Cap 3: Todo en esta vida tiene un por qué.

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Ese hombre y yo nos estuvimos viendo por unos minutos, en completo silencio y él esperando una respuesta de mí, la cual no sé responder.

—Hyun Joon... ¿Por qué me tienes aquí?—Cambie un poco el juego.

Joon me sonrió, sentí al ver su perfecto rostro coreano, como lo de los dramas, su sonrisa de galán de telenovela, provocaron que mis mejillas se encendieran, poniéndose completamente rojas y provocando que la cara me ardía, como si me hubieran echado mucho fuego.

—Buena pregunta—se dirigió hacia mí y se sentó en la cama.-Soy gay...

—¿Qué?...

No supe qué responder a eso, me tomó por sorpresa, ya que ser gay en Corea, todavía no es bien visto y sé que tienen su día del orgullo. Pero mirando cómo este hombre vive, cualquiera cree que es un poderoso ceo, un hombre asquerosamente rico..."Pero es gay" y eso provoca que mis miedos suban, se eleven por los cielos y me hagan imaginar muchas cosas, malas.

—Como lo oíste. Soy el primer, heredero rico, en declarar su homosexualidad a los cuatro vientos: el primero, en incrementar los derechos de los homosexuales y sus derivados.—Se levantó y se acercó a mí.—Me enamore de ti, cuando estaba en estados unidos.

“¡BOOM!”

Mi mente está en un limbo el cual no creo que salga así como así. Lo mire y lo primero que se me pasó por la mente fue: "¿Nos conocimos?, ¿Dónde?, ¿Cuándo?, ¿Cómo?, ¿En qué momento? Y ¿Por qué no lo recuerdo?" me sumergí en mis propios pensamientos, ignorándolo por completo,  no sé qué hacer, no sé cómo pensar bien y que puedo hacer para que esto se acabe de una vez, (Aunque dude, que esto se acabe). Joon chasqueo sus dedos repetidas veces en mi cara, hasta por fin poder, entrar en razón y comprender lo que está pasando y lo que va a pasar.

—Yo no soy gay—le respondí.

Él se colocó frente de mí y la diferencia de nuestra estatura, es algo abismal, ya que él es por lo menos 20 centímetros más alto que yo y más imponente. Lo mire a los ojos y él hizo lo mismo conmigo, pasó su dedo índice, por el lado izquierdo de mi cara, con mucho cuidado, como si fuera una persona de cristal que él puede romper en cualquier momento (Pero por pura curiosidad de la vida, él es mucho más blanco que yo), sentí esa sensación, pensé: "¡Está loco! ¿Que quiere de mí?".

—No me importa.

—¿Eh?

Le dije confundido.

—No me importa si lo eres o no. Te quiero solamente a ti-se acercó un poco más a mí.

Mire sus oscuras intenciones a través de esos aterradores (Pero lindos) ojos rasgados. Aparté mi rostro antes de que él juntará sus carnosos labios con los míos. Me aleje unos pocos centímetros, algo aterrado.poño

— ¿Pu... puedes irte?—Le pregunté muy asustado.

—Está bien.

Él se apartó de mí con algo de lentitud, me miró por unos pequeños segundos y camino directo a la puerta. Al llegar la abrió y antes de salir del cuarto, se volteó a verme.

—Nos veremos, después... Andrew—cerró la puerta y no escuche ningún ¡Clic! O algo que me indicara de que la puerta la había cerrado.

Con mucho temor y mis piernas y manos temblando, como si me fuera a derrumbar, me acerqué a la puerta y gire un poco el pomo de la puerta (Sin abrir la puerta) para comprobar que no la ha cerrado. Me recosté de la puerta y fui cayendo al suelo lentamente, mientras mis lágrimas resbalaban por mis mejillas y caían al suelo al igual que yo: “No te desmorones ahora, no es el momento”, pero decirlo no es fácil. “Por culpa de ese maldito hombro y su maldito capricho de niño rico, estoy así. Pero esta me las va a pagar...”

Tal vez... No sea tan malo estar contigo.¡Lee esta historia GRATIS!