—¡Hola, Louis! —aquella voz tan familiar lo sacó de su apresurado análisis de la situación y pudo respirar un poco más tranquilo.  Anne, aquella dulce mujer, regalo del cielo y talvez un ángel en persona caminaba con una resplandeciente sonrisa en el rostro y buscaba la llave entre todas las demás para abrir la cerca del exterior. Louis le agradeció al cielo. Se sintió aliviado.

El ojiazul le sonrió.

—Hola Anne —saludó con su mano haciendo un pequeño mohín con su naríz.

La mujer bufó encontrando finalmente la llave indicada y abrió.

—Caray, es una batalla esto del manojo de llaves. A ver cuándo pongo un portón automático —estiró sus brazos hacia el bebé y Louis después de darle un par de besos a su hijo se lo entregó.

—¿Por qué hay tanto ruido? —preguntó entregando también la pañalera y un peluche que Zayn había regalado a Ethan y por alguna razón se había vuelto el favorito del pequeño. Tanto, que no podía dormir sin ese oso.

—¡Oh! Es que estamos remodelando la habitación de juegos para los nenes más pequeños —besó la mejilla de Ethan y Louis sonrió tomando una mano de su bebé.

—¿Así que Ethan tendrá nuevos juegos? —preguntó con voz cariñosa haciendo reír a su bebé.

Anne también sonrió—. Si todo sale bien, estará terminada para mañana.

—¿Escuchaste eso cariño? —se acercó y beso la frente de Ethan acariciandole un poco los cabellos—. Bueno, cuida a mi más precioso tesorito Anne.

—Oh Louis, sabes que siempre —sonrió la mujer.

—Sí, sólo que es una costu... —fue vilmente interrumpido.

—¡Mamá! ¿Ya pongo esto dentro? —y allí estaba. Rizos más desordenados de los que alguna vez le había visto antes, piel brillosa por el sudor, un simple pantalón gris de pants deportivo y bonitos tatuajes por todo su pecho y brazos. Ya sentía la baba cayendole por la barbilla. Louis no podía apartar la vista, se insultaba internamente por eso. Aunque no podían culpable, Harry era un pedazo de... Uf.

El rizado estaba ayudando a su madre en la obra de la estancia, en ese momento se encontraba cargando un juego de resbaladilla para los pequeños que sería colocada en la habitación que estaban remodelando.

Sería una mentira si dijeramos que Louis no había estado pensando y quemándose un poco las nauronas al imaginar cómo sería cuando él y Harry se vieran de nuevo. ¿Harry actuaría con indiferencia? No tenía que actuar de alguna manera en especial pero, se habían besado, habían practicamente dormido juntos. Louis no quería actuar indiferente con Harry, quería que las cosas fueran normales por lo menos... ¿Y si solo habían sido unos besos? ¿Siquiera habían significado algo? ¿Debería actuar cómo que sí o cómo que no? Se sintió tonto una vez más por estar cuestionandose antes de que algo más pasara, literal, ni siquiera le había podido decir hola a Harry. Pero es que para Louis estaba más que comprobado que sí había significado, esos besos, esa experiencia con Harry, le hicieron entender muchas cosas que en su vida no estaban del todo claras, aprendió a tomar la presión y ejercer voluntad sobre ella. Tuvo claro lo que le lastimaría aún más con el tiempo  y que era mejor pararlo de una vez, tuvo ganas de algo diferente, de un cambio en su vida. Ganas de conocer a alguien más. Si no era Harry, podría ser cualquier otra persona de todas maneras.

Aunque tenía que aceptar que estaría un poco decepcionado si Harry simplemente lo dejaba pasar.

Harry sonrió al ver a Louis.

—¡Hola Louis! —lo saludó. La mueca que se había formado en el rostro de Louis producto de sus pensamientos fue desapareciendo poco a poco y continuo a ser una media sonrisa de lado. Harry dejó lo que cargaba en el suelo y se acercó agarrando su cabello en un pequeño moño. Louis tuvo que tragar saliva.

Take the Pressure • Larry Stylinson¡Lee esta historia GRATIS!