Sólo bésame

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Mis manos estaban sudando.

Mis manos sudadas me daban a entender que tenía que ir al baño y encerrarme en un cubículo, tranquilizarme y tomar la pelota anti-estrés para restablecerme, para que mis piernas no temblaran y mi manos siguieran sudando.

Pero todo sería en vano porque sabía que SeokJin estaría allí, entre la multitud atendiendo a mis palabras, mirándome, leyéndome, sabiendo de mi mínima existencia. ¿Qué pensará de mí? Era lo único que podía pensar desde que me había despertado.

—Tranquilo NamJoon, te irá bien, él quedará impresionado y rendido a tus pies al ver que tan inteligente eres. —me había dicho mi madre.

Tonterías, los chicos como él no se fijaban en chicos como yo. Los populares de la escuela no se fijaban en los raritos, en los inteligentes, solo les escupían encima.

—Él no atenderá, mamá. SeokJin ni siquiera estará, estoy seguro de que se escapará con sus amigos a otro lugar hasta que termine la conferencia, ellos solo estarán en el baile de graduación. —le dije colocando mi mochila en mi hombro—Si SeokJin antes no se ha interesado en la premiación de los raritos, menos lo hará ahora. —Y me fui, decaído, con mi corazón latiendo con fuerza, tratando de pensar en algo más que en SeokJin, que en aquel chico que se había ganado mi corazón sin siquiera saberlo.

Todo había comenzado cuando iba en primer año de instituto. Aún recordaba como Hoseok –mi mejor amigo- había hecho nuevos amigos, había empezado a alejarse poco a poco con: "NamJoon, ahora vuelvo, iré un rato con los chicos que acabo de conocer" hasta el punto de "NamJoon hoy desayunaré con Jimin y los chicos." Hasta que un día simplemente ni siquiera me avisaba, solo se iba con sus nuevos amigos como si nada como si yo no estuviera allí, dejándome solo, libre de cualquier persona que me quisiera molestar por ser tan "raro e inteligente".

Como si ser inteligente fuera algo de qué sentirse mal.

Pero entonces había aparecido SeokJin y había hecho desaparecer cualquier cicatriz, cualquier dolor y tristeza en mi interior. Desde aquella vez que me habían golpeado unos chicos de último año, desde que escuché su voz gritándole a su novio que me ayudara, que me sacara de allí y calmara a sus amigos.

—¿Estás bien? —me había dicho, con su dulce voz y su mirada preocupada. Sus dedos habían tocado mi muñeca y había recogido mis lentes destrozados.

—Vámonos SeokJin, aléjate de él. —le dijo su novio. SeokJin no dijo nada más, solo se había levantado y se dio la vuelta, se fue de nuevo con su novio y éste le había dicho con la voz baja—Ésta es la primera y última vez que hago que mis amigos dejen de molestarlo, nadie le manda a ser así, él se lo merecía, no te juntes con esa clase de personas o vivirás lo mismo.

—¿Es malo ser inteligente? —SeokJin había rechazado el agarre de su novio—Jódete Sandeul, tú eres un imbécil y nadie te golpea, nadie te manda a ser así ¿No? Imbécil. —y se fue, dejando a su novio en ridículo frente a sus amigos que se reían de él.

Pero Sandeul no se había dejado tan fácilmente de aquel hecho, desde ese punto, Sandeul me golpeaba y molestaba cada vez que podía, mojaban mis libros, los destrozaba y hasta llegaba a romper mis lentes para que obligaran a retirarme y perder clases.

Pero de nuevo SeokJin se había interpuesto en su camino, le había amenazado, hasta el punto de que toda la escuela sabía que la famosa pareja estaba peleada y a punto de terminar. Ese mismo día Sandeul me había golpeado hasta dejarme inconsciente. Al día siguiente había amanecido en un hospital, con mi madre descansando al lado mío, con sus ojos hinchados y rojos como si acabara de llorar.

Sólo bésalo [NamJin]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora