Resolviendo incognitas [EDITADO]

Comenzar desde el principio

-Es probable. -le conteste. Y tenia razon, habiendo visto las ultimas acciones de Francis, no me extrañaria que fuera capaz de eso tambien. -Pero dime... cuentame sobre mi. ¿Que me paso?

-Bueno... nena... Es complicado y no soy el mas indicado para explicartelo. -dijo, compungido.

-¿Por que? -todos seguian repitiendo lo complicado que era decirme la verdad. ¿Tan grave podia ser?

-Porque precisamente yo soy el que menos sabe sobre la historia. Desearia poder decirte las cosas por su nombre, pero no lo se. Solo se que un dia partiste, sabiendo que probablemente no volverias. Y no lo habias hecho, hasta hoy. Pero yo sabia que no habias muerto, ni tu, ni Noah, por eso segui buscando. No me detuve, nunca lo haria.

Me abrazo nuevamente, acariciando mi cabello. Esta vez fue mas prolongado, queria comprobar que seguia siendo real y tambien, habia pasado demasiado tiempo creyendo que su hija podia estar muerta. Asi que lo deje serenarse, merecia un descanso, pobre hombre.

-¿Quien es Noah? -pregunte inocentemente.

-Es tu hermano. El tambien esta desaparecido.

-Oh...

¿Que podia decir? Nada. No podia sentir dolor por alguien que no conocia aun. Era insensible quizas, pero no queria fingir. Lo que si me provocaba era intriga, intriga por saber que paso ese dia. Que fue lo que hizo que todos creyeran que estaba muerta. Que fue lo que le paso a mi hermano y porque el estaba alli conmigo.

-¿Quien es la persona que puede explicarme lo que paso? -pregunte amablemente.

-Bueno... Supongo que Xian...

-Es la segunda vez que escucho ese nombre, ¿quien es?

-Ella es mi... podria decirse que es mi novia. -concluyo, un tanto avergonzado. No le veia el motivo, me parecia genial que reconstruyera su vida, es decir, era un hombre adulto, viudo, y hasta ahora estaba solo, no tiene porque pasar el resto de su vida como un hermitaño. Lo justo era que aprenda a amar nuevamente, que se permitiese ser feliz. -En fin, ella seria la persona indicada para contarte esa parte de tu vida. Mientras tanto yo puedo mostrarte quien fuiste a lo largo del tiempo, la niña hermosa que junto a tu madre hemos criado... Dios, te extrañe tanto, India...

Volvio a abrazarme, esta vez mas sereno. Le devolvi el gesto con calidez, en sus brazos me sentia segura, me sentia protegida. Era extraño, pues no lo recordaba, pero era como si fuera parte de mi, parte de mi esencia.

-¿Me muestras fotos? -le pedi, timidamente.

El no contesto, simplemente me solto y fue hacia uno de los cuartos de la casa. En pocos segundos volvio con una caja mediana y se sento en el sofa, insitandome a que haga lo mismo. Me acomode a su lado y comenzamos a mirar las imagenes que remitian a mi pasado perdido en mi memoria. Comenzo mostrandome las fotos en las que aparecia de pequeña. Habia muchas que eran muy graciosas, hacia gestos extravagantes y raros, y en la mayoria parecia que estaba haciendo alguna travesura. Hubo dos fotos que llamaron poderosamente mi atencion, y no fue porque las recordaba, si no porque transmitian una paz y un amor increibles. La primera era una mia con mi madre. Era una mujer hermosa, simple y fina, se podia notar en sus rasgos. Sus ojos eran enormes y transparentes, su sonrisa brillaba incluso en la quietud. Sus brazos me aferraban con seguridad y amor, y me observaba como si fuera la unica persona en el mundo. Era una imagen que me despertaba nostalgia y era raro, porque no la recordaba. Si la veia familiar, pero era de suponer, puesto que eramos parecidas. Y el hecho de saber que nunca podria hablar con ella, que ni siquiera sabia como era el sonido de su voz, me daba cierto dolor.

En la otra foto me encontraba con un niño. El niño que aparecia con Sean en mis sueños. Pero mi imaginacion no le hacia justicia. El pequeño de la foto era extremadamente hermoso, risueño, se veia feliz. Y yo me veia feliz junto a el. Le estaba haciendo cosquillas al momento de tomar la imagen, nos teniamos el uno al otro con perfecta despreocupación. Veia devoción en mis ojos, veia el mas puro de los cariños. A el si lo reconoci. A el si lo supe recordar, en una manera particular. Su nombre vino a mi como si siempre hubiese estado oculto tras un velo de misterio. El era Noah, mi Noah, mi pequeño y hermoso hermano que habia llegado a mi vida para darme un motivo por que seguir. Recordaba el sentimiento, recordaba su voz, y recorde haberle hecho una promesa a su corta vida. "Siempre te protegere, siempre estare contigo". Eso si podia recordarlo, eso si podia sentirlo.

Cronicas Elementales: El altar del druida (PARTE 2)¡Lee esta historia GRATIS!