CAPITULO 26: LIMPIANDO HERIDAS

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Aviso: es justo y necesario que lo hagan. Mientras escribía la parte de la melodía, escuchaba por mera casualidad "Ed Sheeran - Perfect - Eduard Freixa Electric Violin Cover" y no esperaba esto pero quedó a la perfección. Así que vayan, búsquenla, carguenla y escúchenla mientras leen porque les aseguro que su potencial de amor subirá a la milochomil potencia.

Mikaela fue el primero en salir de la casa y cuando Yuu se reunió con él un par de segundos después, lo encontró abriendo una pequeña maleta sobre la mesita de piedra del pequeño parque.

-¿Tocarás algo? - pregunto el pelinegro conteniendo su entusiasmo al ver el instrumento de cuerdas y el arco que Mika sacaba de su estuche.

-Te prometí hacerlo ¿no es así? - Mikaela se sentó en la banca para poder afinar las cuerdas en el sonido que deseaba mientras tocaba una de ellas con sus dedos.

-Le diré a las chicas que vengan a escucharte- Menciono Yuu emocionado.

-Yuu-chan, no quiero tocar para ellos. - Mikaela dejo de afinar el violín para poder ver a Yuichiro.

-Pero también son tus amigas. Las dos- A pesar de ello, el pelinegro regreso con lentitud hasta que tomo asiento en el lugar frente a Mika y apoyo sus antebrazos sobre la superficie de la mesa, moviendo al borde el estuche del violín para poder ver la imagen del rubio. Seguramente Mika no cedería a compartir un momento así con las demás, así que continuo hablando. -Recordaba esto más grande. -Comentó, refiriéndose al asiento y la mesita de piedra. Yuu se acomodo, recargando su barbilla entre sus antebrazos y encorvo su espalda.

-Eso es porque estábamos más pequeños, Yuu-chan. - Mikaela se levanto de su asiento para estar más cómodo y recargo el violín sobre su hombro al mismo tiempo en que posicionaba sus dedos y el arco sobre las cuerdas.

Yuu podría alucinar con la imagen de su vida durante el resto de lo que durara: Mikaela sosteniendo un violín y mirándole con la sombra de una sonrisa en el rostro.

-¿Alguna canción en especial, Yuu-chan?- El pelinegro movió su cabeza de lado a lado. De un momento a otro las palabras no lograban formarse en su cabeza para ser pronunciadas por su voz.

Incluso la entrada nocturna ambientaba el lugar en conjunto con la iluminación de las lámparas de luz cálida que tenía la casa de Mikaela. Yuu relamió sus labios y espero a que el rubio comenzara, para que ahogara los oportunos acelerados latidos de su corazón.

De un segundo a otro se encontró nervioso, emocionado, ansioso y expectante a escucharlo.

Las mejillas de Mika se inflaron y al soplar el aire, el arco se deslizo por las cuerdas creando una nota suave.
Como un efecto de cascada, varias notas le siguieron y crearon la melodía que comenzó a llenar el silencio del parque.

Los ojos de Yuu no perdían el rastro de los dados largos de Mikaela moviéndose sobre las cuerdas, presionando en los lugares correctos y haciéndolas vibrar en el momento justo para que el sentimiento en la melodía creciera más y más. Parecía tan sencillo que la simple presión de la cuerda correcta provocara una nota tan linda.
Su mano contraria mantenía el arco como el objeto más delicado que pudiera tocar pero con la firmeza necesaria para hacer que el violín cantara.

Yuichiro suspiro entrecortado y se irguió en su lugar. En los bordes de sus ojos comenzaron a reunirse pequeñas gotas de sentimiento, aglomerándose para hacer brillar los obres esmeraldas.

El cuerpo de Mikaela se movía con suavidad con cada ondulación musical, cada nota que se alargaba y contrastaba radicalmente con otra.

Sus ojos se encontraron nuevamente: El zafiro contra los esmeraldas. Los ojos de Mikaela transmitían paz y al mismo tiempo agitaban su interior como las olas en el océano. Y Yuu juro sentir electricidad que hizo derretir su corazón.

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