Le cogí del brazo y le sacudí levemente.

- Dylan, mírame -estaba empezando creer que no me lo iba a contar pero estaba demasiado desesperada por saberlo como para dejarlo así.

Entonces fijó sus ojos grises en mí y vi que tenía mucha culpa en sus ojos. 

- Necesito saberlo, por favor, -le supliqué- son mis mejores amigos.

- Crystal, te lo contaría pero no trata sobre mí. -me dijo finalmente- Es algo de lo que yo no debería haberme enterado y no me parece justo que te lo diga yo. Ya te lo contarán ellos cuando estén preparados.

Asentí con la cabeza y le solté el brazo. En el fondo sabía que Dylan tenía razón. Ashley no ha querido contármelo y Anthony no me ha dirigido la palabra; si no quieren contármelo, no debería saberlo. Empecé a mirar cómo mis pies trazaban círculos invisibles.

- No me gusta ocultártelo -me dijo en voz baja cerca de mi oído- pero no tengo otra opción.

Seguí con mi vista fija en mis Converse pero entonces noté como sus dedos se entrelazaban con los míos. Otra vez. 

Mi corazón dio un bote y seguí sin mirarle, pero no aparté la mano.

- Estoy seguro de que te lo contarán tarde o temprano -dijo intentando consolarme.

- Lo sé -le respondí.

De repente una voz que sonó al lado mío me sobresaltó.

- ¡Pero mira que sorpresa! ¡El pequeño Dylan se ha echado una novia! A ver si consigues echar un polvo, porque el sexo es algo que tu gran fortuna no puede comprar.

Era Aaron Miles. Todo el mundo le odiaba. Solía abusar de niños pequeños y meterse en palizas, pero su padre era rico y se rumoreaba que sobornaba al colegio para que no expulsaran a Aaron. También se rumoreaba que su padre acababa de perder parte de su dinero, aunque yo dudaba que eso fuera verdad.

Sin quererlo solté mi mano de la de Dylan por el susto.

- ¿Por qué no vas a abusar de alguien menos fuerte que tú? ¿No es eso lo que sueles hacer? -le dijo Dylan con tono aburrido.

- Sí, pero esto es mucho más divertido.

Sonrió mostrando sus blancos dientes de una manera inocente. Con esa sonrisa me habría convencido de que lo era, si no supiera que era el diablo reencarnado.

Luego fijó sus ojos azules fríos como el hielo en mi cuerpo y me inspeccionó. Me dio escalofríos y mucho asco, pero no podía hacer nada.

- ¡Aaron! ¡Vuelve a tu sitio! -le gritó un profesor desde el otro lado del autobús.

- ¡Ahora mismo! -le respondió.

Luego se acercó mucho a mí y me susurró en el oído;

- Bonito cuerpo -luego miró a Dylan con una sonrisa maléfica.

Me dio aún más escalofríos pero no le hice caso. Sabía que lo hacía para molestarnos, no iba a darle esa satisfacción.

Sin embargo a Dylan sí que le afectó.

- Piérdete gilipollas -le dijo furioso.

- No creo que tu chica quiera eso.

Eso fue la gota que colmó el vaso. Dylan se levantó de su sitio de golpe y preparó su brazo para pegarle un puñetazo pero conseguí intervenir justo antes de que le metiera una hostia.

- ¡Dylan! -grité inmovilizándole el brazo como pude.

- Suéltame -me respondió con los dientes apretados.

- Gracias por defenderme Crystal -dijo Aaron con una sonrisa.

Ahí ya se había pasado de la línea. Solté a Dylan, me levanté y con la rodilla le di en la entrepierna.

Dio un corto grito de dolor y se dobló hacia delante. Luego se incorporó como pudo para no perder la dignidad y se fue enfadado y dolorido.

Me volví a sentar y vi que Dylan seguía mirando a Aaron con una cara de odio que nunca le había visto.

Le puse una mano en la mejilla para que me mirara.

- Dylan, no hagas caso a ese retrasado -le susurré para que los curiosos que observaban la escena no me oyeran.

Asintió y cerró los ojos respirando profundamente.

- No es sólo por esto Crystal -abrió los ojos y siguió hablando- ¿Te acuerdas de la paliza que me dieron el otro día?

Me acordaba perfectamente. ¿Cómo me iba a olvidar? Dylan seguía teniendo el labio un poco partido por culpa de lo que pasó ese día.

- Estoy bastante seguro de que eran éste y sus amigos.

Bajé mi mano y me quedé sorprendida. Aunque no tanto, no me extrañaría viniendo de Aaron.

- ¿Por qué piensas eso? -le pregunté.

- Porque un día antes mi hermano me contó que había conseguido denunciar a un hombre, quitándole un montón de dinero. Después de que te fueras de mi casa ese día, le pregunté cómo se llamaba ese hombre, y se llamaba John Miles.

- ¿El padre de Aaron? -le pregunté sorprendida.

Asintió.

No necesitaba que me contase el resto de la historia para que lo entendiese. Aaron simplemente no le gustó que el hermano de Dylan le quitara dinero a su padre, así que decidió vengarse pegándole una paliza a su única familia: Dylan.

- Denúnciale -le dije.

- No tengo pruebas. Y no mejoraría la situación.

Tenía razón. Aaron podía volver a pegarle sin problemas y yo no quería que nada malo le pasara a Dylan.

- Si lo hubiera sabido te habría dejado pegarle un puñetazo ¿Sabes? -le dije con una sonrisa.

- Lo sé -me respondió después de reírse- pero hiciste bien en pararme.

- No estoy tan segura.

Me miró con una sonrisa durante mucho rato.

- ¿Qué pasa? -le pregunté.

- Nada.

Luego soltó una carcajada y volvió a mirar por la ventana.

 

**************************

HOLA :D

¿Qué tal todo? Yo aquí haciendo mis exámenes finales D:

Me gustaría conoceros un poco mejor, ya que sois más de 100 personas que estáis leyendo mi historia completa  y me muero por saber cómo sois :) Así que dejadme un comentario con vuestro nombre, y si queréis, decidme todo lo que podáis sobre vosotros, que nunca habrá demasiado. Que no os cuesta nada y al menos así sé quiénes sois :D

Y como siempre, si votáis o comentáis se agradece <3

 

Saludos desde mi casa -Sara :) <3

¿Por qué no sonríes?¡Lee esta historia GRATIS!