41

112K 5.5K 123


El viaje de vuelta se hizo más aburrido de lo que pensaba, Dylan se durmió a los dos minutos de subir al coche y Harper no estaba por la labor de hablar tampoco, todos hemos dormido poco y eso se nota. Thomas detiene la furgoneta enfrente de nuestra casa y junto con Mat saca nuestras maletas del maletero, antes de bajar rodeo el cuello de Dylan con mis brazos y le doy un beso de despedida, me bajo de la furgoneta y camino hacia la puerta principal.

Saco las llaves de mi bolso y la abro, nos despedimos de todos y esperamos a que la furgoneta desaparezca al final de la calle para entrar. Mat y yo nos detenemos cuando vemos un coche que no pertenece a nadie de esta casa, nos miramos instintivamente y nos tragamos el nudo que se forma en nuestra garganta.

Abrimos la puerta de casa y en ella reina el silencio, dejamos las maletas en la puerta y pasamos al salón, no hay rastro de nadie hasta que llegamos al patio. Mat se queda paralizado y yo no puedo parar de preguntarme qué hace él aquí, mi madre levanta la vista de su libro y se da cuenta de que ya hemos llegado, corre a darnos un abrazo llamando la atención del indeseado.

─Ya habéis llegado ─dice mientras nos aplasta entre sus brazos─, justo ahora íbamos a empezar a comer.

─Mamá, ¿eres consciente de quien está sentado junto a Will en este momento?

Ella asiente y puedo ver el miedo en sus ojos, pero no tiene por qué temer nada, Mat ya es mayor y no puede hacernos nada, ¿verdad?

─Yo estoy tan sorprendida como vosotros pero está haciendo negocios con Will y he prometido no meterme en sus asuntos, mientras que no se acerque a vosotros no pasara nada.

El problema es que ella no sabe que lleva tiempo aquí en la ciudad y no me fio ni un pelo de él. Will se levanta y nos da la bienvenida de nuevo a casa.

─Cooper ellos son mis dos hijastros, Mat y Madison.

Cooper se ríe y solo nosotros sabemos porque lo hace, Mat le estrecha la mano y yo a riesgo de parecer una maleducada no me acerco a él, llevándome una mirada de reprobación por parte de Will. Para no tener que aguantar más tiempo allí, mi madre me pide ayuda en la cocina y la acompaño, Mat desaparece en su habitación y suspiro, en qué momento este hombre pensó que lo mejor era volver a la vida de Mat.

─Cooper lleva varios meses en la ciudad.

Mi madre me mira incrédula y deja la comida en la encimera, le tiemblan las manos y apenas puede hablar, esto ya no trata de cómo pueda estar Mat, si no como a mi madre le afecta su vuelta.

─Ven, vamos a tu habitación necesitas tumbarte.

Ella asiente y nos dirigimos a la habitación, la ayudo a tumbarse en la cama y le acomodo la almohada.

─Yo me encargo de la comida y de excusarte ante Will.

─Gracias cariño.

Cierro la puerta tras de mí y me dirijo a la cocina, hago varios viajes hasta que dejo todo en la mesa y me asomo al jardín para avisar a Will de que la comida ya está preparada. Subo las escaleras corriendo y llamo a la puerta de Mat, la abro en silencio y le suplico a Mat que me acompañe para no estar sola con él y Will. A regañadientes acepta y nos dirigimos al comedor donde ambos ya están sentados en la mesa y con los platos llenos de comida.

─Madison ─me llama Will─, ¿tu madre no se encuentra bien?

Niego con la cabeza.

─Necesita descansar.

Will asiente y llena la copa de Cooper de vino, Mat se sienta lo más alejado que puede de él y yo me siento a su lado.

─Tienes una casa muy bonita Will, voy a tener que invitarte yo a la mía.

─No es necesario, siempre me gusta invitar a mis clientes y hablar con ellos tranquilamente, fuera de la oficina.

Mat y yo nos servimos la comida en silencio e intentamos no llamar la atención para pasar desapercibidos, pero no sirve de nada ya que Cooper se gira hacia nosotros y hace una pregunta que me hiela la sangre.

─Mat, ¿cómo te va en el ejercito?

Will le mira extrañado y eso confirma mi pregunta, mi madre no le ha dicho nada de Cooper a Will. Mat aprieta los puños y muestra una de sus peores sonrisas para responderle.

─Ya no estoy en él.

─Oh ─exclama sorprendido─, supongo que te has cansado de él, como de todo lo que haces.

Mat arrastra la silla llamando la atención de todos, ese comentario ha colmado su paciencia, suelta la servilleta sobre la mesa y se disculpa antes de marcharse de la habitación.

─¿De qué conoces a Mat? ─pregunta desconfiado Will.

Veo la sonrisa diabólica que tiene Cooper en el rostro y me doy cuenta de que lo que ha dicho ha sido para molestar a Mat, no porque realmente lo quisiese saber. Decido hablar antes de que Cooper suelte alguna mentira.

─¿No te lo hemos dicho Will?, Cooper es el padre de Mat─ ahora la que tiene la sonrisa diabólica soy yo.

Will no se sorprende del todo, puedo ver que sí le ha sorprendido descubrir que el padre de Mat es Cooper, pero él no sabe toda la historia que ha detrás de él y lo que le hizo a mi madre.

─Vaya, Margaret nunca me ha hablado de ti.

Cooper se vuelve a reír pero esta vez ya no sé descifrar de que exactamente, terminamos de comer y Cooper se levanta de la silla acompañado de Will que le acompaña hacia la puerta. Aprovecho para recoger todo y paso por la habitación de Mat para ver como está, en cuanto me siento en la cama sus brazos rodean mi cuerpo y posa su cabeza en mis piernas.

─Ya se ha marchado, he tenido que contarle a Will la verdad, al fin y al cabo se iba a enterar igual.

Mat niega con la cabeza y se levanta para poder mirarme a los ojos.

─Ha vuelto a destrozarnos, lo conozco lo suficiente como para saber que le hará pagar a mamá haberme separado de él.

─Mat, todos sabemos que a él no le importas.

─Lo sé, pero hará cualquier cosa para destruir a mamá y lo sabes.

Se me hizo un nudo al recordar todo lo que nos ha contado mamá sobre él, sobre su relación antes de estar con mi padre, borro automáticamente esos recuerdos y abrazo a Mat con todas mis fuerzas.

─No se lo voy a permitir.

No temas al amor | Próximamente En Físico¡Lee esta historia GRATIS!