Capítulo 2 - Tercera Parte

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Al despertar no sabía dónde estaba, la cabeza me dolía horrores y al mover el brazo tope con algo caliente, me levante de un bote y vi a un pedazo de moreno durmiendo tranquilamente. Abrí mucho la boca y contemplé su cuerpo desnudo ¡mierda, mierda,mierda! ¡¿te has vuelto loca Niki, qué has hecho ahora?! Me reprendí a mi misma y empecé a vestirme aprisa y corriendo.

 __ Vaya, normalmente es al revés.

Mis ojos se clavaron en los del chico que me miraba medio incorporado en la cama, estaba de escándalo, me mordí el labio acabando de ponerme bien el tirante.

__ Digo yo vamos, suele ser el tío el que se larga tras echar el polvo. He de irme – recogí el resto de mis cosas del suelo poniéndome el pelo tras las orejas. Claro, un placer nena.

Me calcé dando unos saltitos y salí echando leches de allí, una vez en casa me metí en la ducha y empecé a recoger mi destartalada casa. Miré los mensajes del contestador y antes de ir a la oficina pase a recoger a Lobo. Una vez en el curro tuve que abrirme paso entre la multitud de periodistas que intentaban averiguar  lo que fuera.

__ Corren rumores de que el sospechoso va a salir ¿es eso cierto?

Me metí dentro como pude con la cabeza palpitándome y me quité las gafas. La abogada de Adder estaba en el despacho con Durel y parecían discutir yo me metí directa en el despacho sin picar ni esperar invitación.

__¿Qué ocurre aquí? – miré a la rubia con desprecio y luego a Durel. No tienen pruebas suficientes para inculparlo sino ya hubieran efectuado la acusación formalmente. Se han extralimitado, mi cliente ha estado más tiempo del permitido retenido Durel – puso su palma sobre la impoluta mesa de Durel que miro su mano enarcando una ceja.

Era un poco tiquismiquis con su mesa… cuando la abogada la apartó su palma abierta había quedado marcada en el superficie, él suspiro mordiéndose la lengua.

__Por cierto gracias por la meticulosa investigación, ha sido de mucha ayuda a la hora de hacer mi trabajo –me miró son saña ella esbozando una sonrisa triunfante.

Yo me tensé apretando los dientes, había metido la pata hasta el fondo, hasta Adder mismo lo había dicho. Habían puesto una mujer al frente de su investigación, muchos pensarían mal… pero yo sólo había estudiado las pruebas y estás estaban allí. Los Mckoy se nos tirarían a la yugular, Durel me observó tras estampar su firma en el papel de la letrada hoy enfundada en Chanel.

Así que ya era oficial, una vez entregara la fianza estaría libre, bajo sosprecha y sin poder abandonar la ciudad pero libre… ¡pero si aún no habíamos hecho más que empezar con la investigación! Joder y encima había robado en mi propia casa y amenazado ¿podía ir peor? Seguro que sí…

Apreté el puño y mareada por el intenso calor salí del despacho, el perfume de aquella mujer me daba más dolor de cabeza, baje a mostrador y puse la correspondiente denuncia. No se lo diría hasta que esa bruja con tacón de aguja desapareciera de la comisaria o nos descuartizarían vivos por mala praxis.

__Haces mala cara Bliard – me paso un refresco la chica de recepción. Ciao preciosa – paso a mi lado con una sonrisita la odiosa rubia.

Yo gruñí por lo bajo y subí hacia arriba antes de que Durel empezase a gritar como una sirena mi nombre que resonaría por todo el edificio. No le hizo falta decir nada… esperaba junto a la puerta y yo entré tomando asiento resignada.

__Niki…

__Lo sé, lo sé… la he jodido.

__¿Pero qué te pasa? Sé que estás haciendo lo que crees correcto, hay pruebas y hay que comprobarlas pero nos van a crucificar, ese chico ya está señalado por todos los medios. Sea cual sea el resultado final de la investigación estaremos bien jodidos, nos has puesto en el ojo del huracán y tú en el centro de él. Quizás no debí dejarte al frente.

Noche de Calor - Capítulo 1¡Lee esta historia GRATIS!