Capítulo 9

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Giselle.

- ¿Estás jugando? - Pregunto, incrédula, después de un largo momento en silencio.

Chase me observa por un rato más. La comisura de su labio se eleva y luego ladea un poco la cabeza.

- Tal vez - bromea, haciendo que mis nervios y mi pulso acelerado bajen un poco de intensidad.

Suelto un suspiro de alivio al ver la sonrisa divertida que aparece en su rostro.

Era una broma.

- Eres un idiota - niego con la cabeza, pasando nuevamente mi cuerpo hacia el asiento del acompañante.

- Soy el idiota que te gusta - Chase ríe, poniendo nuevamente el auto en marcha.

- Lo que digas - pongo los ojos en blanco antes de pegar mi frente a la ventanilla del auto y observar en silencio el familiar paisaje cubierto de nieve, una paisaje muy característico de Hemsworth.

- ¿Vamos a mi casa? - Chase pregunta, lo que hace que gire mi vista en su dirección.

Levanto una ceja.

- Ni hablar... - niego con la cabeza. Chase me observa por un rápido segundo antes de volver a mirar la carretera.

- ¿Por qué? Creí que íbamos a... - no necesito que termine la frase para saber lo que iba a decir.

- Dije que no. Estoy en mis días y la única forma en las que puedes tener las manos quietas es estando en publico.

- ¿Manos quietas? - Pregunta con mofa -. Claro que puedo tener mis manos quietas.

- Sí, claro - digo, sarcásticamente.

- ¿No me crees? - Deja de mirar la carretera para verme con una ceja levantada.

- No - niego con la cabeza, dibujando una sonrisa en mis labios.

- ¡Claro que puedo! Una cosa es que no pueda dejar las manos quietas y otra muy diferente es que no quiera dejarlas quietas - explica con burla -. Es más, no voy a tocarte hasta que no sea tu cumpleaños.

Con una sonrisa de medio lado niego con la cabeza y vuelvo mi vista hacia la ventanilla sin hacer ningún otro tipo de comentario. Mientras observo como el paisaje se llena de manto blanco debido a la nieve que cae del cielo no puedo evitar mirar al chico que está a mi lado con curiosidad.

- ¿Cuando es tu cumpleaños? - Pregunto de repente.

Puedo observar como Chase frunce el ceño lentamente, sin embargo, no dice nada por lo que insisto nuevamente. Chase me mira por un largo segundo y luego dice:

- El sábado - responde lentamente.

- ¿El próximo? - Inquiero, tratando de que su información sea más precisa.

- No - dice con voz baja y cautelosa -, éste sábado.

Sus palabras me golpean de forma brusca.

- ¡¿Éste sábado?! Pero hoy es viernes - exclamo, sorprendida por su confesión.

- Lo sé - responde en voz tímida y baja.

- ¡Jesús! - Exclamo - ¿Por qué no lo dijiste antes?

- Porque no es nada importante, Giselle - responde, con voz desinteresada, mirando el camino frente a nosotros.

- Es tu cumpleaños, ¿qué se supone que deba regalarte? - Levanto una ceja, ignorando por completo sus palabras.

- ¿Quieres regalarme algo? - Inquiere, con algo extraño pintando el matiz de su voz.

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