Capítulo 9: "Tercera Guerra Mundial"

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Capítulo 9: “Tercera Guerra Mundial”

Sonia:

¿QUÉ CARAJO ESTABA PASANDO AHORA MISMO?

Porque si no me decís que estoy teniendo una pesadilla, mataré a este aborto de foca andante, lo descuartizaré y lo tiraré por el váter. Es una pesadilla, seguramente ahora aparece Gustavo la cebra e intenta devorarme.

No estaba pasando, aquello no podía estar pasando de verdad. Me había besado. Espera no, me está besando. Intenté zafarme de él como pude, pero su boca ejercía mucha presión contra la mía.

Pataleé y golpeé tanto como pude, hasta que logré escapar de aquel maldito infierno, no sin antes darle un buen golpe en sus partes. Qué pena que no tuviera tijeras, se las habría cortado.

Salí corriendo escaleras abajo, parando solo para coger mi mochila que se encontraba sobre el sofá, cerca de la puerta. No me despedí de nadie, salí de allí lo más rápido que pude. No quería que me vieran llorar, y que me preguntaran, aún menos.

Corrí a casa, y al llegar golpeé la puerta con todas mis fuerzas. En cuanto Mark la abrió, yo subí disparada escaleras arriba. Me encerré en mi cuarto, tirando todo lo que llevaba y quedándome en ropa interior. Me metí en el baño cerrando la puerta detrás de mí. Me lavé la boca con todo producto bucal que tenía.

Pero sabía que eso no quitaría el hecho de que me había besado. De que mi primer beso había sido robado por un idiota con retraso mental de foca parda y con labios de sabor a caracol.

Miré mi boca durante un rato en el espejo. Tenía los labios aún hinchados, una pequeña pero notoria herida en el labio inferior y los ojos rojos de tanto llorar. A, y sin contar con el echo de que deseaba que un negro de tres metros le hiciera tras-tras al Idiota malparido de Jack.

Me lavé la cara, respiré hondo y decidí darme una ducha para tranquilizarme.

*^*^*^*^*^*

Mark tocó con tanta fuerza la puerta, que casi me resbalo en el baño. Se me había quitado la llorera y un poco el estrés del día. Estaba ya vestida, así que salí corriendo a abrirle.

-          ¿SE PUEDE SABER QUE HACÍAS QUE NO ME ABRÍAS?-preguntó entrando enfadado.

-         ¿SE PUEDE SABER PORQUE CASI ME TIRAS ENCIMA LA PUTA PUERTA?-respondí yo con otra pregunta. Últimamente mi hermano estaba un poco de mal humor.  - ¿Qué te pasa estos días?-pregunté. Él se había sentado en uno de los bordes de mi cama.

-         Primero dime porqué has entrado llorando y has subido corriendo a tu habitación.-preguntó, acariciando mi pelo cuando me senté a su lado. Lo miré a los ojos y supuse que entendería.- ¿Qué te ha hecho esta vez ese capullo?-preguntó.- Sé que no quieres que me meta, y yo no quiero meterme en vuestro juego de bromas, pero que te haga llorar ya es algo que no acepto, Sonia, dime que ha pasado.

-         Nada, no te preocupes, ¿vale?-dije yo desordenándole el pelo y sonriendo. Respiré hondo y me tumbé sobre la cama.- lo que ha hecho es algo que me va a pagar muy caro, eso ya lo verás, solo necesito hablar con el Conejo y el malparido se cagará en todo.

-         Jajajajajaja pobre Zac, ¿no se queja de que le llames así?-preguntó riendo.

-         Que va, si es un buen mote, mejor que Imbécil como el tuyo-le dije yo. Dejó de reír y me miró enfadado.

-         Sonia, deja de llamarme así, sabes lo que pasará…-me amenazó.

-         Te quedaras sin cenar.-dije desafiante.

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