Capítulo 6

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Al principio, pensé que me estaba contando un cuento o alguna leyenda. Sin embargo, se detenía a pensar antes de contarme los detalles y las descripciones. Tal vez era un narrador o un escritor. Aunque, según él, lo único que le interesa en esta vida es entender a los hombres y su comportamiento. Afuera empezó a llover y la habitación se volvió más oscura aún. Empecé a sentirme muy inquieta sin saber por qué. Estoy acostumbrada a hablar con gente de diferentes culturas y edades. Sin embargo, algo en ese hombre me inquietaba. Empezó a hacer calor en el cuarto, un calor seco, así que me quité la chamarra.

Seguí escuchando la historia, pero no parecía una historia común y empezaba a parecerme ligeramente enredada. Saqué mi libreta del bolso y comencé a tomar nota. Él solo pareció sonreír ante el gesto y continuó.

Pensé en que, definitivamente, la mejor forma de contar esta historia es así, como una novela. Los puros hechos ya los conozco. Tengo la fecha del desastre, el número de habitantes y las crónicas de los periódicos vecinos. Pero este hombre me estaba dando los detalles como si lo hubiera vivido... Entonces lo entendí: él no se detenía a elegir las palabras correctas como un escritor o un poeta. Él estaba recordando. Seguramente este hombre vivió todo. Lo que no entendía era cómo sabía esos detalles y si debía creerle la historia de un ser antiguo al que liberaron del cerro Uzuri.

Tal vez debí creerlo, pero me quedé a escuchar toda la historia y cuando terminó, ya era tarde. Ya no llovía, pero el Sol ya estaba en el horizonte. Y yo estaba atrapada en esa historia de la que traté de huir hace muchos años. ¡Qué inútil es a veces la razón! Solo sirve cuando se tienen TODOS los datos. Cuando solo se intuye, en cambio, se debe confiar y observar. Pero ya todo esto es inútil. Mis reflexiones y aprendizajes ya no me servirán por mucho tiempo. Creo que él quiere que escriba la historia por las mismas razones que yo. Creo que por eso me la contó, pero dudo que me deje ir después de eso.

Veo mis notas y no puedo evitar llorar al ver tan de cerca mi pasado. Yo también estuve el día en que llovió fuego y recuerdo los gobernantes y el calor... Ese mismo calor que invade esta casa y que invadió la ciudad días antes de la catástrofe. Cuando se ignora el pasado, es imposible reconocerlo en el futuro... Y es entonces que nos alcanza con toda la fuera y el peso de los años.

Yo viví aquí. Y vine como la reportera que soy ahora, ignorando a la joven que fui. Vine como si no me importara, como un trabajo más, pero será el último. Quien lea esta historia lo entenderá. Y me disculpo de antemano por la falta de objetividad en esta historia, pero dudo que la razón pueda ser más cercana a la verdad.

Quise contar esta historia tal cual sucedió, pero me es imposible. La contaré como me la contaron, como un cuento. Cuidado con los cuentos. Muchos, como este, pueden tener más verdad que las crónicas.

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