Capítulo 1

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20 de Junio.

La calle está desierta y ningún coche rompe el silencio de la mañana. Por la ventana, Amy contemplaba el amanecer en el horizonte. Otra noche sin poder dormir.Y otro día que rememoraba aquella noche.Una noche inolvidable para el resto de su vida, en la que descubrió que lo sueños se hacen realidad... y que los finales felices no siempre existen. El despertador la sacó de sus pensamientos. Ya eran las 7:00 A.M. y tocaba ir a clase. Se vistió sin ánimo y, bostezando,bajó las escaleras en dirección a la cocina.

Su madre todavía no se había levantado. La noche anterior debería de haber llegado muy cansada.La madre de Amy trabajaba día y noche  en una agencia de viajes en el centro de Boise ; en la que era explotada más de lo que permitía la ley.Cuando volvía a casa, siempre decía que al día siguiente dimitiría... pero los días pasaban y no lo hacía.. Y , en fin, necesitaban el dinero, sobre todo desde que su padre las había abandonado.Se fue sin dejar ni una nota ni un mensaje, un rastro que poder seguir... absolutamente nada.

Amy miró el reloj ¡¡Las 7:45 A.M.!! Ese día no llegaba a clase.Corrió a por la mochila ,colocada en la entrada por ella misma el día anterior; y pasó por la cocina, dónde cogió lo primero que pudo ver: un bollo de esos rellenos de crema que tanto le gustaban.

Salió a la calle cerrando suavemente la puerta principal, pero a pesar de tener cuidado, esta chirrió estridentemente. Buscó las llaves... se las había vuelto a dejar en la repisa del aparador.Amy miró su reloj nuevamente: las 8 A.M. Todavía podía echar una carrera y llegar antes de que sonara el timbre. Aceleró el paso , y justo en ese instante, pasó el bus... , ya no llegaba.

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El instituto Macfieldry estaba situado a pocos metros del centro de la ciudad. Amy vivía en la periferia tras su última mudanza del año pasado.

Al alcanzar la puerta principal, todo permanecía en un absoluto silencio, incómodo incluso. Llamó a la puerta donde Chris, el portero-conserje, le abrió con una sonrisa en la cara.

-Buenos días ,Amy . Es la tercera vez en esta semana .Te me estás volviendo una rebelde - Amy sonrió.

-Puede ser... -ella admitió -Si...  

Justo antes de que pudiera terminar la frase, él apareció. No le veía desde aquella noche. Recuerdos comenzaron a apasar por su cabeza. Al verla el chico, una pequeña sonrisa iluminó su cara y vino a su encuentro, mirándola con sus profundos ojos azules. Fue entonces cuando Amy recordó como había comenzado todo aquello de nuevo.

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