lentitud, evitando hacer ruido. Cuando me doy media vuelta siento como toda la sangre de mi cuerpo baja hasta acumularse en mis pies…

— Hola, Giselle — la escalofriante voz de Seam me cala hasta los huesos y hace que todo mi cuerpo se estremezca.

Voy a gritar, pero en un parpadeo el chico se encuentra parado frente a mí, con su mano en mi boca, evitando que emita algún sonido.

— No grites. Vamos a hablar un rato — dice, y la sonrisa que me enseña después deja claro que nada bueno saldrá de todo esto.
     

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