- No tengo por qué escucharte y tú no tienes por qué agarrarme así –le espeté-

Mason cerró los ojos y tomó una respiración profunda antes de volver a hablar. 

- Lo siento, no tuve que haberlo hecho.  Se que no tienes ninguna razón para escucharme pero si hay una razón por la que estoy insistiéndote es porque se que tú eres la clase de persona que da segundas oportunidades. Se que me darías una oportunidad. ¿Tú crees que soy el malo aquí? ¿Que soy una mala persona? Déjame demostrarte que no lo soy.

Medité por un momento sus palabras. En realidad yo no pensaba que él era una mala persona porque sinceramente creo que ninguna persona es buena o mala, si no que todos somos una mezcla de las dos cosas, un balance de lo bueno y lo malo.

- No tienes que demostrarme nada. No te juzgo, no creo que seas una mala persona pero creo que lo que menos necesito.. necesitamos en este momento es que nuestros caminos se crucen.

- Kian lo único que hace es llenarte la cabeza ¿no lo entiendes? –exclamó desesperado- él lo único que va a decirte es cosas malas sobre mi porque me odia, pero si nunca me escuchas nunca podrás saber la verdad.

- ¿La verdad o tu punto de vista?

- Siempre hay dos lados en una historia, no te dejes llevar solo por uno. ¿Puedes confiar en mi?

- La confianza no se pide, se gana Mason.

- Entonces dame una oportunidad para ganármela.

Suspiré.

- No quiero tener problemas con Kian –admití-

- No tiene por qué saberlo.

- No quiero mentirle.

- Ocultar la verdad no es mentir.

- No quiero mentir ni ocultar nada.

- Entonces díselo, ¿O tienes miedo de que te prohíba hablar conmigo?

Lo miré mal.

- Se nota que no lo conoces. ¿En serio piensas que me prohibiría hacer algo? ¿Y en serio piensas que yo se lo permitiría? Estas loco.

- Solía conocerlo –puntualizó mirándome fijamente y luego negó con la cabeza- lo que sea ¿Mañana podremos vernos?

Asentí con la cabeza antes de que me arrepintiera.

- Haz que valga la pena.

- Lo haré –contestó y una vez que se aseguró que estaba hablando en serio me soltó el brazo- nos vemos mañana, pequeña Alisson –dijo y dio media vuelta-

Apoyé mi cabeza contra la pared durante unos segundos y traté de poner mis pensamientos en orden. ¿Debía contarle a Kian lo de Mason ahora? ¿O no debería contárselo? ¿Y si lo hacía se enojaría? Definitivamente necesitaba hablar con alguien.

Comencé a buscar a Anne por la fiesta pero no podía encontrarla por ningún lado. Estaba caminando tan apurada que casi me choco con Kian quien estaba de espaldas hablando con unos amigos.

- ¿Escapándote de mi? –me preguntó con una sonrisa divertida, acercándose a mi-

- ¿Serviría de algo? –le pregunté devolviéndole la sonrisa-

- Absolutamente de nada, siempre te encontraría.

Puse mis dos manos alrededor de su cuello y me puse de puntitas para besarlo pero él me agarró de la cintura deteniéndome.

- ¿Qué sucede? –le pregunté-

- Vayámonos de esta fiesta, volvamos a tu casa. Quiero estar solo contigo, no en esta estúpida fiesta con cientos de adolescentes sudados.

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