-¿Que demo...? -escuche decir a Francis, mientras saltaba lejos de mi, sacudiendose el fuego que comenzaba a quemar sus ropas. 

Me incorpore, mirando incredula mi cuerpo. Estaba sumida en llamas, pero no habia dolor ni quemazon. Solo una calida caricia sobre mi piel. Y luego me desate. Sin pretenderlo, al mover mis brazos, grandes lenguas de fuego salieron disparadas en distintas direcciones, logrando asi que la cocina comenzara a arder. Francis intento apagarlo, pero era demasiado tarde, todo el cuarto se estaba ahogando en fuego.

Comence a sentirme debil, me arrodille en el suelo, ya no podia mantenerme de pie. La fuerza que venia sintiendo con ese increible fuego estaba desapareciendo como por arte de magia, quitandome mi propia vitalidad. Me sentia desfallecer, era mas fuerte que yo.

Mi cuerpo volvio a la normalidad, pero mi ropa se habia esfumado. Me crei incapaz de mantenerme despierta, por lo que me recoste, ignorando el caos que se desataba a mi alrededor. No me importaba que la casa se estuviese prendiendo fuego, que mas daba si todo ya era bastante irreal. Si este era mi final, no me molestaba, ya me habia vuelto loca para lo que constaba.

Me encontraba al borde del abismo. Todo se veia negro, lo poco que podia apreciar estaba siendo deborado por el fuego. Apenas podia respirar con tanto dioxido de carbono, mis pulmones estaban casi llenos de el. No podia escuchar a Francis en ningun lugar, pero poco me importaba, en lo que a mi respecta, podria partirlo un rayo que aun asi, me haria feliz. Tosi con fuerza y solo provoque que mi garganta ingiriera aun mas hollin. Quise arrastrarme hacia la puerta, pero poco habia por hacer, no solo no tenia fuerzas, si no que estaba todo bloqueado por las vigas del techo cayendose.

Entonces, comprendi que estaba a punto de morir. Que no habia salida, que todo estaba perdido. Que jamas descubriria la verdad, que no sabria cual era mi pasado, mi identidad. Todo quedaria en la nada y yo seria simplemente un eterno fantasma, sin distincion alguna para nadie, sin descendencia ni parentesco que pudiera llorarme. No podia ser asi, no podia dejarlo asi.

Intente ponerme de pie nuevamente, esta vez, tocando con verdadera intencion el fuego que estaba a mi alrededor. No tenia ni la mas minima idea de porque lo hacia, pero se sentia bien. Sentia que recuperaba mis fuerzas. Entonces hice algo completamente inesperado. Cerre los ojos y respire profundo. Senti una energia corriendo alegremente por mis brazos y comence a absorberla. Poco a poco iba llegando a mi centro, a mi pecho, dandome vitalidad nueva. Cuando me senti fuerte del todo, abri los ojos y me quede impactada. La casa se veia toda rostizada, pero poco quedaba del fuego devorador que hasta hace unos minutos me estaba llevando frente a la muerte. Mire mi cuerpo y tuve que reprimir un grito, en lugar de estar desnuda, tenia unas ropas extrañas, de un estridente color rojo, cubriendo parte de mi cuerpo. Senti algo sobre mi rostro y me toque, habia una mascara pegada sobre mi piel, bastante pesada, pero suave y tibia.

...

¿QUE DEMONIOS...?

Mi pulso disminuyo en un segundo y cai de bruces al suelo. Apenas logre escuchar el golpe sordo de mi cabeza colisionando contra la fria piedra.

Desperte dolorida y comencé a recordar como en flashback lo que habia sucedido. Si seguia golpeando mi cabeza de esa manera, pronto no quedaria ni un solo dia de mi vida por recordar. Mire a mi alrededor, esperando ver todo negro por el fuego, pero nada. Estaba en una habitacion bastante pequeña, venida a menos, donde solo habia una cama y un mueble pequeño, medio roto, para guardar ropa. Una lugubre ventana daba hacia el exterior, lleno de verde, como todo en este pueblo. Tenia puesta una camisa gris de hombre, solo eso. Supuse que los ropajes extraños habian desaparecido al igual que el resto de mi ropa. ¿Que era este lugar? Ciertamente, no era un hospital ni nada parecido, sabia como se veian las salas en este pueblo, y no se veian para nada como este sitio. Entonces, ¿que habia pasado luego de mi desmayo?

Cronicas Elementales: El altar del druida (PARTE 2)¡Lee esta historia GRATIS!